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unread,Oct 27, 2011, 1:00:04 PM10/27/11You do not have permission to delete messages in this group
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Con la U, sinceramente
Antonio Martínez
Es la quinta vocal y la vigésimo segunda letra del alfabeto español y
también es el símbolo del uranio, pero la U en Chile es lo que todos
sabemos: el equipo, el club y Universidad de Chile.
Su triunfo en Brasil, por 4 a 0 sobre Flamengo en la Copa Sudamericana,
fue uno de esos partidos únicos y extraordinarios, donde el estado de
gracia comprometió al equipo entero y no a uno o dos jugadores.
En rigor, y sin exagerar, fue un encuentro inolvidable, y el momento
justo y el punto de quiebre, entonces, para que el equipo de algunos se
convierta en el equipo de todos, por unas semanas o por un par de meses.
Los hinchas de cualquier equipo que hayan visto ese partido saben bien de
qué se trata y distinguen claramente el tema, porque acá no cabe el
egoísmo ni la pequeñez ni las miserias: la U, la U de la Sudamericana, se
lo merece.
Siempre habrá chilenos de sentimientos apretados y cuadrados, que
responden a la cultura de la caverna, donde el primer mandamiento es algo
así como los odio y estoy feliz de odiarlos, que pierdan, se hundan y les
vaya mal.
No es un gran pensamiento y tampoco es enaltecedor, pero es sincero y
refleja el estado evolutivo de los que hacen dibujitos en la pared y
cuidan el fuego, porque están en la parte más oscura del territorio,
pegándose en el pecho, aullando ante la luna llena y jurando que ellos
jamás saldrán de la caverna.
Un juramento sincero, pero terrible.
Lo que ocurra en casa y entre las cuatro paredes de Chile es una historia
y está bien que así sea, pero en las competencias internacionales y
cuando sólo queda un representante nacional, hay que estar a su lado y
querer lo mejor.
Ponerse de pie junto al rival antiguo, con el orgullo de pensar hoy por
ti y mañana por la Alameda.
Aplaudir al viejo conocido, porque ganó con creces, para que estamos con
cosas: lo que hizo contra Flamengo fue sorprendente y digno de estar en
un marco. Un partido ejemplar, donde además los jugadores no se
confundieron con las injusticias, que las hubo y las habrá, porque la
injusticia y el error son jugadores fijos: el 12 y el 13. No se lesionan
nunca, juegan del primer al último minuto y su pared es la mala suerte.
Apoyar al mejor enemigo, porque para que haya duelo o clásico -de
alcurnia o campesino- se necesitan dos, y así se hace la historia: entre
todos, donde a veces le toca a uno y en otras ocasiones, al otro.
Ahora le tocó a la letra que sabemos, y hay que estar con la vocal y el
uranio, sinceramente: con la U.