PRODIGIOS DE LAS ABEJAS: EL PROPÓLEOS Y LA JALEA REAL
Antecedentes histórico
La miel de abejas, el propóleos, la jalea real y el polen son
productos de la colmena que resultan de interés por el gran número de
propiedades medicinales y nutritivas que se les atribuyen.
Los productos de las abejas (Apis mellífera), han sido utilizados por
el hombre desde la Edad de Piedra hasta nuestros días con fines
medicinales y nutritivos. Entre ellos, el propóleos (própolis) está
siendo objeto de numerosos estudios en la actualidad, aunque se conoce
que ya era utilizado en el antiguo Egipto, donde los sacerdotes lo
utilizaban frecuentemente como sustancia medicinal y como componente
de los ungüentos y cremas de embalsamar. De los griegos recibimos su
nombre (pro: delante de, y polis: ciudad). Aristóteles lo considera
como "remedio para las infecciones de la piel, llagas y supuraciones".
Galeno, en el siglo II, menciona el própolis en sus trabajos, y el
famoso médico y filósofo persa del siglo XI, Avicena, dice del mismo:
"Tiene la cualidad de eliminar las puntas de flechas y las espinas,
vivifica, limpia fácilmente y ablanda fuertemente." Entre los años
1899 y 1902, en la guerra Anglo-Boer en el cono sur africano, esta
sustancia se empleó en la cura eficaz de heridas infectadas y como
sustancia cicatrizante (en aquel entonces se desconocían los
antibióticos). Las abejas lo utilizan como cemento para la colmena
existiendo evidencias de que la protegen de hongos, bacterias y otros
invasores.
Composición del propóleos
Por mucho tiempo se creyó que el propóleos era una sustancia producida
por la abeja, hasta que se determinó que provenía de una fina película
resinosa protectora de la yema de los árboles (álamo, sauce, abedul,
aliso, castaño silvestre, pino, enebro) y de algunas plantas
herbáceas. Con sus mandíbulas, la abeja recorta los fragmentos y los
transporta en las cestas de las patas posteriores, como el polen.
Rápidamente depositado en la colmena, es mezclado con las secreciones
salivares de las obreras y una proporción variable de cera, para
formar una pasta que será directamente utilizada en función de las
necesidades.
Esta sustancia resinosa, con la que recubren las paredes de la
colmena, tiene ciertas propiedades físicoquímicas que dependen en
cierta medida de su origen vegetal y del clima. Es un sólido de
consistencia variable, cuya temperatura de fusión varía entre 60 a 70
°C, llegando en algunos casos hasta 100 °C, su color oscila del
amarillo claro al marrón (el de Cuba: pardo, verde y rojizo), de olor
generalmente agradable, por su origen vegetal o predominante a cera, y
de sabor fuerte y picante.
La composición porcentual de sus componentes pueden estimarse en:
50-55% de resinas y bálsamos; 20-35% de ceras; 5-10% de aceites
esenciales o volátiles; 5% de polen; 5% de diversos compuestos
orgánicos y minerales. Entre estos se encuentran más de 40 flavonoides
(flavonas, flavanoles y flavononas), compuestos fenólicos, aldehídos
aromáticos alifáticos, compuestos terpénicos, ácidos grasos,
aminoácidos (arginina, prolina), vitaminas (entre ellas, la vitamina A
y las vitaminas del grupo B) y oligoelementos (cobalto, cobre, hierro,
magnesio, manganeso, selenio, zinc). Se han logrado identificar hasta
200 componentes diferentes, a muchos de los cuales se les atribuyen
importantes acciones farmacológicas. Entre las sustancias
caracterizadas en el propóleos se encuentran antimicrobianos,
antivirales, analgésicos, antioxidantes y antitumorales. Estudios
científicos llevados a cabo por diversos investigadores en todo el
mundo han demostrado que el efecto del propóleo se consigue gracias a
la acción sinérgica de todos sus componentes.
