De quienes no lo olvidamos...

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Jul 10, 2008, 6:55:37 PM7/10/08
to Cencillo

El 18 de Enero de 2008 tuve mi primer y único encuentro con Cencillo,
fue una tarde que me marcó y cambió de por vida.
Después de varios años de lectura e investigación de su obra me
encontré con un hombre que se acercó a mí con tal humildad que aún me
hace temblar. "El mayor anal de sabiduría viviente" que he conocido
era un hombre delgado y de mirada humilde, sencilla, tan sencilla que
inundaba y relajaba mi inútil tensión y nerviosismo del momento.
Se sentó en su sillón, me senté a su lado, y simplemente: "en que te
puedo ayudar Marco...".
Por dónde empezar?, qué comentarle?. yo no quería abusar de su tiempo
ni de su salud. Las horas se alargaron de manera extraordianaria y dio
para hablar de la esencia, el dolor, el cambio psicológico, la
sociedad y el devenir del ser humano...mis años de lectura,
investigación, terapia, búsqueda, etc. no tienen parangón con esa
tarde de "punto y aparte".
Bromeaba sobre mi "capacidad" para encontrar un bolígrafo entre su
"selva" de plumas, lápices y pinceles; me firmó su separata "la
diástasis del tiempo real, entre el mito, la praxis y el éskhaton",
una dedicatoria ilegible...que mientras reía me decía "así es más
cariñosa..." .
Me trató cómo si fuéramos "de toda la vida"; le comenté que había
tenido algun que otro sueño con aquella reunión, hablamos un buen rato
sobre los sueños, sus "premoniciones" ó "anticipaciones" cómo el
decía.

"Marco, me estoy muriendo...simplemente", si hay algo parecido a la
madurez vital, a algo parecido a la sabiduría (sea cual sea el sentido
a través del cuál nos acerquemos a este término) estaba allí en él, la
serenidad y contundencia de sus palabras.

Se quedó grabada en mí la frase "si me acostumbró a nuestras
reuniones, nos veremos frecuentemente..."; no puedo más que sentirme
apenado, profundamente triste por no poder volver a compartir tardes
de discusión con este "último gran sabio".
Me despedí de él con un profundo abrazo y riéndonos le comentaba: "
Luis, si tengo que volverme creyente para que éste o ese Dios te dé
más tiempo, no dudes que lo haré...".

Hace un mes más o menos hablaba por teléfono con Luis y le comentaba
mi intención de crear algo que se llamaría "conversaciones con
Cencillo", me animó a ello; le quedaban pocos días y esa misma tarde
yo había tenido un sueño en el que me anunciaban su muerte; fue mi
última conversación con él.

Siempre quedaré su humanidad, su obra imprescindible.

Por siempre en nuestros corazones.

Marco A. Romero Santacruz - Barcelona
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