CANTO AL MAESTRO, POEMAS ESCRITOS POR JIMMY CALLA COLANA

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jimmy calla colana

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Jul 4, 2010, 7:50:16 AM7/4/10
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En el Día del Maestro: Decálogo del “buen” profesor

Por: Wilfredo Pérez  Ruiz (*)

 

 

 

Canto al Maestro,

poemas escritos por el profesor jimmy calla colana 
   
Y VISITA
http://magisteriodigno.blogspot. com
 

 

http://www.youtube.com/watch?v=_UO9nVM4Q_A

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


 

 

No hay documento más fehaciente ni dato más auténtico de nuestra sensibilidad , como nuestra propia técnica.

(César Vallejo)

 

Desde mi adolescencia la lucha política influyó sensiblemente mi obra, tanto en lo que se refiere a la forma como al contenido...

Y de eso se trata: de llegar a todos tocando los grandes temas, los profundos sentimientos humanos...

Me esfuerzo por utilizar menos imágenes y comparaciones, evitar lo que podríamos llamar “la decoración”, expresarme en forma directa y de tal modo que en el poema todo sea imprescindible, a tal punto que, quitándole una palabra, todo se desplome. En fin, de construir de tal manera que se llegue a lo que es verdaderamente esencial.

(Nazim Hikmet)

 

 

 

Abre un caminito

para ir al cielo

allá va el niñito

Que ha perdido  el miedo

(Horacio Zevallos Gámez)

 

 

 

“El más alto cargo que un ciudadano puede desempeñar en una

democracia es el de maestro de escuela. Cuando la sociedad

actual se sacuda del egoísmo y de los prejuicios que anquilosan sus vitales funciones; y cuando el maestro, de su parte, deje la rutina y se transforme en un líder social, entonces el magisterio habrá sobrepasado en importancia a cualquiera otra actividad humana”

(José Antonio Encinas)

 

Hay la alegría de ser sano y de ser justo.

Pero hay sobre todo la inmensa alegría de servir...”

(Gabriela Mistral)

 

 

 

                                                  DEDICATORIA

Al magisterio de mi patria

 a los de esta tierra dolorosa,

pero bella nación nuestra,

a los maestros del Callao,

a los maestros de mi tierra,

que me vio nacer,

a Moquegua,

a la mujer maestra

a los más incomprendidos

 por esta putrefacta clase dominante,

 a los atalayas del saber,

a los gladiadores

y victoriosos de mil batallas,

 al acero indoblegable,

 hecho hueso y carne: al maestro.

Quiero a ellos alcanzar

 estos mis versos

 como trigo colectivo,

como el sol vistiendo

 a todos de alegría.

Quiero compensar su incomprensión

 y el vacío de sus vientres,

con la luz el calor y el fuego de mi canto.

 

 

 

 

 

 

 

 


             MAESTRO

CANTA Kachuca y los Mojarras

 

Soy un maestro

que enseña justicia

sabiduría y libertad.

Así reclamo mi dignidad

A los cuatro vientos

sin miedo de hablar

 

Desde la cumbre hasta la ciudad

 

Soy maestro forjado

En el yunque

A golpes de libros de acero.

 

Incandescencia

Del saber primero

Del saber primero

Para bien enseñar.

 

Soy maestro

De los nuevos hombres

De ricos y pobres de toda edad.

 

Aunque merecido lo tengo

El respeto ganado me da mi lugar.

 

Miedo no tengo a nada

Porque todo he pasado

Prisión por defender a mi pueblo ...

Me han dado.

 

Una eterna huelga de hambre

Por un sueldo malvado

Son mi verso

y mi canto de fuego de faro

 

Maestro coraje

Maestro no es cualquiera

Es amor a primera

por la humanidad

 

Maestro

Paciencia

Por sembrar

nuevos bosques

Con mentes frondosas

De niños a hombres

que siempre alcen vuelo

sembrados de amor

 

De amor

de maestro

como el que me enseñó

a mi.