Uso y conservación
Diversos investigadores en el mundo reportan acerca de la efectividad
del propóleos en la cura de heridas sépticas, y en diversas afecciones
médicas y estomatológicas (micosis, alveolitis, aftas, úlceras,
faringitis, gingivitis, etc.), lo que corrobora su acción bactericida,
antifúngica, antimicrobiana y cicatrizante. Tiene un gran número de
indicaciones médicas, muchas de las cuales están siendo objeto de
estudio y requieren ensayos clínicos. El propóleos se muestra eficaz
para eliminar parásitos, como, Trichomonas, Trypanosoma cruzi, Giardia
lamblia, Toxoplasma gondii. Se contemplan perspectivas terapéuticas
del propóleos en el tratamiento de enfermedades como el cáncer.
El propóleos es un producto fácil de conservar, siendo aconsejable
hacerlo en envases herméticos, al abrigo de la luz y el calor. Para
disfrutar de todas sus propiedades es recomendable emplear el
propóleos lo más fresco posible.
En forma liofilizada se asegura la conservación de todas sus
propiedades y la composición química del producto por un tiempo casi
ilimitado. Se emplea como extracto, seco, en disolución, en cremas,
siendo comercializado como producto farmacéutico y en formulaciones de
cosméticos.
Para su uso terapéutico, se utiliza por vía oral en forma de tinturas,
gránulos, cápsulas, otras formas de administración interna son los
óvulos y supositorios y por vía externa en forma de polvos, cremas,
ungüentos y aerosoles. En estomatología, por ejemplo, se utilizan los
comprimidos a base de extractos de propóleos para curar las
inflamaciones agudas o crónicas de la mucosa bucal, los cuidados de
esta zona puede ser completados con dentríficos, gomas de mascar y
soluciones para enjuagues bucales. En cosmetología, existe en loción,
gel, crema, jabón, champú, lápiz de labios, y dentríficos.
El propóleos en Cuba
Las formulaciones cubanas son variadas, de acuerdo al uso que se le
destina. Las indicaciones médicas son imprescindibles a la hora de su
utilización. En algunas personas, la inhalación de propóleos implica
el riesgo de una crisis de asma y la aplicación tópica (en la piel)
puede provocar una dermatitis alérgica. Algunas fuentes no lo
recomiendan por vía oral a hipotensos, hipoglicémicos o embarazadas.
En Cuba, se ha utilizado con éxito el propomiel, una mezcla
estandarizada de miel y de extracto específico de propóleos en los
diferentes servicios hospitalarios y más particularmente sobre las
heridas sobreinfectadas de las grandes quemaduras.
La Jalea Real
En 1740, Ferchaut de Réaumur, primer biólogo experimental, confirma el
tratamiento privilegiado que le estaba reservado a la reina y en 1788,
el zoologista suizo François Huber consagra la llamada "Jalea Real"
como la sustancia destinada a la "Educación de las reinas".
Finalmente, los descubrimientos de Belferer en 1938 hicieron de él, el
"padre" moderno de la jalea real. Elaborada en las glándulas
hipofaríngeas o supracerebrales de las abejas nodrizas (obreras de 5 a
10 días de edad), a partir de miel, néctar y agua que recogen del
exterior, mezcladas con saliva, hormonas y vitaminas en su interior.
Se destina a alimentar a las larvas obreras y zánganos hasta su tercer
día, a las larvas reinas hasta el quinto día y a la reina adulta
durante toda su vida. Gracias a sus propiedades nutritivas, las larvas
reinas se forman en 15 días mientras que las obreras precisan 21 días.
La abeja reina tiene una vida de unos 5 años, mientras que las obreras
sólo 30 a 45 días, todo lo cual sugiere que el consumo de tan
extraordinario alimento hace que tengan un ciclo evolutivo tan
diferenciado.
