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LA
INDIGESTIÓN DE COPENHAGUE
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Fuente:
Elpais.com; Por: JOSE REINOSO / AGENCIAS - Pekín / Bruselas Publicado: 23/12/2009
China acusa a Reino Unido de meter cizaña
sobre la conferencia - La UE la considera "un desastre" – Francia
prepara su propia cumbre sobre selvas.
Al mundo le cuesta digerir el fracaso de la
Cumbre sobre Cambio Climático de Copenhague. Todos los países echan
balones fuera y se culpan unos a otros de no haber logrado un
acuerdo vinculante para actuar con decisión contra el calentamiento.
Si anteayer la secretaria española de Medio
Ambiente, Teresa Ribero, acusó a Estados Unidos de dejar de lado a
la UE, ayer alzó la voz el país más contaminante del planeta, China.
Pekín reaccionó con ira a unas declaraciones del ministro británico
de Cambio Climático, Ed Miliband, y acusó a Reino Unido de querer
sembrar la cizaña entre los países pobres sobre el resultado de la
cumbre.
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El ministro de
Exteriores español admite el "fracaso" de la reunión. En un artículo de opinión publicado el domingo
pasado en The Guardian, Miliband dijo que Pekín había "secuestrado"
la cumbre al haber rechazado que el tratado fuera vinculante y haber
impedido que se incluyeran reducciones cuantificadas de las
emisiones de CO2. "No logramos un acuerdo sobre el 50% de recorte en
las emisiones para 2050 o el 80% de reducción para los países
desarrollados. Ambos fueron vetados por China, a pesar de que tenían
el apoyo de una coalición de países desarrollados y la inmensa
mayoría de los países en vías de desarrollo", escribió Miliband. "No
podemos permitir de nuevo que negociaciones en puntos fundamentales
sean secuestradas de esta forma", afirmó el ministro.
Jiang Yu, portavoz de
Exteriores china, no se mordió la lengua en su réplica. "Las
declaraciones de determinados políticos británicos son claramente un
ardid político. Su objetivo es desviar las responsabilidades hacia
los países en desarrollo y provocar la discordia entre éstos", dijo.
El ministro de Exteriores, Yang Jiechi, aseguró que las
negociaciones han producido "resultados importantes y positivos", al
empujar a las naciones ricas a dar pasos para recortar las emisiones
y comprometer ayuda económica y tecnológica a los países pobres para
luchar contra el calentamiento.
El acuerdo de Copenhague fue
decidido, esencialmente, en una reunión entre el presidente
estadounidense, Barack Obama; el primer ministro chino, Wen Jiabao,
y líderes de India, Brasil y Suráfrica. El pacto fija el compromiso
de limitar la subida de la temperatura del planeta a dos grados,
pero no da cifras de emisiones para 2020 y 2050.
China lo respalda. Wen dejó
bien claro en el cónclave que la prioridad absoluta para Pekín es
"el desarrollo económico y la eliminación de la pobreza", y que la
lucha para que la temperatura no suba más de dos grados, como piden
los científicos, "es un objetivo a largo plazo". Apoya también el
texto final India: "Nuestro interés no sólo ha sido protegido, sino
fortalecido", resumió el titular de Medio Ambiente, Jairam
Ramesh.
Lo curioso es que uno de los
países que se sentó en la mesa en la que se gestó el pacto,
Suráfrica, ha acabado por desmarcarse. "Para nosotros es
definitivamente inaceptable", dijo ayer la ministra de Asuntos
Ambientales, Buyelwa Sonjicael, quien añadió que había considerado
retirarse de la reunión, pero finalmente decidió no hacerlo tras
consultar con otros países africanos.
Los lamentos por el desenlace
de Copenhague se sucedieron ayer por todo el mundo. También Europa
expresó su decepción de forma contundente. El ministro sueco de
Medio Ambiente, Andreas Calgren, presidente de turno, calificó de
"desastre" y "gran fracaso" la cumbre. "Vamos a discutir cómo
continuar las negociaciones y cómo llegar más lejos", anunció. En la
misma línea se expresó el ministro de Asuntos Exteriores español,
Miguel Ángel Moratinos. En el Gobierno descartan que se logre un
acuerdo internacional vinculante sobre cambio climático antes de
finales de 2010.
Mientras tanto, hay quien ha
decidido pasar a la acción. El presidente de Francia, Nicolas
Sarkozy, ha propuesto una reunión con los países que albergan las
mayores regiones boscosas (Amazonia, Siberia, Indonesia y Congo).
Curiosamente, la misma idea que ha tenido Noruega, que va a convocar
a Brasil, Indonesia, Papúa- Nueva Guinea, Guyana y Gabón.
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LA CUMBRE DE CONPENHAGUE. EEUU SE DECLARA
VENCEDOR
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Fuente:
Elpais.com; Por: RAFAEL MÉNDEZ Publicado:
20/12/2009
La Casa Blanca
elude a la UE y pacta con China e India compromisos voluntarios - La
ONU hace suyo el texto y certifica su incapacidad para avanzar por
consenso
En esa sala, con
poco más de 35 personas, EE UU impuso su ley y logró el cambio de
eje de las relaciones internacionales en la lucha con el cambio
climático y en el sistema de Naciones Unidas, incapaz de avanzar
durante dos años. Los 119 líderes reunidos en Dinamarca regresaron a
casa sin foto de familia. Algo, mucho, saltó por los aires en esa
sala a puerta cerrada.
Con el pacto
promovido por EE UU, a la UE y al resto de países no le quedó más
que ratificarlo tras una noche de debate vacío en el que sólo
Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Cuba y Sudán se opusieron para ganar
protagonismo. |
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El Acuerdo de
Copenhague siempre fue cosa de dos, China y EE UU. Hasta tal punto
han monopolizado los debates que en uno de los últimos borradores
los países escribieron entre corchetes: "Introducir aquí la
consideración de EE UU y China". Así figura en el cuarto borrador,
junto al punto de cómo el acuerdo permitiría verificar las emisiones
de los países emergentes, el punto al que China se opuso.
Así que Obama y
Jiabao, en su segundo encuentro en el día, dieron con la fórmula:
los países en desarrollo realizarán su propia "medición, declaración
y verificación de sus emisiones", pero a la vez aceptan un sistema
de "consultas y análisis internacionales bajo unas guías claras que
asegurarán que se respeta la soberanía nacional".
Pekín vetó la
palabra verificación como una opción de la ONU. Los recortes de
emisiones financiados con dinero internacional -sea un parque eólico
o una central hidroeléctrica- sí tendrán control internacional.
El lenguaje es
enrevesado como todo en esta cumbre. Leer los tres folios del
Acuerdo de Copenhague es sumergirse en conceptos aparentemente
vaporosos pero que esconden detrás dos años -desde que en Bali en
2007 se acordó que en 2009 habría un tratado- de enconadas
disputadas.
