REFUNDAR O REFUNDIR EL ORDEN SOCIAL (LA UTOPÍA DE BAYLY)

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Feb 2, 2010, 3:53:09 PM2/2/10
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REFUNDAR O REFUNDIR EL ORDEN SOCIAL (LA UTOPÍA DE BAYLY)

Por: Juan Carlos Eguren
Congresista de la República PPC

 El reciente anuncio Jaime Bayly de su decisión de ser candidato presidencial en la lid electoral del 2011, aún cuando esta no ha sido una sorpresa, es la formalización de un deseo que el “periodista de variedades” había venido anunciando reiteradamente, en sus programas dominicales, es por ello que dicho anuncio no hubiera pasado de ser un hecho anecdótico mas, uno mas de los exóticos lanzamientos al ruedo político a los que ya estamos acostumbrados en cada período electoral, sino fuera porque vino acompañado de un manifiesto denominado “Por las causas perdidas”, una suerte de programa de gobierno, sustancialmente dirigido a refundar (o refundir?) las bases del orden social peruano, cargado de propuestas osadas y francamente preocupantes, sobre todo por la pretensión de su autor de convertirlas en ejes del debate electoral próximo .

Jaime Bayly es un periodista inteligente, que se inició en el periodismo político, y que aunque en los últimos tiempos, dedicado al periodismo de variedades, resulta difícil saber cuando habla en broma o en serio, ha hecho unas propuestas que mas allá de la seriedad de su formulación, preocupan sobre la seriedad de las consecuencias de su eventual puesta en práctica y por ello consideramos necesario analizar y reflexionar respecto a ellas.

El orden social peruano, como los otros órdenes de la vida en nuestra colectividad, tiene como finalidad, la defensa de la persona humana, el respeto de su dignidad y la defensa y promoción de la familia como célula básica de la organización social, ellos constituyen el fin supremo de la sociedad y del estado. Por ello, en una sociedad como la nuestra donde el avance económico aún no tiene su correlato en el progreso social, resulta válido preguntarse si las propuestas de Bayly que, dicho sea de paso, hace tiempo circulan en nuestro medio y que él ha tenido la iniciativa de compilar a modo de programa orgánico, contribuirían o no al desarrollo de la persona y del medio familiar como centro de la formación de buenos ciudadanos y hombres y mujeres de bien.

Imaginemos, el impacto de algunas de sus propuestas “mas audaces”, en la educación de las “nuevas personas” bajo el modelo Bayly, que, asimismo ha indicado su preocupación mayor , la que le quita el sueño, es el realizar una reforma educativa igualitaria, sería posible formar un nuevo ser humano en un ambiente que fomente o sea permisivo, respecto a una libertad sexual entendida como la posibilidad de prácticas sexuales prematuras o desordenadas y la eliminación de sus consecuencias, un nuevo ser, a través del aborto; en el que se promueva el matrimonio homosexual, antinatural y destructor de la familia; o, en el cual seamos simples espectadores de la comercialización de drogas y que nuestro hijos se vean expuestos a la tentación de su consumo, o un ambiente familiar regido por unos padres incapaces de poder conducir una familia por estar ganados al consumo de las drogas.

Consideramos que realmente, la libertad siendo un derecho fundamental de la persona y su respeto un principio fundamental de la organización social no debe ser confundida con el libertinaje, es decir con su ejercicio mas allá de todo límite que signifique respetar la dignidad de la persona humana, que como hemos señalado debe ser defendida y promovida por el Estado, en su rol de garante del bien común.

De otro lado, consideramos que todo aquel que aspire a conducir los destinos del país debe ser mesurado al hablar de la institucionalidad que sustenta la vida en común en nuestra sociedad, y no caer en actitudes iconoclastas que por simplistas aparecen como soluciones prodigiosas, como son las propuestas para la reforma del parlamento y las nuevas relaciones con la Iglesia Católica, incluso la que apunta a la eliminación de la fuerzas armadas. No se puede, por prejuicio ideológico, o por ligereza de juicio señalar que hay que reducir el parlamento, con lo cual se está planteando disimuladamente una concepción autocrática del gobierno que es, dentro los planteamientos expuestos de Bayly, una contradicción con su proclamado liberalismo y una incoherencia programática.

