Todos y cada uno de nosotros, incluyendo las personas que nos rodean (amigos, familiares, compañeros de trabajo, etc.) somos antes que nada seres humanos. Antes que cualquier título (profesor, alumno, médico, ingeniero, sicólogo, obrero, etc.) somos sin duda seres humanos.
Desafortunadamente, nos ha tocado vivir en un sistema que se ha caracterizado por ser uno inhumano, es decir, donde se le ha hecho creer a la gente que hay personas mucho mejores que ellas so color de autoridad o título basándose en que carrera tienen o cuanto dinero o poder poseen, o cuánto aparezcan por televisión.
Estando así las cosas hemos creído el cuento y hemos terminado creyendo todo lo que el sistema nos ha impuesto. Terminamos creyendo que si no tenemos dinero o una posición social o no somos famosos, no valemos nada.
Lo que acabamos de describir es propio de un sistema donde se pone como valor principal al dinero. Ya Jesucrito lo había dicho cuando mencionó al dinero como el origen de todos los males.
Nos corresponde a nosotros como humanistas corregir tan antigua mala intención, descubriendo lo humano que hay en nosotros y en la gente que nos rodea, para obrar desde allí y no desde ningun valor externo. Nos toca a nosotros ser ejemplo y ser fuente de transformación descubriendonos humanos.
Aparto de mi mente las preocupaciones...
Por un momento, me olvido del trabajo y de mis deudas.
Separo de mi corazón todos los malos recuerdos que me estaban pesando.
Separo mi situación económica, social y cultural.
Cuando logro alejar de mí todo lo que no soy yo: "Me descubro".
Descubro que soy un Ser Humano y esto me parece maravilloso.
Ahora puedo ver en mí muchas virtudes que antes tenía escondidas o disminuidas por algunas dificultades…
Siento lo grande e importante que soy.
Todo lo que tengo adentro... todo lo que pienso... todo lo que sueño...
Aquel viejo sueño atrapado y censurado durante tanto tiempo, brota de mi pecho con la fuerza de un torrente y renace en mi la esperanza…
Pienso en los demás… Sé que todos los seres humanos son algo muy grande y único, y quisiera reconocer en todos ellos aquella esperanza maravillosa…
Quererse humano es querer un mundo en el que el valor humano de uno y de los demás, cobre categoría de tal en reemplazo del hombre-mercancía, del hombre-productor o consumidor.
Quererse humano es no desear un mundo de trabajo imbecilizante sino humanizante.
Quererse humano es quererse con intimidad y ser para otros garantía de la intimidad. Es quererse individuo pleno y sentir el para-sí y para-otro con la misma fuerza solidaria.
No es quererse humano explotar y ser explotado, controlar y ser controlado, espiar y ser espiado.
Quererse humano es por consiguiente: quererse en un mundo no autoritario, no burocrático, no partidario. Sino en un mundo que siempre estuvo en el corazón de las personas buenas y acicateó su imaginación y sus obras fuera de la época, fuera de la prehistoria en que vivieron.
Quererse humano es querer una nueva sociedad en la que se sienta la total incapacidad de ejercer ante otros o si mismo cualquier violencia propia de la prehistoria humana.
Quererse humano es querer una sociedad en donde la posibilidad humana no esté reprimida y en donde la búsqueda interior y personal no sea una fuga de la realidad.
Quererse humano es querer un mundo en que la razón y el saber no tengan ya inquisiciones y en el que incluso la poesía pueda oponerse a la razón sin división interna del poeta.
Siento que este es un mensaje que debo transmitir y con mucha alegría empiezo a transitar mi destino…
Te invito a que medites en los sentimientos que afloraron al escuchar el relato. Compartelo con el mayor numero de personas. Saca tiempo, unos minutos de libertad y desconectate de las situaciones cotidianas que te preocupan, tratando de tomar contacto con lo humano que hay en TI.