El texto también
establece que "el cambio climático es uno de los grandes retos de
nuestro tiempo", que "el incremento de la temperatura debería estar
por debajo de dos grados" y que las emisiones habrían de tocar techo
"lo antes posible". Y todo esto se conseguirá, supuestamente, con
objetivos voluntarios de reducción de emisiones que los países
presentarán antes de febrero de 2010.
"Científicamente
el acuerdo es como una mesa de una sola pata: no se aguanta", resume
un negociador. Las rebajas anunciadas, en caso de cumplirse, sólo
reducirían un 18% las emisiones de los países desarrollados en 2020,
lejos del rango de entre el 25% y el 40% que pidió el Panel
Intergubernamental de Cambio Climático. Con las ofertas voluntarias
la temperatura subirá unos tres grados, según un informe de la ONU.
"El acuerdo no sirve para el objetivo de los dos grados", admitió el
presidente de turno de la UE, Fredrik Reinfelt.
Los textos
previos, incluso el acordado en la reunión G-8 del pasado verano o
el pactado en Bali en 2007 eran mucho más precisos y pedían una
reducción mínima de emisiones del 25%. Pero la Casa Blanca se opuso
por poco realista. Europa confiaba en que, al dirigirse al mundo,
Obama fuera más allá. "En reuniones informales nos habían dicho que
con compensación de emisiones su bajada estaría entre el 26% y el
33%", explicó en los pasillos Josef Matthias Leinen, jefe de la
delegación del Parlamento Europeo. Pero Obama, enrocado en elevar la
presión a China no se movió de su postura.
En el acuerdo
tampoco aparece que en 2050 las emisiones deberían situarse un 50%
por debajo de las de 1990. Lo vetó China, como reveló el presidente
de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. Lo más claro es
el compromiso de financiación para los países en desarrollo, que
permitió a los africanos sumarse al acuerdo.
El resultado no
satisface a nadie. Obama, en una breve declaración antes de dejar
Copenhague por la puerta de atrás, dijo: "Sabemos que el avance no
es suficiente y que queda mucho camino por hacer". El presidente de
EE UU, sin embargo, pidió realismo: "Creo que hace falta un tratado
(vinculante). Pero esta era la típica situación en la que si
hubiéramos esperado a que pasara no habríamos avanzado nada" y
criticó a quienes hubieran preferido "dos pasos atrás antes que un
paso adelante". Obama, cuyo discurso en Copenhague, fue recibido con
una inusitada frialdad por el tono mecánico y tenso de sus palabras.
Se defendió de que en el acuerdo todo sea voluntario: "Kioto era
legalmente vinculante y a todo el mundo le pareció poco. Es
importante avanzar en vez de tener palabras en un papel".
Como no había
forma de acordar nada sobre cómo pasar de los objetivos voluntarios
a un acuerdo legalmente vinculante en 2010 -como querían la UE y EE
UU- la opción fue dejarlo en blanco. El papel no aclara si se
prorrogara Kioto, si habrá un nuevo tratado ni cuándo. Simplemente
no existe ninguna mención. En busca del consenso para salvar la cara
se llegó a situaciones así.
Una vez pactado
entre los cinco grandes, Obama anunció que se lo comunicaría "a los
europeos" y luego al grupo de 28 jefes de Estado y de Gobierno de
todos los grupos que preparaban el texto político.
El sistema de
trabajo es el resultado de una inteligente estartegia de EE UU.
Obama, con el Nobel de la Paz por el mutilateralismo, envió una
delegación de altísimo nivel a la cumbre. Desde la primera semana,
el enviado especial de Obama, Todd Stern, dirigió las negociaciones,
mucho antes de que llegaran los ministros europeos. Por la cumbre
han pasado siete seretarios (ministros) de su Administración, desde
Hillary Clinton al premio Nobel de Física y secretario de Energía,
Steven Chu.
Pero a la vez,
Washington ha conseguido lo que Bush no logró: sacar la negociación
fuera del plenario de Naciones Unidas, donde cualquiera de los 193
países puede vetar cualquier acuerdo y eternizar las discusiones.
Obama negoció a puerta cerrada, lo entregó al pleno y se fue. Los
delegados seguían enzarzados en discusiones sin final y en largos
discursos con barrocas formas de cortesía diplomática -"con el
debido respeto a esta presidencia y sin socavar su autoridad", y
frases similares cuando el avión presidencia aterrizaba en
Washington.
Bush intentó
crear un foro paralelo a la ONU en el que las grandes economías se
pusieran de acuerdo para, de forma voluntaria, afrontar el cambio
climático. Fracasó. Igual que ha ocurrido en Copenhague pero dentro
de un edificio de Naciones Unidas.
"Lo ocurrido, el
pacto a puerta cerrada refrendado por la ONU, tendrá enormes
consecuencias, no solo para la Convención de Cambio Climático, sino
para todo el sistema de Naciones Unidas. Vamos hacia la Organización
Mundial del Comercio donde todo se decide a puerta cerrada", lamentó
resignado ayer por la mañana, después de más de 24 horas sin dormir,
Kim Carsten, de WWF, uno de los únicos 300 miembros de ONG
autorizados a entrar los últimos días de la cumbre. "Si la UE ha
eliminado la unanimidad porque no sirve para 27 países con intereses
comunes, ¿cómo va a servir para la ONU?".
El problema es
que el espectáculo que ofreció la ONU como alternativa fue
lamentable. 183 países estaban de acuerdo y pedían apoyar el texto
como la única solución posible. Pero el bloque bolivariano -Bolivia,
Venezuela, Nicaragua y Cuba- y Sudán se oponían. El sudanés Lumumba
Stanislaus Di-Aping llegó a afirmar que el texto "es producto de la
misma ideología que llevó a los hornos crematorios a seis millones
de personas en Europa", por lo que recibió reproches de decenas de
Estados.
Durante 10
horas, toda la noche, decenas de países defendieron el texto, pero
la ONU exige consenso y por la mañana Hugo Chávez y Evo Morales ya
habían anunciado que bloquearían cualquier acuerdo porque no habían
sido invitados a la reunión de 28 países y porque la ONU no funciona
así. A las siete de la mañana, el ministro británico Ed Miliband,
frenó en el último segundo, a base de dar golpes en la mesa para
llamar la atención del presidente, que el texto quedara incluido
como una simple propuesta, lo que habría impedido aplicar los fondos
de ayuda a los países en desarrollo. Miliband, en una vibrante
intervención advirtió de que si el acuerdo era rechazado "supondría
romper la convención de Naciones Unidas", algo que planeaba en el
ambiente ya que de ninguna forma lo acordado por los líderes de 183
países iba a depender de Chávez.
"Ha sido el
plenario más vergonzoso al que he asistido. Si no somos capaces de
ponernos de acuerdo en esto, ¿cómo vamos a alcanzar un tratado
vinculante?", declaró el representante saudí.
