Estimados lectores:
Ciertas cosas no las apreciamos hasta que nos faltan. Esta última semana me faltaron dos.
Me enfermé con neumonía y apenas podía moverme. De repente, todo lo que uno hace con naturalidad se convirtió en un gran desafío. Al mismo tiempo, Israel está siendo bombardeado a diario. Debemos refugiarnos en el bunker varias veces durante el día y también en la noche. La rutina, tal como la conocíamos, desapareció.
El judaísmo pone un gran énfasis en agradecer. Cada día comienza con Mode Ani, agradeciendo simplemente que estamos vivos. Luego vienen las bendiciones matutinas, donde vamos enumerando muchas de las cosas que normalmente damos por sentadas.
La salud tiene una característica muy particular: hasta que no la perdemos, no nos damos cuenta de lo valiosa que es. Lo mismo sucede con la paz. No percibimos lo esencial que es hasta que nos falta.
Este Shabat bendecimos el mes de Nisán, el mes de las maravillas y de la redención. Así como en Nisán fuimos redimidos de Egipto, nuestros sabios enseñan que también en Nisán llegará la redención final.
Que tengamos el mérito de verla muy pronto, incluso antes de Pésaj, y de poder traer el sacrificio de Pésaj en el Beit Hamikdash reconstruido.
Shabat Shalom.