A menudo realizamos acciones que nos dejan indiferentes por su carácter rutinario y que se apoyan en hábitos adquiridos (leer, ver TV, caminar, comer, etc.). Sin embargo, otras muchas veces experimentamos una suerte de división interna, una falta de coherencia entre lo que pensamos, sentimos y finalmente hacemos. Esta contradicción no nos deja indiferentes, por el contrario, experimentamos el arrepentimiento y el desacuerdo con nosotros mismos, sobre todo cuándo perjudicamos a seres queridos o cercanos.
Nuestros trabajos apuntan justamente a revertir esa situación, haciendo que ganemos en coherencia interna y externa, ayudándonos a superar esas contradicciones que son fuente generadora de violencia interna.
Coherencia es la correcta conducta que debemos mantener en todo momento, basada en los principios familiares, sociales y religiosos aprendidos a lo largo de nuestra vida.
Con este valor somos capaces de cumplir con mayor eficacia nuestras obligaciones, pues hace falta ser honesto y responsable; en nuestras relaciones personales es indispensable para ser sinceros, confiables y ejercer un liderazgo positivo; para nuestra persona, es un medio que fortalecer el carácter y desarrolla la prudencia, con un comportamiento verdaderamente auténtico.
La Coherencia, en primer lugar, presenta una serie de problemas al tratar de ponerla en práctica en nuestras vidas. Entre los problemas que confrontaremos podemos mencionar:
nuestra susceptibilidad a ser influenciados por otras personas y lugares a los que asistimos;
cuando callamos por temor, miedo o por quedar en ridículo;
cuando evitamos contradecir la opinion equivocada;
cuando hacemos lo posible por comportarnos según el momento para evitar caer en el "sentido del ridículo" y no qiuedar mal ante nadie;
Cuando entramos en este tipo de comportamiento, es decir, cuando no somos coheremtes entre lo que pensamos, decimo y hacemos, es imposible formar nuestro criterio si no somos capaces de defender los principios que rigen nuestra vida. Lo mejor es mantenerse firme, aún a costa del cargo, opinión o amistad que aparentemente está en juego. En otras palabras, NO VENDAS TUS PRINCIPIOS.
Pensar, sentir y actuar en la misma dirección, es una propuesta tan sencilla que puede ser entendida como una simple ingenuidad por gente habituada a los problemas y a las complicaciones. Sin embargo, tras esa aparente simpleza hay una nueva escala de valores, una nueva moral en cuyo punto más alto se pone a la coherencia. Apostando al sentido de la vida personal y social.
Veamos este ejemplo, tomado de un artículo en Internet:1
Una madre con varios hijos a los que adora y estando felizmente casada, se encontraba en la reunión de los miércoles con sus amigas, cada sorbo de café se acompañaba de comentarios a favor de la familia pequeña (matrimonio, con un hijo o sin él). Nunca en su vida se había visto tan incómoda, sin palabras ni objeciones, avergonzada... ¿Por qué callar? ¿Por qué no defender sus convicciones y lo que representa la razón de su vida? No se trata aquí de discutir sobre el motivo del diálogo, sino de la actitud, de la pasividad con que enfrentamos los temas álgidos, los importantes y los superfluos. ¿De cuántas cosas nos avergonzamos sabiendo que son correctas?
Otro ejemplos donde podemos confrontar al tratar de poner en práctica la coherencia en nuestras vidas lo son cuando disimulamos antes los negocios poco transparentes que se dan en una empresa (o el gobierno), ante la infidelidad de nuestras amistades hacia su pareja, etc.
Debemos sobreponernos a este tipo de situaciones no siendo participes o complices al mantenernos callados. Sino al contrario, ser valientes para superar el temor a ser señalados como anticuados, o de mente retrógrada. El carácter debil de las personsa inspira poco respeto y con un carácter así jamas lograremos demostrar la importancia de vivir de acuerdo a unos principios y valores.
Suponemos a veces que para ser coherentes solo debemos actuar a base de nuestras propias convicciones. Pero esto presenta un riesgo. El de asumir una actitud traducida en "soy como soy y asi pienso". Definitavemente, la coherencia llama a asumir esa firmeza de carácter, pero necesitamos un criterio bien formado para no caer en la OBSTINACION.