Pasadas las 10
de la mañana, tras dos horas de parón para consultar con los
servicios jurídicos, la cumbre "tomó nota" del acuerdo y el
presidente golpeó con la maza a toda velocidad para que nadie
pudiera protestar. La fórmula permite, según el secretario general
de la ONU, Ban Ki-moon, que el acuerdo "entre en vigor
inmediatamente", dijo tras observar mudo desde la presidencia 10
horas de descontrol.
La reacción de
Miliband, una de las figuras clave del laborismo británico, salvó la
cara de la UE. Apartada en la negociación clave, los europeos se van
de Copenhague con la sensación de que les han robado la cartera, que
el proceso que lideraron durante dos décadas ya no está bajo su
control y que, los nuevos capitanes quieren ir en otra dirección.
Barroso hizo malabarismos: "La UE lidera cuando se trata de elevar
los objetivos, pero no está cuando lo que se busca es reducir la
ambición". La UE se reserva su oferta de ampliar su recorte de
emisiones del 20% actual al 30% hasta ver cómo evoluciona la
negociación. Los delegados europeos musitaban por los pasillos las
palabras "Decepción, desastre y fiasco". "Es el mundo que tenemos",
lamentaban. Y, sin embargo, el pacto se salvó por el empuje de un
británico, no por la representación estadounidense.
La reacción
china al acuerdo también fue fría. Cuando Jiabao aceptó el pacto,
uno de sus ministros comenzó a gritar en chino con gestos de
desacuerdo. "La traductora no dijo qué gritaba", explica una fuente
presente en el encuentro. En el plenario que después adoptó el pacto
entre los cinco grandes, China no defendió ni una sola vez su
aprobación frente a las críticas del bloque bolivariano. La
delegación china aplaudía las declaraciones de estos países contra
la forma "antidemocráctica en la que se adoptó el acuerdo", según
negociadores en la sala, cerrada a la prensa por primera vez en 10
años. Fuentes de la ONU dudan de que Pekín buscara boicotear su
acuerdo a través de otros países: "Probablemente lo hacían porque
arremetían contra EE UU y los países ricos".
La dificultad
para alcanzar un acuerdo puede parecer excesiva, pero es que las
implicaciones de la lucha contra el cambio climático son
inabarcables: para conseguir limitar la temperatura y estabilizar la
concentración de dióxido de carbono en la atmósfera hace falta una
revolución industrial con energía verde, dejar atrás el petróleo,
actuar sobre el comercio internacional, tratar la aviación, evitar
la deforestación... La española María Neira, de la Organización
Mundial de la Salud, estuvo hasta el ultimo día: "Si esto sale
adelante sera el principal tratado de salud pública del mundo. Los
millones de muertes por contaminación en las ciudades y la mala
calidad del aire interior por combustión de cocinas de mala calidad
en países en desarrollo empezarán a caer".
El acuerdo
incluye que el Fondo del Clima pagará a los países tropicales para
que no talen sus bosques, imprescindibles para el planeta. Luz entre
las sombras.
Claves del
Pacto
- EMISIONES. Los países
"subrayan que el cambio climático es uno de los grandes retos de
nuestro tiempo" y que hay actuar para "estabilizar la concentración
de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que
prevenga una interferencia antropogénica con el clima (...) por lo
que el aumento en la temperatura global debería estar por debajo de
dos grados centígrados". Para ello se comprometen a "cooperar para
conseguir que las emisiones nacionales toquen techo lo antes
posible". El acuerdo no incluye la concentración de CO2 necesaria
-450 partes por millón- para ese objetivo, ni el año del máximo de
emisiones, entre 2015 y 2020, según el IPCC, ni la necesidad de que
las emisiones en 2050 sean la mitad que en 1990.
PLANES NACIONALES. Los países
desarrollados "se comprometen a presentar objetivos de reducción de
emisiones antes del 1 de febrero de 2010". "Estas reducciones y la
financiación a los países en desarrollo será declaras, medidas y
verificadas" por la ONU.
Los países en desarrollo podrá
"implantar medidas de mitigación" de emisiones que comunicarán antes
de febrero de 2010. Estas acciones serán objeto de "declaración,
medida y verificación nacional" y cada dos años informarán a la ONU
y habrá un sistema de "internacional de consulta y análisis bajo
guías claramente definidas que aseguren que se respeta su soberanía
nacional". Las acciones financiados ocn dinero internacional estarán
sujetas a la supervisión normal de la ONU.
"Los países menos desarrollados y las pequeñas
islas podrán realizar acciones voluntarias si reciben
apoyo".
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LA CUMBRE DE
COPENHAGUE CREA UNA SENSACIÓN DE FRUSTRACIÓN Y FRACASO
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Fuente: tendencias21.net; Por: ADELINE
MARCOS (SINC). Publicado: Martes 22
Diciembre 2009
La lucha contra el calentamiento global ha
sufrido una derrota al no obtener que el acuerdo sea legalmente
vinculante
Todas las esperanzas de científicos,
organizaciones sociales, y políticos estaban puestas en el
interminable final de la XV Conferencia de Naciones Unidas sobre
Cambio Climático (COP-15). Pero el acuerdo de Copenhague, tal y como
se esperaba, no ha sido posible. A pesar de ser un progreso por la
casi unánime aceptación del acuerdo entre países, el documento no
satisface ni a la Unión Europea, más ambiciosa con sus objetivos
globales de reducción de emisiones de CO2. Los científicos deberán
ser más firmes en expresar que el cambio climático es, sin duda, una
realidad. |
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El acuerdo de
Copenhague no es un texto jurídicamente vinculante, ni un documento
político. Se queda en una declaración de intenciones. La lucha
contra el calentamiento global ha sufrido una derrota al no obtener
uno de los principales objetivos, que fuera legalmente vinculante,
como se acordó en la hoja de ruta de Bali (Indonesia) en 2007.
Respecto al Protocolo de
Kyoto, que sí fue vinculante para 37 países, el nuevo acuerdo supone
un avance porque por primera vez incluye a EE UU –uno de los países
más contaminantes del mundo-, y a los países emergentes, como China,
India, y Brasil. Sin embargo, debido a la creación del tercer y
último texto entre un pequeño grupo de 25 países, Venezuela, Cuba,
Bolivia, Nicaragua, y Sudán han votado en contra del acuerdo. La
ratificación se alargó hasta la mañana del sábado 19 de diciembre.
“Hemos cerrado el acuerdo. No
ha sido todo lo que esperábamos, pero es un inicio esencial”,
declaró Ban Ki-moon, secretario general de Naciones Unidas en la
clausura de la cumbre. El acuerdo de Copenhague reconoce el trabajo
científico, y señala que es necesario un calentamiento global
inferior a 2ºC para evitar los peores efectos del cambio climático.