 

Gracias maestro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Compréndanlo todos de una vez: mientras más duros y

terribles sean los escritos de un autor contra su país,

más intensa y voraz es la pasión que arde en el corazón de aquél por su patria... La violencia, en el dominio soberbiamente original

de la literatura, es una prueba de amor.

(Mario Vargas Llosa)

 

 

ORACIÓN DE UN MAESTRO

 

A ti maestra incomprendida y educadora sujeta a las fatigas, desalientos, sin sabores que entrañas esa misión sublime, pero a la vez ingrata. Quiero dirigirme con estas líneas, porque como compañero tuyo de trabajo, se muy bien lo que es sentirse a veces agobiado por el peso del abuso, de la injusticia, la incomprensión aunque cumplimos con agrado y con amor, no deja en muchas ocasiones de costarnos mucho.

Aquí te leo una oración que te servirá de alivio en aquellas horas y días inaguantables, porque quiero compartir  ese consuelo y optimismo que caracteriza a la mujer maestra voy a leerte uno de los que más conviene a quienes somos maestros y nos sentimos abrumados por el sufrimiento el desaliento o la incomprensión de una clase dominante putrefacta que ya no tiene solución.

“Oh maestro, es la hora de mi oración. Y voy a hacerla esta noche aquí en mi cuarto oscuro, a la luz de la lámpara de mi velario roto; después de corregir la última prueba de mis alumnos; el último de esta noche ...porque mañana volveré a comenzar con los cuadernos.

Oh maestro, desde aquí estoy viendo con mi imaginación y el recuerdo de mi salón, su piso de tierra, su techo de plástico y esas 35 boquitas hambrientas, alocadas a las que tengo que enseñar.

Desde aquí veo a Juancito... mi martirio dentro del aula, seguramente se comió su propio lápiz y no tiene sus útiles escolares completos.

Y a Antonella, que es un huracán y me pone los nervios en punta cuando se mueve de un lado a otro y alborotar toda la mañana; son los mismos padres que quieren que la suspenda, pero yo me opongo.

Y a Pedrito... que parece estar distante, él está en un mundo lejano y que no comprende más que con mucha dificultad y mucho retraso

 –cuando llega a comprender algo-.

Y a Jorgito, que se queda dormido a mitad de clase, él no toma desayuno, muchas veces su papá, no tiene trabajo y su mamá murió con tuberculosis. Pero para la pelota si es un buen jugador.

Hasta los niñitos más avanzaditos me cansan esta noche que estoy orando. Los siento a todos allí corriendo, inquietos, molestos, exigentes, ni siquiera me dejan descansar.

Oh maestro, no tengo nada que ofrecerte, mi corazón sufre cada día más y más, mi voz está afónica. Tengo dos electrocardiogramas , el médico me dice que tengo que dejar mi vida agitada, pero eso es imposible, estoy condenado a luchar.

Oh maestro, es tan grande este desaliento que quiero caer aquí, pero no, no maestro. Mañana será otro día y es necesario estar listo y decir en esa aula de esteras, sin gritar: “niñitos un poco de silencio, por favor vamos a comenzar la clase...”

Como toda mañana, desde hace veinticuatro años.

Quiero laborar por ellos los niñitos de escuelas de esteras, sin esperar ninguna recompensa, además quiero darlo todo  sin condiciones sin esperar nada.

Pero, Oh maestro, esta noche, esta noche

 no voy a pensar más, porque quiero descansar, quiero dormir, quiero reposar por ellos,

 para estar mañana como nuevo, en un nuevo día con:

 fe , entusiasmo, y con alegría”

       

 

 

 

 

 

AMOR DE MAESTRO

¡Que extraña fuerza sientes al hablar con los muertos cuando ya no te bastan los vivos que quedaron ¡

(Yorgos Seferis)

Escucháis hermanos esta dulce historia

que no es alegre pero tampoco es triste.

Un día un maestro perdió a su amada

que también era colega

desde ese día él no sólo sufría

sino que pasaba todos los días

por el cementerio

mirando la que fue su dulce

y entrañable compañera.

