Tiendo a pensar en el Séptimo Paso –“Humildemente pedimos a Dios que
nos librase de nuestras culpas”- como un Paso que doy de rodillas y
con lágrimas en los ojos. Tuve esa experiencia, pero quiero considerar
la posibilidad de que el Séptimo Paso pueda aplicarse con alegría- y
aún con humor.
Algunas veces la señal de que he adquirido la humildad suficiente para
pedirle a mi Poder Superior que elimine un defecto, es que puedo reír
acerca de éste. De repente una de mis acciones o decisiones pasadas
parecen ridículas y dejo de tomarme a mí misma con tanta seriedad.
Cuando esto ocurre, me doy cuenta de que mi Poder Superior ha reducido
las consecuencias de otro defecto. Un cambio real se anuncia con
frecuencia en forma de carcajada.
Así que la próxima vez que quiera tirarme de los pelos porque no me he
podido librar de algún defecto porfiado, trataré con ligereza de
espíritu de ver cuán tonto puede ser mi empeño. Cuando estoy dispuesta
a dar un paso atrás y ver humor aun donde no se cumplen mis
expectativas me salgo del camino y le hago lugar a mi Poder Superior
para que actúe.
Recordatorio para hoy
La desesperación y el dolor pueden llevarme por cierto a la humildad,
pero en Al-Anon estoy cultivando una nueva afanosa disposición a
seguir la dirección de mi Poder Superior. Como estoy bien dispuesta,
tengo la libertad de aprender de todas las lecciones de la vida, no
sólo de las que hieren.
“Humildemente... significa verme a mí misma en verdadera relación con
otros seres humanos y con Dios.” Historia de Lois
Al-anon---Valor para Cambiar