La mayoría de los líderes
políticos dieron en sus discursos la razón a la ciencia, pero las
reacciones de los científicos ante el acuerdo muestran más bien
desesperación.
“Desde el punto de vista
científico, el acuerdo es un fracaso, y tres cuartos de lo mismo
pasa desde un punto de vista político”, afirma a SINC Emiliano
Hernández, catedrático de Física de la Atmósfera en la Universidad
Complutense de Madrid, que ha publicado varios artículos científicos
sobre el aumento de las temperaturas en las últimas décadas.
Según el investigador, “el
acuerdo no ha aportado ninguna realidad”, y los líderes políticos
“no han tomado ninguna decisión importante”. Hernández critica que
los países más contaminantes (EE UU y China) no se hayan puesto de
acuerdo en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
El año 2010, clave para el avance definitivo
Los países industrializados
tendrán que añadir al acuerdo sus objetivos de reducción de
emisiones de CO2 antes del 31 de enero de 2010. En transparencia,
una de las cuestiones básicas del acuerdo, los países emergentes
tendrán que comunicar sus esfuerzos de reducción de emisiones de CO2
cada dos años, y también deberán incluir sus compromisos voluntarios
de reducción de emisiones antes de esa misma fecha.
“Tenemos que ser honestos con
lo que hemos obtenido. Nos vamos con un acuerdo en Copenhague, pero
las ambiciones para reducir las emisiones de CO2 deben aumentar
significativamente si queremos tener el mundo por debajo de un
aumento de 2ºC”, comentó Yvo de Boer, secretario ejecutivo de la
Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático
(CMNUCC), al final de la COP-15.
Según los científicos, los
compromisos desarrollados por los países podrían ser insuficientes
para mantener el aumento global de la temperatura por debajo de 2ºC
o menos. Por ello, los líderes mundiales han pedido una revisión del
acuerdo para el año 2015. En ese momento, será necesario incluir un
objetivo a largo plazo para limitar el aumento de la temperatura por
debajo de un 1,5ºC.
Uno de los aspectos positivos
del acuerdo es la introducción de REDD (Programa de Reducción de
Emisiones causadas por la Deforestación y la Degradación de los
bosques). El acuerdo reconoce el papel “crucial” de la reducción de
emisiones a partir de la deforestación y la degradación de los
bosques. Será una de las acciones para la mitigación del cambio
climático.
A pesar de los desacuerdos
entre países, el fondo económico para ayudar a países vulnerables no
ha sido tema de discordia. A partir del Fondo para un Clima Verde de
Copenhague, los países apoyarán acciones inmediatas para la lucha
contra el calentamiento global. El compromiso de este fondo por
parte de los países industrializados es de unos 30.000 millones de
dólares americanos para los años 2010, 2011 y 2012. A largo plazo,
estos países movilizarán cerca de 100.000 millones de dólares para
2020 para prestar ayuda a los países en vías de desarrollo.
Más ciencia, más evidencias, más predicciones
“El acuerdo ha aportado mayor
sensibilidad en cuestiones climáticas”, apunta a SINC Hernández que
añade que ha permitido concienciar “de alguna forma” sobre la
necesidad de actuar frente al cambio climático. Pero la sensación de
este científico es que “la gente no entiende todavía bien lo que
supone el calentamiento global”, y el “vaivén” político no ha
contribuido a un mejor entendimiento.
Sin embargo, el acuerdo ofrece
la oportunidad de trazar un “camino idóneo” para aprender a “no
desperdiciar la energía, y a utilizarla bien”, aclara el físico. El
reto de los científicos es ahora mayor, pero también “más de fiar”
porque las predicciones son cada vez más precisas.
Antes de perder por completo
la esperanza, “el camino científico debe crear más ilusión para
tomar mayores notas de que el cambio climático es una realidad”,
manifiesta Hernández. Pero el siguiente objetivo es que “China y EE
UU negocien entre ellos y que el acuerdo sea vinculante”, afirma el
investigador español.
“Ahora tenemos un paquete con
el que trabajar y empezar la acción inmediata. No obstante, debemos
ser claros. Esto es una declaración de intenciones y no es preciso
para lo que necesitamos hacer en términos legales. El reto es
convertir lo que hemos acordado políticamente en Copenhague en algo
real, que pueda ser medido y comprobable”, ha revelado De Boer.
La próxima gran cita será en México, a finales
de 2010. Todavía queda mucho por hacer y debatir, pero la ciencia
seguirá demostrando que llegar a un acuerdo fuerte y decisivo es la
única oportunidad para proteger a las próximas
generaciones.
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BOLIVIA: UN NUEVO MOVIMIENTO SOBRE EL CAMBIO
CLIMÁTICO |
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Fuente: jornada.unam.mx; Por: NAOMI KLEIN Publicado: 10 mayo 2010 en
thenation.com
Cochabamba, Bolivia. Eran las
11 de la mañana y Evo Morales había transformado el estadio de
futbol en un gigantesco salón de clases, y había reunido una
variedad de objetos de utilería: platos de cartón, vasos de
plástico, impermeables desechables, jícaras hechas a mano, platos de
madera y coloridos ponchos. Todos jugaron un papel para demostrar un
punto principal: para luchar contra el cambio climático necesitamos
recuperar los valores de los indígenas. Sin
embargo, los países ricos tienen poco interés en aprender estas
lecciones y, al contrario, promueven un plan que, en el mejor de los
casos, incrementaría la temperatura global promedio en dos
centígrados. Eso implicaría que se derritieran los glaciares de los
Andes y los Himalaya, le dijo Morales a las miles de personas
reunidas en el estadio, como parte de la Conferencia Mundial de los
Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra.
Lo que no necesitaba decir es que no importa cuán sustentablemente
elija vivir el pueblo boliviano, pues no tiene el poder para salvar
sus glaciares. La cumbre climática en
Bolivia ha tenido sus momentos de alegría, levedad y absurdos. Sin
embargo, en el fondo, se siente la emoción que provocó este
encuentro: rabia contra la impotencia. No
hay por qué sorprenderse. Bolivia está en medio de una dramática
transformación política, una que nacionalizó las industrias clave y
elevó como nunca antes las voces de los indígenas. Pero en lo que se
refiere a su crisis existencial más apremiante –el hecho de que sus
glaciares se derriten a un ritmo alarmante, lo cual amenaza el
suministro de agua en dos de las principales ciudades–, los
bolivianos no pueden cambiar su destino por sí solos. Eso se debe a que las acciones que provocan el
derretimiento no se realizan en Bolivia, sino en las autopistas y
las zonas industriales de los países fuertemente industrializados.