La jalea real es una sustancia cremosa, de color blanco amarillento,
con olor levemente picante y sabor fuertemente ácido. Su composición
media es: agua 60%, glúcidos o carbohidratos 14,5%, lípidos o grasas
4,5%, prótidos 13% (en su mayor parte bajo la forma de aminoácidos,
enzimas y vitaminas), sustancias minerales y oligoelementos 1%.
Contiene más de 12 clases diferentes de proteínas, aminoácidos
(histidina, lisina, arginina, ácido aspártico, treonina, serina, ácido
glutámico, prolina, glicina, alanina, valina, isoleucina, leucina,
tirosina y fenilalanina), corticosteroides (prednisolona, cortisona,
dexametasona y otros) y agentes anabólicos (beta-estradiol,
testosterona y progesterona).
Es rica en vitaminas del complejo B (tiamina, riboflavina, piridoxina,
nicotidamina, ácido pantoténico, inositol, biotina y ácido fólico) y
otras como Vitamina A, C, D y E. Oligoelementos como sodio, potasio,
fósforo, magnesio, calcio, manganeso, hierro y cinc. Los carbohidratos
de su fracción azucarada se identifican como ribosa, fructosa,
glucosa, sacarosa, manosa, tetralosa, eritriol y manitol y los ácidos
orgánicos málico, láctico y cítrico, a los que se atribuye una
influencia sobre la calidad microbiológica y la actividad
bacteriostática de esta sustancia natural. De la fracción lipídica 85%
es ácido graso libre; y de esa proporción, 68% corresponde al ácido 10-
hidroxi-2-decenoico. El contenido de este ácido se considera
generalmente como el índice de pureza de la jalea real.
La fama de este producto natural como mágico o curalotodo ha
posibilitado que sea usado ampliamente en el mundo como
reconstituyente de la salud humana. Sus potencialidades terapéuticas
son diversas, dada la composición tan valiosa que tiene. Se considera
que: favorece la recuperación en períodos de estrés o fatiga, en
estados post-operatorios y durante la convalecencia de enfermedades,
retarda los signos de envejecimiento, ayuda a recuperar el apetito,
tiene acción vasodilatadora (útil como preventivo de enfermedades
cardiovasculares), favorece la proliferación de glóbulos rojos y
refuerza el sistema inmunitario.
Estudios clínicos realizados en nuestro país han confirmado que la
jalea real mejora el estado nutricional del adulto mayor y que resulta
eficaz en el tratamiento de pacientes pediátricos con estados de
inmunodeficiencias celulares adquiridas, y que ejerce acciones sobre
el sistema inmune y la hemoglobina. Las dosis establecidas fueron de
200 a 600 mg diarios de acuerdo a los grupos etarios considerados.
Además, no se conocen contraindicaciones y no engorda. Se plantea que
es muy difícil conservarla en estado natural, por lo que se presenta
generalmente liofilizada, manteniendo así sus propiedades nutritivas
inalterables, ya que el proceso de deterioro de la jalea real puede
quedar interrumpido de manera casi indefinida. Se comercializa, en
comprimidos y cápsulas, en formulaciones simples o compuestas.
Como suplemento nutricional es recomendada para niños, ancianos y
personas debilitadas. La dosis diaria de 300 mg aporta proteínas (40,4
mg), carbohidratos (754,4 mg), lípidos (77,4 mg), con un valor
calórico total de 3,87 kcal .
Curioso...
Las abejas reinas alcanzan el doble de tamaño y pesan hasta un 40% más
que las obreras.
Las abejas barnizan con una fina capa de propóleos el interior de las
celdas, antes de que la reina ponga los huevos o almacenen la miel y
el polen. Cada colmena abriga de 40.000 a 60.000 individuos, cuya
actividad de pecoreo incluye cerca de 10.000 entradas al día. El
volumen de ese recinto es inferior a los 50dm3, la temperatura entre
35 y 37 °C, la humedad relativa del 70% y tiene un alto contenido en
azúcares, condiciones ideales para el desarrollo microbiano. Sin
embargo, la colmena mantiene condiciones asépticas.
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