Nota: Por el camino del Atrapasueños

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Manuel Alonso

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Oct 10, 2012, 1:52:26 PM10/10/12
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http://www.politicatandil.com/noticias/Locales/69343:1/Por-el-camino-del-Atrapasuenos.html


ESCRIBE: BERNARDO PENOUCOS

Por el camino del Atrapasueños

Allí, donde de la tierra de Maggiori se funde con la polvareda de Tropezón, allí, por Figueroa al 2226, en un suelo que supo ser garaje y fosa de viejos autos averiados, se han restaurado los colores, los olores y, sobre todo, las intenciones del para qué, del por qué, del cómo y del hacia adónde.

Hemos dicho que Política Tandil  inauguraría una nueva sección vinculada a las organizaciones sociales y obviamente a sus hacedores incansables, a los que porfiando proyectan, a los que apagan la tele-ficción  y saltan a la vereda verdadera, conquistando cielos más grandotes y mas posibles.

He aquí los primeros latidos, las luces de un comienzo, los cimientos, los dolores y la gana intacta del que, a paso de hormiga, cual Ángel de la Bicicleta, golpea puertas, invita sonriendo y forma parte de las juventudes que no encajan en las cajas bobas de los discursos homogéneos: ni policías en acción ni calles salvajes; lejos de eso, tan lejos de eso, la tierra del barrio estornuda lugares de todos y para todos.

Al menos, desde nuestra guarida de pequeña ventana, le damos la palabra y lo compartimos con ustedes, queridos lectores (si es que hasta aquí siguen leyendo).

Lucas tiene 18 años, nativo  del barrio Maggiori; desde los 12 que viene armando rondas en su plaza, organizando los huevos podridos con los más peques  y repartiendo meriendas en su sociedad de fomento; colgando los barriletes en festivales culturales, y siendo joven, del barrio, hoy ha conquistado la referencia de muchos vecinos.

En su actualidad, Lucas integra una organización que junto a sus compas construyo desde el pie, se trata del Atrapa, digámoslo, el Centro Cultural Atrapasueños; una organización de jóvenes, adultos (jóvenes con experiencia), estudiantes, mamás, murgueros, artistas y demás personajes entrañables. “Hace mucho que a mi vida no la separo de la militancia, de la participación, no sé, si un día no voy al Atrapa es como un día que no sucedió, que faltó algo; el Atrapa y yo  a esta altura  ya es lo mismo”.

Al instante,  pienso cuántos caminos de integración (real y no simbólica) puede encauzar la participación, los espacios desde donde poder ser y levantar la mano, y animarse al habla, y entrar en la discusión, y rozar la certeza de lo cuánto que se puede generar cuando los cuantos se hermanan y patean juntos hacia delante, pienso  y me ilusiono, inevitablemente me ilusiono.

 “Ahora es diferente que antes, cuando empezamos por el 2004 éramos un grupo que nos llamábamos Los Maggios, éramos amigos del barrio y ayudábamos bastante a las organizaciones, pero  después el grupo se agrando y decidimos en el 2010 tener nuestro espacio físico propio. A partir de ahí la cosa cambio, abrir las puertas de un lugar para el barrio te obliga a ser más responsable con tus vecinos, una cosa es organizar actividades para nosotros como grupo y otra es ampliar el espacio y sumar a todos”.

Lucas nos menciona los talleres y actividades, nos habla de una murga los sábados por la tarde, del teatro los martes por la noche, de la panadería de las mamás y de las reuniones de jóvenes, pero  insiste en que mas allá de las actividades, la idea fundante es que entre y salga mucha gente todo el día, que la gente se sume para organizar y no para asistir semanalmente  a un taller e irse a su casa. Que se sume para organizar, recordemos:

Lucas, 18 años, de Maggiori, me sigue  generando  varias preguntas. ¿Cuántos ejemplos contra-fácticos pudiésemos encontrar y poner sobre la mesa ante tanta criminalización escupida hacia los jóvenes?, ¿Cuántos Lucas andarán sueltos en nuestra patria tantas veces dolida? ¿Cuántos programas “hora-pico” podrían des-colonizar la subjetividad criminalizadora si se pusiesen a buscar con un poquito más de ganas a estos jóvenes?

A pensarse, a pensarnos.

Como dijo Lucia, una compañera que no vive más en Tandil, el Atrapa es como una gran familia, ahí podemos hablar de cuestiones personales, de  nuestra familia, podemos proponer. Yo, mis cosas buenas y mis peores momentos los pase en la organización, no divido mi vida personal de la participación en el barrio porque a veces es casi lo mismo”

No todos los compañeros de Lucas han continuado el camino del Atrapasueños, algunas, por  mamás jóvenes cobijando a sus gurises desde temprano y  otros, por trabajadores jóvenes, poniendo el cuero en sus trabajos en negro. Pero hay un compa que nubla la mirada y al que lo han ido, lo han dejado en una de las esquinas del olvido que esta ciudad regala a mansalva.

Un paréntesis se abre en medio de la charla cuando el recuerdo vivo de Cristian se estampa en el aire. A Lucas, como  al resto, le cambia el gesto y le duele el recuerdo de uno de los primeros integrantes de Los Maggios que hace algunos meses desapareció físicamente. Cristian, joven y pobre en esta rica ciudad,  padecía de Obesidad,  hacía mucho tiempo, hacía muchos años. Pero no llegó la respuesta, más allá de los reclamos de sus compañeros, del trabajo de Atrapasueños y de otras organizaciones barriales, Cristian se fue por desidia, por crueldad, por pura y maldita injusticia a los 22 años. Es por esto que, en esta nota, nombramos a Lucas, al Atrapasueños, pero también a Cristian, que camina (como dice Lucas) junto a ellos en cada actividad, en cada mural, en todas las sonrisas grandotas como la de Cristian. No todo es alegría en el camino de la militancia, en las ansias de la participación, Cristian  no salió en el diario local ni formara parte de las estadísticas de la tan mentada “inseguridad”, quizás porque esta inseguridad no sume puntos ni gane en adhesiones, nosotros , como mencionábamos más arriba, abriremos estas ventanas por más pequeñas que resulten, pero las abriremos conscientes y seguros de poner en la palma de la mano una realidad innegable, aunque las piedras movedizas y las luces de la peatonal tapen las voces y corran los ejes.

Inauguramos esta primera sección socializando a este grupo de jóvenes atrapadores de sueños que desde antaño sostienen construcciones de realidades un poquito más justas, invitamos a la comunidad toda a embarrarse un tantito las zapatillas o los zapatos y conocer desde cerca lo que los jóvenes hacen en este y en tantos otros barrios, jóvenes organizados que dicen, que empujan y que publican prácticas silenciadas, pero hechas carne en sus calles, en sus organizaciones, en sus centros culturales. Cambiamos ojos por cielo, grita  León, cambiamos cámaras de seguridad por experiencias concretas, decimos  nosotros.

He aquí la primer-gran historia a contar, he aquí un poco de nombre a los des-nombrados, he aquí estas palabras que toman vuelo y que van a la memoria de Cristian, a la memoria de tantos:

 

Muerte joven, bruta e injusta,

Muerte pobre,

Matar haciendo morir,

Alimento de rebeldía,

el día después volver como siempre al sendero de la milpa,

madrugar la certeza colectiva de la resistencia 

Dignidad de cada minuto,

ixim (maíz) de cada día.

El sendero sigue (también)

Atrapando sueños.

Bernardo Penoucos
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