En Copenhague, los dirigentes de las naciones en peligro, como
Bolivia y Tuvalu, argumentaron apasionadamente en favor del tipo de
reducciones a las emisiones de gases que podrían evitar una
catástrofe. Amablemente les dijeron que la voluntad política en el
Norte simplemente no existía. Y más: Estados Unidos dejó claro que
no necesitaba que países pequeños como Bolivia fueran parte de una
solución climática. Negociaría un acuerdo con otros emisores pesados
a puerta cerrada y el resto del mundo sería informado de los
resultados e invitado a firmar, lo cual es precisamente lo que
ocurrió con el Acuerdo de Copenhague. Cuando Bolivia y Ecuador
rehusaron aprobarlo en automático, el gobierno estadunidense recortó
su ayuda climática en 3 millones y 2.5 millones de dólares,
respectivamente. No es un proceso de a gratis, explicó Jonathan
Pershing, negociador climático estadunidense. (Aquí está la
respuesta para cualquiera que se pregunte por qué los activistas del
Sur rechazan la idea del apoyo climático y, en cambio, demandan el
pago de deudas climáticas.) El mensaje de Pershing era
escalofriante: si eres pobre, no tienes derecho a priorizar tu
propio supervivencia. Cuando Morales invitó
a los movimientos sociales y los defensores de la madre tierra,
científicos, académicos, abogados y gobiernos, a venir a Cochabamba
a un nuevo tipo de cumbre climática, fue una revuelta contra esta
sensación de impotencia, fue un intento por construir una base de
poder en torno al derecho a sobrevivir. El
gobierno boliviano arrancó las discusiones proponiendo cuatro
grandes ideas: que se debería otorgar derechos a la naturaleza, que
protejan de la aniquilación a los ecosistemas (una declaración
universal de los derechos de la madre tierra); que aquellos que
violen esos derechos y otros acuerdos ambientales internacionales
deberían enfrentar consecuencias legales (un tribunal de justicia
climática); que los países pobres deberían recibir varios tipos de
compensación por una crisis que ellos enfrentan pero tuvieron poco
que ver en crear (deuda climática), y que debería haber un mecanismo
para que la gente en el mundo exprese sus puntos de vista sobre
estos temas (un referéndum mundial de los pueblos sobre cambio
climático). La siguiente etapa fue invitar a
la sociedad civil global a ir discutiendo los detalles. Se
instalaron 17 grupos de trabajo y después de semanas de discusión en
línea se reunieron durante una semana en Cochabamba, con el fin de
presentar sus recomendaciones finales al término de la cumbre. El
proceso es fascinante pero lejos de ser perfecto (por ejemplo, como
señaló Jim Shultz de Democracy Center, al parecer, el grupo de
trabajo sobre el referendo invirtió más tiempo discutiendo si añadir
una pregunta sobre abolir el capitalismo que discutiendo cómo se le
hace para llevar a cabo una consulta global). Sin embargo, el
entusiasta compromiso de Bolivia con la democracia participativa
podría ser la contribución más importante de la cumbre. Esto porque luego de la debacle de Copenhague
un tema de discusión tremendamente peligroso se volvió viral: la
verdadera culpable del fracaso era la democracia en sí. El proceso
de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que da votos con el
mismo peso a 192 países, simplemente era demasiado difícil de
manejar. Era mejor encontrar soluciones en grupos pequeños. Hasta
las voces ambientales de confianza, como James Lovelock, cayeron en
la trampa: Tengo la sensación de que el cambio climático puede ser
un tema tan severo como la guerra, le dijo a The Guardian recientemente. Quizá sea
necesario poner a la democracia en pausa durante un tiempo. Pero en
realidad son estos pequeños grupos, como el club privado que forzó
el Acuerdo de Copenhague, los que han ocasionado que perdamos
terreno y debilitado los acuerdos existentes, que de por sí son
inadecuados. En cambio, la política de cambio climático llevada a
Copenhague por Bolivia fue redactada por los movimientos sociales
mediante un proceso participativo y el resultado final fue, hasta el
momento, la visión más transformadora y radical. Con la cumbre de Cochabamba, Bolivia intenta
globalizar lo que logró a escala nacional e invitar al mundo a
participar en redactar una agenda climática conjunta, antes del
próximo encuentro sobre cambio climático de la ONU, en Cancún. En
palabras del embajador de Bolivia ante Naciones Unidas, Pablo Solón,
la única cosa que puede salvar a la humanidad de una tragedia es el
ejercicio de la democracia global. Si está
en lo correcto, el proceso boliviano podría no sólo salvar a nuestro
planeta que está calentándose, sino también a nuestras democracias
en vías del fracaso. No está mal el trato.
El texto fue publicado en The Nation. Traducción: Tania Molina
Ramírez
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LA DEUDA CLIMÁTICA COMO UNA ESTRATEGIA POLÍTICA
SUBVERSIVA |
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Fuente:
alainet.org ; Por: NICOLA BULLARD* Publicado: abril de 2010 en América Latina en Movimiento Nº
454
Quizás sin entender plenamente el
significado ni las implicaciones, los movimientos progresistas han
gravitado en torno a la consigna de la "deuda climática" como un
camino hacia el complejo mundo de las negociaciones sobre el
clima.
Es fácil entender por qué: la deuda es un
concepto simple y en un mundo justo, las deudas deben ser
pagadas. Sin embargo, -más que eso- la noción de deuda
climática llega al centro de la política en torno al cambio
climático. Plantea la cuestión central de la responsabilidad
histórica y de quién debe a quién y para qué. Y mediante la
redefinición de la "deuda" como un problema sistémico en lugar de un
problema financiero, replantea las tradicionales relaciones entre
ricos y pobres. Por lo general, son los ricos quienes son los
acreedores, exigiendo el pago a los pobres, pero la deuda climática
invierte esta relación: ahora son los pobres y los marginados -el
Sur Global- quienes reclaman sus deudas, no para beneficio personal,
sino para el futuro de la humanidad y la Madre Tierra.
En tal sentido, la deuda climática es una
idea potente que vincula problemáticas, grupos sociales y
estrategias, con el atractivo añadido de usar un lenguaje sencillo
como un caballo de Troya para introducir ideas complejas y
potencialmente subversivas. Pero si no tenemos una idea clara
de lo que "nosotros" entendemos por deuda climática, siempre existe
el riesgo de que los principios e ideas que la sustentan sean
cooptadas y se diluyan. Tal vez no exista una definición
definitiva de la deuda climática, pero como movimientos y activistas
por la justicia social, es útil tener una visión común de lo que
queremos decir, y lo que estamos pidiendo.
¿Qué es la
deuda climática? El concepto de
deuda ecológica ha estado presente durante varios años. Acción
Ecológica de Ecuador habla de la deuda ecológica como "la deuda
acumulada por los países del Norte industrial hacia los países y
pueblos del Sur a causa del saqueo de recursos, los daños
ambientales y la ocupación libre del espacio ambiental como depósito
de desechos, tales como los gases de efecto invernadero".