Él mucho sufría a la muerte maldecía

que le quitó a parte de su vida.

El pueblo entre dientes rugía:

-Es un loco, bohemio y perdido que quiere revivir a una muerta

que ya está perdida.-

Pasó el tiempo hasta que un 6 de julio

era una maña fría, se vistió de luces y de gala

trepó la vieja reja del cementerio

entró fugazmente llegó a la tumba de su amada

hechó en mil pedazos el ataúd frío

hasta sacar a su amada en sus brazos

hecho un esqueleto frío

como la nieve deslumbrante, que la envolvía,

pero era blanca y era fría para correr como un loco

llevando en sus brazos a su muerta querida.

Hasta llegar a lo que fue su dulce morada

la echó en su lecho

fragante de rosas y flores de azahar.

Brindó su día hasta cubrirla de besos

por toda la osamenta fría

le regaló un ramo de flores por su día.

La llevó al fondo de su cuarto oscuro

le contó de su vida sin ella

que todavía ella

domina sus sueños y ensueños.

Hubo penas, sonrisas y alegrías.

Embriagado por el vino

abrazó a la bella dormida

le miró a sus ojos huecos y oscuros

a sus cejas finas y enarcadas

se dio cuenta que tenía una fría mirada

¡lloró como un niño!

¡y lloró como un niño!

hasta quedarse para siempre abrazado y dormido.

 

 

MAESTRO PURO

Al maestro Sigfredo Chiroque Chunga, entrañable y dilecto amigo

Eres

Inagotable

e inacabable,

como agua manantial

del límpido puquial

que emana una fuente

de la alta hornacina caliente

de la gran cordillera omnipotente.

 

Inextinguible

e inapagable

como el fuego sagrado

del olimpo y los dioses

que los apus

 cuidan amorosamente

para que nadie te haga daño.

 

Eres inagotable

que duerme

su sueño apacible

y placentero

en el lecho

de su ceniza.

Pero pronto

se levantará

con su pueblo para exigir cuentas

y anunciar la nueva alborada de los excluidos.

Pero pronto ha de llegar ese día.

Y todos dirán:

así es el alma

así es nuestra fibra

así es el espíritu

de nuestro magisterio

si

así es el espíritu

de nuestra causa

liberadora.

 

Porque esa es

nuestra quintaesencia

del vivir.

 

 

 

 

 

 

BRINDIS DE UN MAESTRO  

 

En una vieja cantina de esteras

junto al albero

del arenal de Pachacútec,

allá en Ventanilla,

una tarde gris y húmeda

alegremente platicaban,

cuatro maestros

que también eran poetas,

 

se hizo un brindis por la patria ,

por el suelo que los vio nacer

por la luna y las estrellas,

por las mujeres

que un día les hicieron llorar,

 por esas noches

de lujuria, espanto

y por la vil moneda

que lo compra..., no todo.

 

Sin embargo

Godofredo levantó

su copa de vino,

faltaba su saludo,

el de maestro,

luchador y poeta ,

el verdadero, el completo

de sentimiento puro

y de talento frío

 

Les  miró fijamente

e inundó de fuego

su copa de vino .

 

Se golpeó el pecho

y partió sus botones

de su camisa

de un solo tirón,

quedando a pecho abierto

ante los desorbitados ojos

de los presentes;

se quedaron todos pasmados

y remangando

sus raídas mangas

de su vieja camisa,

dijo así:

-“Brindo por el verdadero maestro,

el verdadero,

mas no de aquel que vive de sus colegas,

pidiéndole monedas por un vil contrato,

¡no! , no brindo de aquel,

que desde el poder halla consuelo profano ,

en el placer de la colega

que exige un derecho.

Ni de aquel que usando un efímero poder

desgarra sus pasiones

en el fango de la corrupción.

Yo, no brindo por ellos

los que se sirven del cargo sindical ,

los que se sientan en la mesa del patrón,

los que se venden por 8 mil pesetas de oro,

los que piden 4 festinados puestos,

los que censuran

y separan a su hermano que lucha...

yo, no brindo por ellos.