Nos encontramos a veces exigiendo coherencia a los demás; recibir el salario justo, colaboración por parte de mis compañeros de trabajo o amistades, que nos presten atención en la casa, la lealtad y ayuda de los amigos, etc. Pero esto debe llevarnos a reflexionar si trabajamos con intensidad y en equipo, si correspondemos con creces a los cuidados que recibimos en casa, si somos leales y verdaderos amigos de nuestros amigos.
Cuando intencionamos ser coherentes, debemos por una parte aprender a callar y ceder en las cosas sin importancia. Pero cuando el prestigio y la seguridad del ser humano esta en juego, tenemos que levantar nuestra voz, tenemos la obligación de enfrentar la situación para evitar un daño mayor a los derechos de cada ser humano. Es aquí cuando debemos ejercitar nuestra propia prudencia. Actuemos acertadamente en cualquier circunstancia que se nos presente.
No se puede confiar en que los viejos valores ayuden a restablecer las relaciones tan deterioradas por la desconfianza, el aislamiento y el individualismo crecientes. La antigua solidaridad fue reemplazada por la competencia salvaje de la que no escapa ni la propia familia ni los amigos más cercanos.
En esta situación no se podrá construir un nuevo modo de relación entre las personas que nos rodean en base a "ideas" y "reglas" de conductas de un mundo que se ya se fue. Será la necesidad concreta de cambiar nuestra forma de vida la que abrirá las puertas a una nueva sociedad, basada en principios de coherencia y reciprocidad.
¿Qué se necesita para ser coherentes, voluntad o conocimiento de los valores? En estricto sentido, ambos. Voluntad para superar nuestro temor a ser "diferentes" con el implícito deseo de ser mejores y ayudar a los demás a formar los valores en su vida. Con el conocimiento, hacemos más firmes nuestros principios, descubriendo su verdadero sentido y finalidad, lo que necesariamente nos lleva a ejercitarnos en los valores y vivirlos de manera natural.
La experiencia demuestra que vivimos con mayor tranquilidad y nuestras decisiones son más firmes, al comportarnos de manera única; que a la larga, todos aquellos que alguna vez se burlaron de nuestros principios, terminan por reconocer y apreciar la integridad de nuestra persona. Por este motivo, la unidad de vida aumenta nuestro prestigio personal, profesional y moral, lo cual garantiza incondicionalmente la estima, el respeto y la confianza de los demás.
Este cambio, si es verdadero y sentido, no podrá ponerse en marcha por medios violentos. Ni por imposiciones, ni leyes externas, ni fanatismo, sino por hacernos conscientes de la necesidad de ser coherentes y, por supuesto, de tratar a los demás como uno desea ser tratado,
TRABAJO PERSONAL
Para la práctica y vivencia de la coherencia este valor puedes considerar:
Examina si tus actitudes y palabras no cambian radicalmente según el lugar y las personas con quien estés. Que en todo lugar se tenga la misma imagen y opinión de ti.
Piensa en la coherencia que exiges de los demás y si tu actúas y correspondes, al menos, en la misma proporción
Se prudente para elegir amistades, lugares y eventos. Así no tendrás que esconderte, mentir y comportarte en forma contraria a tus principios.
Evita hacer trampa o cumplir con tus obligaciones a medias. Aunque sea lo más fácil y nadie se percate de ello por el momento.
Procura no ser necio. Considera que algunas veces puedes estar equivocado, escucha, reflexiona, infórmate y corrige si es necesario.
Evita discusiones y enfrentamientos por cosas sin importancia. Si hay algo que defender o aclarar, no pierdas la cordura. Serenidad, cortesía y comprensión
Contacto con la Coherencia
Imagino mi casa, mi familia, mis amigos, la gente que me rodea...*
Conozco de alguno de ellos su vida...*
Conozco sus esperanzas y el desaliento...* sus alegrías, sus penas... *
También su fragilidad y su dificultad....*
Y por sobre todo reconozco en ellos sus desesperadas ganas de vivir...*
Qué haría para ayudarles ? para hacerles sonreír ? para hacerles sentir alegría ?...*
Qué haría para hacerlos sentir más libres ?....*
Me propongo ir a verlos y hablarles de todo lo nuevo que he aprendido...**
1Coherencia, Coherencia es un valor que nos hace ser personas de una pieza, ND, Proyecto Salón Hogar, http://www.proyectosalonhogar.com/Diversos_Temas/coherencia.htm