En términos contables, la deuda climática es
sólo un renglón en el balance mucho mayor de la deuda ecológica,
pero puede ser dividida en partes comprensibles y medibles.
Una parte de la deuda climática se refiere a
los impactos de la emisión excesiva de gases de efecto invernadero
que causan el calentamiento global: fenómenos climáticos extremos y
frecuentes, inundaciones, sequías, tormentas, pérdida de tierras
cultivables y de la biodiversidad, enfermedades, falta de acceso a
la tierra, migración, pobreza y muchos más. En el lenguaje de
la ONU, estos impactos humanos muy reales son agrupados y puestos en
"cuarentena" como los costos de "adaptación".
Un segundo elemento de la deuda climática es
el costo de la reorganización de las sociedades y las economías de
tal manera que las emisiones de gases de efecto invernadero sean
radicalmente reducidas: es lo que se llama mitigación, y abarca a
casi todos los aspectos de la actividad humana desde la agricultura,
la energía y el transporte, hasta la forma en que las ciudades se
organizan, los patrones de consumo y el comercio mundial. Para
el gobierno boliviano es equivalente a una "deuda por desarrollo",
que sería compensada al garantizar que todas las personas tengan
acceso a servicios básicos y que todos los países sean lo
suficientemente industrializados para garantizar su
independencia.
Una tercera parte de la deuda es más difícil
de calcular: algunos lo llaman la deuda de las emisiones. Se
refiere al hecho de que los países ricos han gastado la mayor parte
de la capacidad de la atmósfera para absorber gases de efecto
invernadero, sin dejar "espacio atmosférico" para el que el Sur
pueda "crecer". Dado que existe una correlación muy alta entre
el crecimiento económico y las emisiones de gases de efecto
invernadero en el contexto tecnológico actual, esto equivale a decir
que los países en desarrollo deben limitar su crecimiento
económico. La única manera de compensar esta deuda es si los
países ricos reducen drásticamente sus propias emisiones.
El gobierno boliviano incluye otros dos
elementos en el cálculo de la deuda climática. Además de la
adaptación, la mitigación y la deuda de las emisiones, identifica
una "deuda de migración", que quedaría compensada por el abandono de
prácticas restrictivas de la migración y con el tratamiento de todos
los seres humanos con dignidad; y, por último, la deuda con la Madre
Tierra.
De acuerdo con el gobierno boliviano, esta
deuda es "imposible de compensar por completo, debido a que las
atrocidades cometidas por la humanidad han sido demasiado
terribles. Sin embargo, la compensación mínima de esta deuda
consiste en reconocer el daño causado y la adopción de una
Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de la Madre
Tierra, para garantizar que los mismos abusos no se repitan nunca
más en el futuro. "
Teniendo en cuenta todos estos componentes,
la deuda de los ricos a los pobres es inconmensurable.
¿Quién es
responsable de la deuda climática? Esta pregunta está en el centro de las
negociaciones de la CMNUCC, pues, detrás del lenguaje técnico, en el
fondo se trata de dinero e intereses económicos. Es por eso que
EE.UU. impulsó el Acuerdo de Copenhague durante la COP 15; para
redefinir quién es responsable y así evitar el pago de sus
cuotas.
La situación actual es que los países ricos
-y especialmente los que tienen la mayor acumulación de emisiones
históricas- simplemente no están dispuestos a pagar su
deuda. Después de haber acumulado su riqueza y seguridad sobre
las espaldas de los pobres, a través de la destrucción de la
naturaleza y la extracción de recursos, los países europeos ricos,
EE.UU., Japón, Australia y Canadá se niegan a pagar la factura,
tanto en términos de los costes reales de mitigación y adaptación,
como también en términos de cambiar su propio consumo
despilfarrador. No sólo se niegan a reducir sus propias
emisiones –y de esta forma trasladan a los demás la carga de la
reducción- sino que también están tratando de echar la culpa a los
países en desarrollo como China, Brasil e India, cuyas emisiones
actuales están creciendo a un ritmo rápido.
¿La deuda se
podrá pagar? Si bien algunos
aspectos de la deuda se pueden contar y calcular -por ejemplo, los
costos de las tecnologías limpias, la restauración de los bosques
devastados, el recambio a la agricultura sostenible o la
construcción de infraestructura apropiada al clima-, la deuda real
no puede ser calculada. Es mucho más que una cifra o dinero; la
deuda climática simboliza más de 500 años de relaciones desiguales
entre el Norte y el Sur, entre ricos y pobres, entre explotadores y
explotados.
La deuda climática es también una medida de
la total locura del capitalismo -ya sea como mercado libre o
estatal- como modelo para la gestión de la sociedad humana y los
ecosistemas de la Tierra. En última instancia, la única manera
de que la deuda se podría pagar es asegurando que las relaciones
históricas de desigualdad sean rotas de una vez por todas y que no
se acumulen "nuevas" deudas. Esto requiere de un cambio de
sistema, tanto en el Norte como en el Sur. Por eso la deuda
climática es una idea tan subversiva. (Traducción ALAI).
* Nicola Bullard es integrante de Focus on
the Global South -con sede en Bangkok, Tailandia. http://www.focusweb.org
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LA
JUSTICIA CLIMÁTICA COMO RETO SOCIAL Y POLíTICO |
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Fuente:
alainet.org; Por: TOM KUCHARZ* Publicado: abril de 2010 en América Latina en Movimiento Nº
454
La falta de voluntad política de los Estados
con mayor responsabilidad en la emisión de gases de efecto
invernadero (GEI) en lograr un acuerdo ambicioso y vinculante en la
Cumbre de Copenhague, en diciembre 2009, así como su criminal
actitud de evadir responsabilidades, coloca la lucha contra el
Cambio Climático en un punto de inflexión. El fracaso del poder
político ha fortalecido el surgimiento de un movimiento global por
la Justicia Climática (con redes muy diversas, convergiendo
diferentes culturas políticas), en el cual existe un amplio consenso
que para frenar el Cambio Climático y revertir la crisis
socio-ambiental global se necesita una transición del sistema
capitalista a modelos políticos y económicos solidarios, justos,
igualitarios y basados en una relación harmónica con el medio
ambiente.
Una pieza clave para el cambio del sistema y
una transición socio-cultural es la construcción de tejido social y
la participación. La propuesta planteada para la Conferencia
Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático, impulsar una
consulta mundial que alcance a unas 2.000 millones de personas, sin
duda podría fomentar la democracia participativa, pero es muy
pretenciosa y puede fracasar fácilmente. Como condición para
que salga adelante se requiere, en todo caso, que sea asumida por
los movimientos sociales y políticos que revivieron en Copenhague el
“espíritu” zapatista y de la movilización de Seattle contra la OMC
en 1999, y que no sea impulsada (prioritaria y visiblemente) desde
los gobiernos.