Y con el corazón desgarrado

entre mis manos les digo:

Siento este 6 de julio,

no complacerlos.

Brindo, si por el maestro,

el verdadero,

el que  me brindó sus sabias enseñanzas,

el que me moldeó

como arcilla de barro,

el que quiere a niños

que sonrían a flor de piel,

el que canta y vive con su pueblo,

el que quiere sembrar el cielo

aquí en la tierra,

el que sigue a cristo

crucificado en la desidia de ustedes.

 

¡No colegas!

Yo no brindo por ellos.

Brindo por el maestro

de la costa de la sierra y la selva,

por el maestro andino,

si por ellos yo brindo.

 

Brindo por mi maestra ,

que me enseñó cuando era niño

y me inculcó lo que vale el cariño

y que la amistad se mide

siempre con principios.

 

Por ella

que me envolvió en sus brazos,

que me arrulló con sus canciones de oro

y me regaló su corazón entero.

 

Por ti maestra

que no te olvido,

por ti que desafiastes al tirano ,

por ti que vuelas como águila andina ,

 

Si brindo por ellas

que como gaviotas

despegan su vuelo

y en tu pico llevas

una rama de olivo

de dignidad.

 

Por mis maestros:

 

Todos ellos

me enseñaron

a pensar en el mañana

como algo muy bello

y muy deseado.

 

Por ellos

los responsables de mi destino,

los que me enseñaron

a nunca tener miedo,

ni a pensar en grandezas

ni riquezas.

 

Por ellos

los que templaron

mi alma en acero .

 

Por ellos,

yo si brindo señores,

 

ellos señalan

y vigilan mi camino.

 

Por el anciano maestro,

adorado, bendecido y olvidado,

y que sus arrugas

pesan en mi hombro,

 

por el maestro

que cayó en combate

y que su sangre

señala el color

que nuestro pueblo

ha de seguir,

 

por el maestro preso ,

por el maestro enfermo

por el maestro sin trabajo ,

.

Por ti compañera

de lucha e ideales.

 

Por todos ellos

Yo si brindo,

 

dejad que llore ,

¡dejad que llore!.

 

Que esta quejumbra l

desfogue mi agonía mortal,

 

que como hoguera en llama

carbonizan mi alma,

asesinan mi cuerpo.

 

Dejad que llore ,

 

porque sois hipócritas,

porque sois insensibles;

 

porque no eres

un maestro de verdad .

Dejad que llore ...”

 

El maestro luchador y poeta enmudeció,

ningún ruido feo fornicó

su sentimiento nacido de la rabia

y la dilección infinita,

 

todo ello indicó

que sobre la vieja estera de Pachacútec

emergía inconmensurablement e

una elegía bucólica

de tristeza, desilusión

y sobre todo de esperanza.

 

¡Salud maestros

pero maestros de verdad!

 

 

 

 

MAESTRO CAMINANTE

Caminante, son tus huellas el camino, y nada más;

caminante, no hay camino, se hace camino al andar.

Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás,

se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.

(Antonio Machado)

¿Porqué no quieren que camine?

Si sólo soy un maestro

que quiero llegar al sol

entre tantos muertos.

¿Porqué cortan mis venas?

Si sólo canto coplas de justicia social.

¿Porqué tanto miedo?

Si sólo soy un maestro.

Dejadme partir que encenderé

cientos de fogatas de amor y esperanza

que es la razón de mi existir

además nunca me fui de tu lado

siempre estuve a tu costado.

 

 

 

 

 

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

MAESTRO COMPAÑERO

 

En las altas cordilleras

blancas de niebla y de frío,

así es el ande milenario

así es el Ande Frío.

Allí el metal del cerro

Plagado de todo forastero

Siempre sueña

como buen timadero

pagarnos

con nuestro propio dinero

 

Donde existen

espléndidos dolores

y toda clase de enfermedades.

