¿Qué sucede cuando me aferro físicamente a algo? Giro mi cabeza.
Cierro los ojos con fuerza. Me duelen los nudillos al apretar los
puños. Las uñas de los dedos se me clavan en las palmas de las manos.
Me agoto. ¡Me lastimo!
Por otro lado cuando confío en que Dios me proporcionará lo que
necesito, puedo soltar las riendas. Miro hacia el futuro. Tengo las
manos libres para actividades sanas, afectuosas y entretenidas.
Encuentro reservas inesperadas de energía. Abro los ojos para ver
nuevas oportunidades, muchas de las cuales han estado siempre delante
de mí.
Antes de quejarme de mi sufrimiento, debería examinarme a mí misma.
Tal vez me sorprenda por todo el dolor que puedo eliminar simplemente
soltando las riendas.
Recordatorio para hoy
¿Cuánto puede darme Dios si no estoy dispuesta a recibir? Cuando me
aferro a un problema, a un temor o a un resentimiento, me privo de la
ayuda disponible. Hoy dejaré de aferrarme a algo. “Soltaré las riendas
y se las entregaré a Dios.”
“Todo lo que tenía que hacer era tener la mínima voluntad para abrir
mi puño un poco y los milagros ocurrieron. Así es Dios según mi
entendimiento hoy.” As We Understood…
Valor para Cambiar---Al-anon