El movimiento internacional por la abolición
de la deuda externa ha impulsado varias experiencias de consultas
sociales en los últimos diez años, enseñándonos lo laboriosas que
son. Pueden generarse impactos políticos y mediáticos
importantes, pero también pueden colapsar el frágil tejido social y
absorber por completo el trabajo militante de las organizaciones,
debilitando, incluso, la base social de los movimientos, si no está
determinado el periodo de tiempo, con principio y
final. Imprescindible resulta también contar con un tiempo de
consulta previa entre las redes y organizaciones sociales de base
para ver si hay interés y capacidad de construir un proceso tan
ambicioso y marcar un tiempo suficiente para la difusión.
Una consulta social amplia del tipo que se
plantea, debería incluir, al menos los siguientes aspectos e
interrogantes temáticos:
- La reducción drástica de las emisiones de
GEI como reto social y político: ¿Qué pasos son necesarios para
cambiar el actual sistema de producción y consumo dominante en el
mundo y lograr un proceso amplio de transformación social? ¿Qué
está dispuesta a cambiar la sociedad de los países altamente
industrializados e enriquecidos (con una altísima deuda ecológica
con el Sur global) para garantizar la reducción de las emisiones de
gases de efecto invernadero (GEI) mínimo en un 40% para 2020 (en
relación a las emisiones de 1990), y sólo a través de reducciones
domésticas, y sin mecanismos de mercado, lo cual significa crear
estructuras sociales y un cambio de relación de fuerzas que permitan
un cambio profundo en el modelo urbano-agro-industrial?
- Crisis energética y Cambio Climático:
¿Cómo cambiar el modelo de vida, dejar los combustibles fósiles en
el subsuelo, socializar y descentralizar la energía, transitar a una
sociedad post-petróleo, re-inventar la sociedad, la tecnología y la
economía? ¿Cómo crear empleo digno en una economía sin
crecimiento, que afectará el poder del capital privado, pero también
a los impuestos del Estado y los empleos en los sectores
tradicionales basados en el uso de combustibles fósiles? ¿Cómo
revertir la dinámica migratoria campo-ciudad, ruralizar las grandes
ciudades y comenzar la dinámica inversa ciudad-campo creando un
mundo rural vivo?
- Demandas legales: ¿Cómo vamos a exigir
verdad, justicia y reparación demandando ante tribunales a los
gobiernos que incumplen sus compromisos con el Protocolo de Kyoto y
que impulsan políticas públicas que aumenten las emisiones de GEI,
así como a las empresas que causan las mayores emisiones
(sectores: energía, extracción, transporte, automóvil,
infraestructuras, construcción, agro-industria)?
- Sistema financiero y crisis climática:
¿Cómo hacer efectivo el reconocimiento y el pago (en términos de
restitución y reparación) de la deuda climática? ¿Cómo cancelar
e impedir la generación de nueva deuda financiera (a través de
acuerdos del G-20, nueva deuda bilateral o multilateral), suponiendo
más extracción de materias primas/recursos naturales, más
deforestación, más agricultura industrial intensiva y exportador,
más energía sucia, más créditos para proyectos de extracción de
combustibles fósiles y/o altas emisiones de GEI? ¿Cómo
conseguir los recursos para el llamado Fondo Internacional de Deuda
Climática (para medidas de "sobrevivencia" del Sur), por ejemplo
mediante: cancelación de deuda externa; tasas sobre el transporte
(sobre todo marítimo y aéreo); tasa de transacción monetaria,
impedir la evasión de impuestos; cierre de paraísos fiscales;
aranceles sobre las exportaciones de materias primas y sobre las
importaciones de bienes de consumo; y reducción radical de gastos
militares y policiales?
- Cambio de las políticas comerciales
internacionales (OMC, TLC, BIT): ¿Teniendo en cuenta que el comercio
internacional es responsable de al menos 23% del total de las
emisiones de GEI a nivel global, cómo decrecemos urgentemente en el
comercio internacional? ¿Cómo acabamos con el régimen
internacional de libre comercio, financiero y de
inversiones? ¿Cómo impedimos la liberalización de los bienes y
servicios ambientales, prevista en la Ronda de Doha de la OMC que
pretende promover las “falsas soluciones” al Cambio Climático, tales
como los mercados de carbono, los agrocombustibles industriales a
gran escala, y los mal llamados “Mecanismos de Desarrollo Limpio”,
con las que se busca crear uno de los mercados financieros
especulativos de materias primas más grandes del mundo, retrasando
peligrosamente la transición necesaria hacía un modelo económico
post-petróleo y con bajas emisiones de GEI?
- Poner el poder corporativo en el centro de
nuestras campañas por la Justicia Climática: ¿Cómo visibilizamos y
denunciamos a las empresas transnacionales como responsables
principales del Cambio Climático y sus terribles consecuencias para
la mayor parte de la población mundial, por lo que tienen que
responder penal y monetariamente, además se ser obligados de cesar
con sus actividades?
- Agricultura y Cambio Climático: ¿Cómo
detener la deforestación para monocultivos agroforestales, la locura
de los agrocombustibles industriales y la desertificación, en
definitiva, cómo revertir el sistema agro-alimentario industrial, la
principal causa del cambio climático? ¿Cómo alimentar a todas
las personas en el mundo mediante el uso de prácticas agroecológicas
para reconstruir la materia orgánica en los suelos perdida por la
agricultura industrial, descentralizar la ganadería, mediante la
distribución de alimentos principalmente a través de mercados
locales y la descentralización de la producción y la distribución,
un apoyo eficaz a prácticas agrícolas basadas en procesos
agroecológicos, la biodiversidad y los conocimientos locales, y una
profunda reforma agraria? ¿Cómo regenerar nuestros ecosistemas
y el ciclo integral del agua en cada lugar?
- Cambio Climático, migraciones y
militarización: ¿Cómo garantizar el derecho de las personas a la
libre circulación e impedir las políticas de defensa y seguridad de
la UE, EEUU y otras superpotencias mundiales y organismos como la
OTAN, que pretenden militarizar los países en el interior y las
fronteras, así como las rutas migratorias internacionales para
impedir que las migraciones climáticas alcancen los países que son
los mayores responsables del calentamiento global?