 

Donde todo

es un camino al gólgota

de la vida agobiada y lastimera

donde el témpano

entra al hueso frío

para convertirse en fuego

y ardor

para un nuevo fragor

del bramido del hombre andino

donde la voz del maestro

es singular y

siempre es escuchada

Allí el maestro

que es tu compañero

comparte ese dolor lastimero

Allí buscan un pan

arañando el fin de la tierra

aquellos mineros,

aldeanos, labriegos y alpaqueros

que viven días lastimeros.

Maestro andino

maestro de la selva

maestro minero

maestro alpaquero

maestro paria

pronto vendrá la manumisión del grito

andino que quiere justicia y libertad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 

NUESTRO CANTO

Soy un cantor

que canta coplas del alma

que estallan en mi corazón.

Soy un cantor

que quiere callar el silencio.

Soy una cantor

de sueños postergados.

Soy un cantor

que no se queda callado.

soy un cantor

que no se queda a un lado.

Porque pronto ha de llegar

el fragor de un nuevo tiempo.

Y cuando lleguen

esos días

seré un cantor de un solo canto

que cree en la locura

y en la esperanza

porque nuestro será

el sol,

el agua,

el cielo,

el mar,

la tierra,

los pájaros

y nuestro canto.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MAESTRO POETA Y LUCHADOR SOCIAL

 

                                                             Es bueno el silencio y el dolor

para escuchar el grito del alma

para arrancar lágrimas y verlas rodar por las mejillas...

(Juan Alberto Castro)
Había una vez

un gran maestro, poeta y luchador social.
Todos decían que era de una clase rara
hasta decían que su especie
estaba en extinción.

Con sus manos limpias
moldeaba la arcilla de barro
por un futuro mejor.
Su canto
era su única carta de presentación.

Un amanecer de frío otoñal ,

sus colegas,
sus alumnos y padres de familia,
discípulos todos de él
lo recepcionaron y lo ovacionaron
por sus sabias enseñanzas.
fue tan aplaudido
que él se sintió inmensamente feliz
pero nunca perdió su humildad.


Otro día en una velada resplandeciente

el maestro, poeta y luchador social
con el poemario en mano alta
comenzó a declamar
sus versos de fuego lumbre.

Todos atónitos escuchaban
con ojos casi brillosos
como nueva aureola
de un nuevo amanecer.

La manera
como el auditorium pletórico
escuchaba era inarrable.

Había un silencio infinito
sólo se escuchaba la voz potente
del maestro, poeta y luchador social
verso tras verso
estrofa tras estrofa

prosa tras prosa

 rima tras rima.

Sus palabras parecían tener aroma
de rosas, geranios, claveles
todos bermejos encendidos de rubí.
sus poemas  eran largos,

directos y muy sencillos.

El poeta gustó
el auditorium atiborrado

también lo aceptó.

Cuando estaba en la mitad
de lo mejor de su oratoria
y cuando el auditorium se encontraba
en lo más alto de su limbo gozoso,
el poeta calló,

sus ojos se oscurecían y se humedecían.

Se le nublaban por la metáfora suplicia y desgarradora
pero también inmensamente esperanzadora.

El maestro, poeta y luchador social
respiró hondo y volvió en sí,
sin dejarse vencer por el martirio,
siguió declamando con la fuerza
de un implacable gladiador.

 

Los ojos del auditorium brillaban
como un inmenso rocío
que llegaba al corazón.
Era el mejor momento de la poesía.

Cuando el maestro, poeta y luchador social
como puma en alto
apoyado en el oratorio
inclinando su cabeza
para rematar su última metáfora.

Se escuchó del fondo,
una soterrada y aguardientosca voz
de esos que nunca faltan
que amparada por la oscuridad,
provocadoramente gritó:

¡¿Por que tú poesía es triste?!
¡Eres un resentido social!

¡Eres un renegado!

El maestro poeta y luchador social,
calló.

El auditorium también se sorprendió
y cuando todo parecía acabar...

con esas fuerzas

que solamente tienen aquellos
que tienen una inagotable reserva moral.

sucedió lo inesperado.

