Después de haber vivido en el caos de una relación conflictiva, puede
ser difícil reconocer la diferencia entre un inconveniente menor y una
crisis mayor.
Este lema nos ayuda a recobrar un cierto sentido de la proporción.
Cuando fracasan los planes, cuando estoy desilusionado por la reacción
de alguien, me puedo preguntar: "¿Cuán importante es?"
La mayor parte del tiempo encuentro que lo que consideraba un
desastre, es realmente insignificante.
Gracias a este lema sencillo, muchos días que antes podría haber
considerado como trágicos, ahora están llenos de serenidad y
confianza.
Me preguntaré "¿Cuán importante es?" antes de reaccionar.
Podría descubrir que no es lo suficientemente importante como para
sacrificar mi serenidad.
Del libro Mujeres que aman demasiado, Robin Norwood