- Consolidación del movimiento global por la
Justicia Climática: ¿Somos capaces de asumir la responsabilidad que
la mayoría de los gobernantes no asume y generar a escala mundial
los cambios políticos y sociales necesarios para prevenir un mayor
desastre climático, o sea limitando el calentamiento global a
1,5ºC? ¿Podemos lograrlo sin un tratado multilateral vinculante
o sólo en el marco de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre
Cambio Climático? ¿Podemos y debemos competir con el enfoque
tecnocrático de NNUU que está legitimando el sistema dominante y no
habla de las causas raíces, y que ha promovido, en algunos casos,
políticas tan amenazantes para comunidades locales que los propios
impactos del Cambio Climático? ¿Cómo conseguimos proveer
justicia social y ambiental a las comunidades más
afectadas? ¿Cómo impedimos la transferencia de los riesgos y
costes socioambientales a los hogares y al sistema de los cuidados,
en definitiva a las mujeres, perpetuando así el sistema patriarcal,
y por lo tanto cómo conseguimos una sociedad donde la
responsabilidad de reproducción sea igualitariamente
compartida? ¿Cómo enfrentamos las estrategias del 'lavado
verde', la (Ir)-Responsabilidad Social Corporativa (RSC), incentivos
fiscales y tecnologías de los nuevos mercados de gestión
ambiental?
La única manera de lograr esto es tomar el
poder en nuestras manos y construir un movimiento fuerte que pueda
luchar y reclamar justicia climática: por un mundo donde las
soluciones a la crisis climática no sean pagadas por aquell@s que
han hecho lo menos por causar el problema.
Por ello, e incluso sin una consulta
mundial, tenemos un plan de trabajo amplio e igualmente ambicioso:
profundizar en el trabajo de apoyo y formación de nuestras bases,
crear alianzas sociales amplias que engloban la Justicia Climática
como eje transversal en sus luchas sectoriales y territoriales,
aumentar la participación en las movilizaciones locales y globales,
así como establecer un marco comunicativo coherente. También
queremos avanzar en el reto social que supone el Cambio Climático
(ampliar el número de personas informadas y concienciadas con la
problemática); ampliar las movilizaciones sociales, tanto en número
de lugares como en número de personas; intensificar campañas contra
políticas, instrumentos y actores “enemigos” comunes a otras luchas
ya en marcha, como las empresas transnacionales, el régimen del
libre comercio y las Instituciones Financieras Internacionales;
establecer una colaboración con poblaciones afectadas y las víctimas
del calentamiento global; transformar actores políticos cercanas e
introducir teorías y prácticas políticas más holísticas,
anti-sistema y coherentes; presentar las alternativas al sistema
capitalista y combatir a los negacionistas.
*Tom Kucharz es integrante de Ecologistas en
Acción.
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MORALES: ONU PERDERÁ CREDIBILIDAD SI NO
RESPETA ACUERDO CLIMÁTICO DE COCHABAMBA |
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Fuente:
TeleSUR Publicado: 07/05/2010
El jefe de
Gobierno de Bolivia instó al organismo mundial a respetar los
acuerdos alcanzados en la Conferencia de los Pueblos y Derechos de
la Madre Tierra que se celebró en su país entre el 20 y 23 de abril
y tomarlos en cuenta como puntos en la agenda de la próxima cumbre
mundial sobre Cambio Climático a realizarse e Cancún, México, el
próximo mes de diciembre El
presidente boliviano, Evo Morales Ayma, advirtió este viernes que
las Naciones Unidas (ONU) perderá su credibilidad y respeto
ante los pueblos y el mundo, si no toma en cuenta las conclusiones
de la Conferencia de los Pueblos y Derechos de la Madre Tierra
que se celebró en su país entre el 20 y 23 de abril. "Me temo que si no se respetan los acuerdos
contenidos en estos documentos Naciones Unidas perderá el respeto de
los pueblos del mundo", afirmó el jefe de Gobierno de Bolivia quien
entregó las conclusiones al mismo secretario General, Ban Ki-Moon Las propuestas fueron obtenidas en el evento
boliviano que reunió a unos 22 mil participantes provenientes de 92
países, en Cochabamba (centro).
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Morales instó a Ban y al resto de la
organización a hacer valer estos acuerdos y tenerlos en
consideración para la próxima cumbre sobre cambio climático a
realizarse el próximo mes de diciembre en Cancún, México.
Expresó su temor de
que ese encuentro se convierta nuevamente en un fracaso como
el de Copenhague, Dinamarca en 2009, donde no se
concretó un acuerdo de cumplimiento sobre las cuotas de
reducción de las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera.
Morales durante su
reunión con el máximo líder de la ONU presentó en detalle los
resultados de esta Conferencia Mundial.
Morales se ha comprometido consigo mismo y con
la madre Tierra en revitalizar el tema del cambio climático dentro
de la organización mundial, tras el fracaso de Copenhague.
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![]() |
Durante el foro
climático de Cochabamba se propuso impulsar la creación de un
tribunal de justicia climático con el cual los países sean
penalizados si no se respetan los acuerdos firmados en este tipo de
conferencias, la garantía del derecho al agua, un referendo en 2011
para defender a la naturaleza y la reducción de hasta un 50 por
ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero.
La Cumbre de los
Pueblos además pidió, en sus conclusiones finales, la adopción de
una posición proactiva y de reivindicación ante las potencias
industriales, así como también demandó a los países desarrollados
restaurar, en lo que sea reversible, la salud de la atmósfera
planetaria, respetar los derechos de la madre Tierra y las formas de
vida ancestrales.
En la agenda del presidente boliviano también
está el encuentro con representantes indígenas de cada uno de
los cinco continentes, con el objetivo de "socializar las
conclusiones de la reunión".
Morales, defensor de los derechos de la Madre
Tierra, también prevé viajar la semana próxima a España para
entregarle el mismo documento al jefe del gobierno español, José
Luis Rodríguez Zapatero, a cargo de la presidencia pro-témpore de la
Unión Europea (UE). |
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CHINA ADVIERTE QUE AÚN ESTÁ MUY LEJOS DE UN ACUERDO
CLIMÁTICO GLOBAL |
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Fuente: cincodias.com. Por: Reuters/EP –
Pekín Publicado: 08/05/2010
El negociador para la cuestión climática
del gobierno chino, Xie Zhenhua, afirmó este sábado que aunque se
han logrado avances en las negociaciones, aún se está muy lejos de
un acuerdo global para combatir el calentamiento global. "Las negociaciones sobre cambio climático han
desarrollado un avance gradual, pero aún queda un trecho
relativamente largo para alcanzar un acuerdo legalmente vinculante",
dijo Xie durante una conferencia de ministros y organizaciones
ecologistas en Pekín. Xie es también el vicepresidente de la
Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma. El negociador chino indicó que todas las partes
deben "fortalecer la confianza" y "profundizar la cooperación" para
lograr un resultado positivo en la próxima cumbre, convocada para
Cancún (México) a finales de este año. Xie recordó que muchos países
desarrollados se comprometieron ya a reducir las emisiones en la
cumbre de Copenhague pero señaló que la clave sigue siendo
"convertir la voluntad política en medidas concretas".
Los ponentes de la conferencia de
Pekín manifestaron la necesidad de aprender de Copenhague. "Lo que
queremos no es que se remita el viejo error de poner todo junto y
esperar un resultado completo e integral negociado, sino algo que es
el único modo de proceder en estas negociaciones", indicó | |