David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 28 de enero de 2010, p. 21
Nueva York, 27 de enero. Howard Zinn, el
historiador que narró la otra historia de Estados Unidos
, desde el punto
de vista de los de abajo, a lo largo de su carrera, falleció este miércoles a
los 87 años de edad.
Autor de varios libros, entre ellos el texto de historia más vendido,
La
otra historia de Estados Unidos (
A People’s History of the United
States), ponente, articulista, dramaturgo (
Marx en Soho y una
obra sobre Emma Goldman) y colaborador de
La Jornada, era profesor
emérito de historia en la Universidad de Boston.
Una de las voces independientes de izquierda, fue uno de los intelectuales
más admirados por veteranos de las luchas sociales de la posguerra como por
jóvenes, por su vida de praxis: era pensamiento y acción.
El problema no es
la desobediencia civil, sino la obediencia civil
, afirmó en un discurso en
Baltimore en los años 60, durante un acto al cual acudió en lugar de
presentarse ante un juez para ser sentenciado por sus acciones contra la guerra
en Vietnam; después, cuando regresó a la Universidad de Boston, un par de
policías lo esperaban para arrestarlo.
Veterano de la Segunda Guerra Mundial, donde participó en los bombardeos
aéreos contra Alemania, Zinn regresó después del conflicto para ver la
destrucción que se cometió desde 30 mil pies de altura. Al ver Dresden y otras
ciudades, decidió que para siempre, sin excepción, tenía que oponerse a la
guerra. Colocó sus medallas y documentos que recibió por su servicio militar en
un sobre, lo cerró y lo rotuló
nunca más
, refirió Ap.
Nació en Nueva York en 1922, hijo de inmigrantes judíos que vivieron en una
colonia de clase trabajadora en Brooklyn. Se educó en la Universidad de Nueva
York y en la Universidad de Columbia, donde recibió su doctorado en historia.
En 1956 se le ofreció una plaza en Spelman College, una universidad para
mujeres afroestadunidenses, en lo que era entonces la ciudad racialmente
segregada de Atlanta.
Ahí participó en los inicios del movimiento de derechos civiles, alentado a
sus estudiantes a participar en él. Una de ellas era Alice Walker, autora de
El
color púrpura, quien se hizo amiga de toda la vida de Zinn. Despedido de
Spelman por
insubordinación
, Zinn fue contratado como profesor por la
Universidad de Boston, donde continuó su activismo, tanto en el movimiento de
derechos civiles como contra la guerra en Vietnam (uno de los primeros
intelectuales estadunidenses en hacerlo).
Se jubiló en 1988 y pasó su último día apoyando una huelga de enfermeras,
pero nunca dejó de trabajar, y gozar, en la desobediencia al poder, a la
imposición, a la guerra y al imperialismo. En numerosas entrevistas con
La
Jornada, donde también contribuyó con decenas de artículos a lo largo de
los últimos años, este ser digno, humano y modesto nunca perdió el optimismo
sobre la capacidad del ser humano para rescatar a la humanidad con la rebelión
ante la opresión de todo tipo.
Preguntado porqué en Estados Unidos había tan pocas señales de un movimiento
masivo progresista en la era de George W. Bush, respondió que había más
vitalidad y expresión progresista que en los años 60, pero estaba fragmentada y
más aislada de sí misma, aunque presente en casi todas las esquinas.
Recordó que los intelectuales izquierdistas lamentaban lo mismo en los 50
del macartismo, pero que en esos mismo momentos jóvenes en varios pueblos del
sur del país realizaban los primeros actos de desobediencia civil contra la
segregación racial, la que estallaría poco después en el gran movimiento de
derechos civiles.
Eso, seguramente, está ocurriendo ahora. Eso es lo que uno
aprende de la historia, esas sorpresas que solamente se perciben después
.
En lo que tal vez fue su última aportación a un medio, Zinn escribió unos
párrafos para
The Nation sobre el primer año de Barack Obama.
No me
ha decepcionado terriblemente porque no esperaba mucho de él. Esperaba que
fuera un presidente demócrata tradicional. En política exterior, eso es poco
diferente a un republicano: nacionalista, expansionista, imperial y bélico. La
gente está apantallada por la retórica de Obama, y creo que ya debería empezar
a entender que será un presidente mediocre, lo cual significa, en estos
tiempos, un mandatario peligroso, a menos que se presente un movimiento
nacional para empujarlo en una dirección mejor
, escribió Zinn.
Entre sus admiradores estadunidenses están Bruce Springsteen (el historiador
influyó, se dice, en algunas de sus canciones) y fue amigo de Matt Damon, quien
incluyó una famosa referencia a su texto de historia en el guión de la película
Good Will Hunting, donde su personaje le recomienda el libro a su
sicólogo (Robin Williams). Pero desde los jóvenes de las batallas por la
justicia global en Seattle hasta los veteranos activistas, Zinn siempre fue
referencia.
Recientemente había realizado un teatro de lecturas en voz alta con diversos
actores y músicos reconocidos (Tim Robbins, Damon, Springsteen), y otros de
discursos, canciones, versos, cartas y más sobre figuras históricas, algunas
famosas otras no, que reflejan la historia desde debajo de este país. Un
documental sobre lo anterior fue grabado y trasmitido por el History Channel el
mes pasado, y el video estará pronto a la venta. Los textos forman parte de
Voices
of a People’s History of the United States, un volumen de los materiales
primarios que utilizó para su famoso texto de historia.
Zinn murió de un infarto mientras estaba de viaje en California. Su esposa
falleció en 2008, con la cual tuvo dos hijos. El historiador seguirá vivo a
través de los desobedientes que siempre celebró.