El maestro, poeta y luchador social
como si nada hubiese ocurrido

no hizo caso tamaña provocación
levantó su cabeza siguió y avanzó.

El auditorium impresionado y atiborrado
siguió escuchando la hermosa poesía
del maestro, poeta y luchador social.


Que se entregaba

con toda su fuerza y energía
en lo mejor de su oratoria
hasta nuevamente gozar
de la palabra,

convertida en rayo.

Pero

El maestro, poeta y luchador social
con su voz entrecortada
por el mustio sable de la injusticia
que atragantaba al declamador.
Paró, momentáneamente,

no podía más...

todos miraron al poeta
vestido de luces y de hialino transparente
cuando iba a callar...
sacó fuerzas...
iba a parar...
pero siguió

El auditorium no podía
ni siquiera imaginárselo;
algo tenía que suceder
todo el auditorium boquiabierto contemplaba,
escuchaban su voz esperanzadora
y él los miraba a todos muy tiernamente.

y desafiando dijo:
- ¡Si, mi poesía es triste!.
¡y qué!
porque la realidad,

-ahora- es triste

y el artista popular tiene que reflejar,
no solamente eso, sino el nuevo amanecer

de un pueblo
que inexorablemente se levantará
para desafiar a los monstruos
de la clase dominante.

La respiración del público se paralizó
ninguna estrofa fue olvidada,

toda la prosa fue terminada y al terminar su última parte
lo hizo tan bien
que el auditorium rompió el silencio
para desembocar en la placidez
e ímpetu del poema largo, sensible y social,

que todos escucharon hasta llegar al delirio.

El maestro, poeta y luchador social
alcanzó la gloria, arañó el cielo
su nombre corre por todo el arenal
cuya compañía es la luna, el viento,

la neblina, la estera y los niños

para jugar dulcemente con el tiempo,

el rocío y el sol.

El maestro, poeta y luchador social
Es el nuevo símbolo del hombre nuevo y
de un mañana mejor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONDENADO A LUCHAR

Tu que persigues la aurora

tu que alzas el río

tu que eres el sol omnisciente

te digo que nuestro destino

es una cuesta empinada

cuyo camino son espinas de rosales

de una cordillera empedrada

cual montaña traicionera

siempre busca ser incansable.

 

Pero siempre silbidos de pájaros

y rojas flores te saludan

de esos gritos de espuma

que nacen en la penumbra

y la maligna niebla escondida.

 

Mas tu maestro

no temáis

nuestro noble destino se impondrá

porque si la cima es erguida

y es cimero el atajo

la conciencia, la lucha y el trabajo

hacen hermosa la subida

por el camino del cielo

hasta que el sol se canse.

 

 

 

 

MAESTRA PERUANA

Maestra peruana

que te talló el sol radiante,

que te pulió la pura agua manantial,

tu color piel canela broncínea,

es imperecedera

ante tanto exterminio social,

caminas altivamente

por plazas y calles,

cual puño en alto

desafías al opresor,

tu aroma de retama,

de cantuta y eucalipto verde

es el néctar de los niños de un mañana mejor.

En tu mirada tierna de ojitos de vicuña,

brilla la esperanza de un mundo mejor.

Maestra peruana,

tu conoces las lágrimas de los niños

huérfanos de pan ,

huérfanos de abrigo,

porque son la razón de tu ser.

Tus pies suaves

como flamencos de brisas marinas,

señalan el camino

que nuestro pueblo ha de seguir.

Maestra peruana

cuida siempre tus manos

llenas de gloria

que moldean la niñez,

la esperanza de de un mañana mejor ,

tu fina voz que retumba la incomprensión

es la caricia de una sociedad mejor .

Y tus labios carmesí

son una rosa roja

que clama justicia libertad y dignidad.

Maestra peruana

eres una canción libertaria

que forja un futuro mejor.

Eres una antorcha incandescente

que ilumina el porvenir de mi patria

que ayer forjó un gran imperio

y que hoy de tus entrañas

brotará el hombre nuevo

para fundar un nuevo imperio

de justicia social.