Un parlamento debilitado, carente de representación y disminuido en su capacidad de hacer (legislar, fiscalizar y representar), nos conduciría, inevitablemente al despeñadero de una dictadura política, ahí la propuesta de Bayly es retrógrada y antiliberal. Es cierto que el Parlamento necesita reformas, pero su minimización y debilitamiento no puede ser consideradas como solución. En lo que concierne a la Iglesia Católica, Bayly hace la incorrecta afirmación de que nuestro Estado es confesional, lo cual constituye un craso error, por cuanto nuestro Estado es laico, no depende de las jerarquías de la Iglesia Católica, por lo que partir de esa afirmación es enturbiar el debate respecto a una variación de las relaciones entre el estado y la Iglesia Católica. Ahora bien, toda sociedad existe y se sostiene no por el voluntarismo de sus gobernantes, que son aves de paso, sino por la fortaleza de sus instituciones y sus tradiciones, por el patrimonio cultural común, aquellos elementos que han contribuido a su fortalecimiento y estabilidad de la vida en comunidad y consideramos que la Iglesia Católica tienen esa condición, por lo cual, incluso en nuestra Constitución se le reconoce como factor importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú. Afirmamos ello señalando que, hoy día, las iglesias evangélicas, también se han ganado esa condición, pues forman por derecho propio parte de nuestro patrimonio cultural. Recordemos que la base del desarrollo es cultural, en última instancia, por ello los países que han logrado esa calificación son los de mayor consolidación institucional y de principios organizadores de la vida social. No aquellos que reniegan de su pasado o sus antecedentes por puro prejuicio ideológico.

Respecto a la posición de Bayly sobre las fuerzas armadas sería bueno recordar que si bien es cierto, gastar en estas resulta aparentemente innecesario porque no hay guerra a la vista, lo mismo sucede con los seguros de vida o accidentes, mientras los pagamos y no los usamos, nos parecen un gasto inútil, sin embargo llegado el momento de usarlos nos permiten atender necesidades apremiantes. Por ello es preferible tener el seguro y no usarlo que necesitarlo y no tenerlo, sobre todo ahora que existe una clara controversia limítrofe con nuestro vecino del sur, la cual se está ventilando en la Corte de La Haya, salvo que don Jaime piense que en un eventual conflicto bélico da lo mismo quien gane, pues si nos ganan los chilenos, igual nos convertimos en ciudadanos chilenos y ya está, total que son los conceptos de patria, soberanía, identidad nacional sino “meros conceptos anacrónicos”.

Finalmente, respecto al indulto a Fujimori, a quien Bayly quiere liberar por “las cosas buenas que ha hecho”, debemos decir que una vez mas su voluntarismo liberal choca con el orden y la estabilidad de las instituciones, es cierto que el señor Fujimori tuvo aciertos en sus gobiernos, pero también es cierto que delinquió, por ello el aparato de justicia nacional lo ha condenado a pagar sus culpas en prisión. Liberarlo en base a un referéndum, sería intervenir groseramente en el funcionamiento del poder judicial, dar la señal de que la política lo puede resolver todo y que las leyes se pueden quebrantar si tienes mayoría que te absuelva, sería volver al peligroso sistema de justicia de Pilatos, que el pueblo haga justicia no importa como. En otras palabras, la provocadora propuesta de Bayly conlleva un desprecio de las instituciones y de los elementales principios de organización social y política democrática, total si todo, lo bueno o lo malo, se puede arreglar con el “dejar hacer y dejar pasar” o con consultas populares (referendums), resultan inútiles el Poder judicial, el Parlamento, la familia o los valores sociales y culturales, si ellos sólo sirven para limitar la “libertad” de las personas.

La utopía de Bayly es provocadora y mueve a reflexión pero, como podemos apreciar, su aplicación mas que mejorar nuestra organización social podría terminar por perderla.



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