http://www.elmundo.es/diario/sociedad/15N0091.htmlAfortunadamente el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha anulado la
sentencia pero en principio un camarero fue despedido por decirle a una
compañera fuera del horario de trabajo: ¡qué culito tienes!
A mi esto no me hace ninguna gracia, es una prueba del cariz que estan
tomando los acontecimienteos y del camino por donde está evolucionando la
sociedad, si lo hubiese dicho una mujer, ¡qué risa!, ¡qué gracia! pero fue
un hombre el que lo dijo y le costó el puesto de trabajo, la presión
mediatica en pos de la teoricamente desvalida mujer está provocando este
tipo de cosas, que el hombre ya no pueda ni "tirar los tejos", se está
recorriendo el mismo camino que en EE UU, (la serie Ally Mcbeal es una
fantasía televisiva hoy imposible en aquel pais) ahora ya quien puede
decirle lo que quiera a alguien del trabajo que le atraiga es la mujer,
porque si lo hace el hombre es considerado acoso sexual, y todo por esa
fiebre por convertirse en el mayor defensor de las mujeres. Desde hace
tiempo en los medios se ha implantado la costumbre de criticar todas las
sentencias que no le sean favorables a la mujer, importando poco que pudiera
ser una sentencia justa, basta con que le de la razón a un hombre y se la
quite a una mujer, la publicación de esta noticia persigue eso mismo y no lo
que yo estoy haciendo ahora, denunciar la irracionalidad y la
discriminación, pero del hombre. Antes el que quería ser el ciudadano más
honrado y respetable, defendía la capa de ozono, las especies en estinción,
a los niños del tercer mundo, ahora lo mejor sin duda es convertirse en
defensor de las mujeres y dar ejemplo persiguiendo a cualquier hombre que
parezca ser machista y el éxito está asegurado, automáticamente ese hombre
es una ejemplo para la comunidad.
Me pregunto durante cuanto tiempo tendrán los hombres suficiente estómago
para tirarle los tejos a una compañera de trabajo, y durante cuánto en
general a cualquier mujer.