 

 

ORGULLO DE MAESTRO
He cultivado maíz
 Y nunca pude ser feliz
jamás pensé en grandezas
y menos en riquezas
en este mundo
de vivos y muertos
de ricos y pobres
de sapos y serpientes
de pulgas y dinosaurios
de lisonjas y calumnias
quisieron destruir mi alma
quisieron destruir mi mente
rompieron mis espaldas
trituraron mis pulmones
y con el corazón
sangrando entre mis manos
 gritaré:
 jamás pudieron derrumbarme.
 
 

 


 

CINCO TRAIDORES

“¡No es grato morir, señor, si en la vida nada se deja

y si en la muerte nada es posible,

 sino sobre lo que pudo dejarse en la vida!”

(César Vallejo)

A diferencia de ustedes

 yo se cuando he de morir

 y tu que eres mi amigo déjame vivir.

Te he de dejar mi carta lacrada

Para que la abras

Y tu puedas decir

Aquí yacen los restos del loco

que ya no quiere vivir

Que no quiere ver CINCO vil traidores

en su último decir.

Que se respete la voluntad del loco muerto

que ya no quiere vivir:

“Son CINCO vil traidores que no deben compartir:

el velorio, el entierro y su último vivir”.

Pero este loco muerto y vivo

En su último epitafio dijo así:

Que se los lleva también a esos CINCO vil traidores

de su último vivir;

Lucifer se estará peleando

para con ellos compartir: el robo, las coima,

 las comisiones, conciliaciones,

racionalizaciones y traiciones

de todo su vivir.

Es el magisterio quien aplaude

y grita a todo rabiar:

Abajo los traidores

que se queden con Lucifer

hasta el infinito vivir

Y el loco muerto pero vivo,

bajará del cielo nuevamente

para poder compartir.

 
 
 
 

 POR PACHACUTEC Y MI PERÚ

 

Repartir quiero mis días

Con otros maestros del Perú

Y partir mis llantos y alegrías

Con todos aquellos que aman Mi Perú

Desplegar a todos mis brazos

Y consolar sus penas y pesares

 entre sonrisas y cantares

dar mi vida por lo nuestro y Mi Perú

Y si algún día me rindiera

Dame valor por el Perú

Que aquí nadie se rinde

 ni se vende

Por el magisterio de Mi Perú

El día que yo me muera gritaré:

Maestro yo no traigo nada

De cuanto tu afecto me diera

Todo lo dejé en la arenada

De Pachacútec y Mi Perú.

 

Compartir quiero mis días

Con otros maestros de Mi Perú

En Pachacútec en  tiempo

 de frío y hambriera

Donde se lucha

por lo nuevo de Mi Perú

Allí sembré mis ardores

Vuelve tus ojos allí

Que allí he dejado una flores

De consuelos y amores

Y ellos si te hablarán de mi

 

 

 

EMILIO MORILLO

 

Entre canicas y bolitas

nació esta poesía.

 

Entre la pelota

 y las figuritas

Nació este niño

 palomilla.

 

El trompo

 y la huaraca

es un juego

 muy sencillo.

 

Yo como maestro

Te escribo

 esta dulce poesía

 

Dime maestro mío

 dónde está

mi maestro

Emilio Morillo.

 

Ya que estoy llorando

en este ingrato mundillo

nada más te dejo mi querido

don Emilio Morillo.

 

En este perdido mundo

De diablos y felipillos

 

 

 

EPÍLOGO DE UN MAESTRO

Agarré  mi pluma

como un verdadero gladiador.

Para que mi canto

fuera puro.

Para que mi poesía

siquiera sea libre.

Para que mi metáfora

sea un fragor en la aurora.

Para responder a los vilipendios

E infundios de los espantapájaros malos.

Hoy cuando he terminado

este canto

este poema

mi pluma está triste

mi pluma está acongojada

de tanto que he sufrido.

De tanto que he llorado.

 


 

 




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