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Fuente: Creation·Evolution Headlines
© 2000 Creation Safaris - http://www.creationsafaris.com/
Traducción y adaptación: Santiago Escuain - © SEDIN 2006 -
http://www.sedin.org/
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Sin agua, las bases del ADN se descomponen fácilmente. Cualquiera de
los modelos sobre el origen de la vida que implique que los componentes del
ADN (los nucleótidos) sean de gran duración se encuentran con grandes
problemas, según investigadores de la Universidad Estatal de Oregón. Las
moléculas pueden caer en un «estado oscuro» en el que son muy vulnerables a
la radiación UV. Esta idea había sido considerada en el pasado como una
«herejía científica» - hasta el punto de que los investigadores «padecieron
largas noches de insomnio» defendiendo esta idea contra los críticos:
El núcleo del debate, dice [Wei] Kong [profesor de química], se
relaciona con el comportamiento de las bases de los ácidos nucleicos -la
adenina, la timina, la guanina y la citosina- que, en forma de pares de
bases A-T y G-C, forman el ADN y en último término llegan a formar el patrón
para todos los seres vivos. Una de las premisas más fundamentales de la
bioquímica es que estas bases de ácidos nucleicos son muy estables, porque
deberían serlo para prevenir mutaciones destructivas y posibilitar la
estructura genética organizada.
Pero los estudios en la Universidad Estatal de Oregón, realizados
con espectroscopía electrónica muy sofisticada, demostraron que la
pretendida estabilidad de las bases de los ácidos nucleicos en el ADN es
mayormente un mito. (Énfasis añadido en todas las citas.)
...
«En su forma biológica, rodeadas de otras bases con puentes de
hidrógeno, es cierto que los ácidos nucleicos que componen el ADN son
estables», dijo Kong. «Pero hemos encontrado que los seres vivos, en su
integridad, proporcionan un medio que crea esta estabilidad, mediante
anclajes dentro de pares de bases y/o con bases vecinas. Estos anclajes
permiten la liberación de energía fotónica dañina como calor. Pero una base
de ADN como molécula aislada, por sí misma, no posee esta estabilidad.»
En otras palabras, las bases aisladas de ADN no poseen la
estabilidad que los científicos creían que tenían. Son sumamente vulnerables
a daños producidos por los rayos UV durante breves períodos:
La duración del estado oscuro no es larga -un nanosegundo es una mil
millonésima parte de un segundo. Pero es un tiempo más que suficiente para
que ocurran mutaciones del ADN, dijo Kong. Y la existencia de este estado
oscuro suscita cuestiones acerca de cómo pudo llegar a comenzar la vida,
siendo que los portadores genéticos mutaban o eran destruidos con tanta
facilidad durante este brevísimo pero muy vulnerable instante.
«Cuando se estaban formando las bases del ADN al principio hace
miles de millones de años [sic], la atmósfera era en realidad muy hostil»,
dijo Kong. «Este fue un período anterior a cualquier capa protectora de
ozono sobre la tierra, y la radiación ultravioleta era muy intensa. De modo
que si las bases del ADN primordial quedaron forzadas a este estado oscuro
vulnerable, habrían sufrido grandes daños fotoquímicos que hubiera hecho muy
difícil la mera supervivencia de estas bases, por no hablar de la posterior
evolución de la vida.»
Es en este punto que el comunicado de prensa adopta un tono
espectacularmente optimista: el estado oscuro desaparece en presencia de
agua.«De modo que si había agua presente, las bases del ADN primitivo
hubieran podido sobrevivir y finalmente hubieran ayudado a formar la base
para formas de vida más y más complejas», dicen.
Dice Kong que los descubrimientos sugieren cómo el agua hubiera
podido ser un compuesto absolutamente esencial para conseguir que las bases
del ADN primordial permaneciesen estables, resistiesen a la mutación y,
finalmente, permitiesen la evolución de la vida. ...
«Lo que esto nos dice en realidad es que la vida es un proceso
unificado», dijo Kong. «No se trata meramente de un grupo de bases del ADN,
sino también del medio físico en el que existen. Más adelante, al volverse
la vida más evolucionada [sic], hubo otras maneras de conseguir estabilidad
genética. Pero al principio, sencillamente puede que no fuese posible sin
agua.»
Así que, aunque la noticia parece mala, pudieron darle un aspecto
positivo añadiendo agua: «La presencia de agua fue la clave de la evolución
de la vida en la tierra, al hacer posible que surgiera la vida [sic] a
partir de lo que fue en el pasado una sopa primordial hostil e implacable de
productos químicos y radiaciones» [sic]. En otras palabras, no hagamos la
prueba con sopa primordial deshidratada y congelada.
La única buena noticia aquí es que estos investigadores no han
arrojado del todo la toalla. Esto no es una buena noticia para la escuela de
pensamiento materialista del origen de la vida. Han estrechado todavía más
una situación ya sin salida (véase libro en línea, Especulaciones y
Experimentos Relacionados con Teorías sobre el Origen de la Vida). Esta
«herejía radical» elimina cualquier posibilidad de que los componentes clave
se formen fuera del agua. Podemos recordar cuando Steve Benner propuso que
la ribosa se formase en un desierto con boro, porque era demasiado inestable
en agua (11/05/2004). Ahora se trata de que el pobre hombre tendrá que
preparar la ribosa en el desierto (con la esperanza de que la radiación UV
no la destruya allí), y luego llevarla al agua donde estarán las bases A, C,
T, G o uracilo, con la esperanza también de que alguna manera se combinen
con fosfatos o con algún mineral arcilloso, y que luego se enlacen en
cadenas de polinucleótidos que puedan codificar información y realizar
funciones enzimáticas (el mundo del ARN), y además encontrar algún refugio
en alguna membrana que no sea tan impermeable que llegue a ser una trampa
mortal.
Parece una fantasía muy difícil de hacer creer al Congreso. Las
cosas no van demasiado bien en estos tiempos para la astrobiología.
http://www.sedin.org/bol/bol2006-T2content.html#20060420