Entrevista a Santiago López Petit. Publicado por rosafg en 2010

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Presidente

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Oct 2, 2010, 12:18:28 PM10/2/10
to Grupo "OXIGENO PURO" 2010-2030, leduar...@gmail.com
– “Hoy día hay un malestar social difuso que arranca de la
imposibilidad de vivir” 110
Santiago López Petit: Filósofo. Enseña en la Universidad de Barcelona.
Es uno de los impulsores de Espai en Blanc, una iniciativa a la vez
filosófica y política. Acaba de publicar su último libro ‘La
movilización global. Breve tratado para atacar la realidad’. Platón
decía que el pensamiento es como el viento: no se puede ver, pero es
capaz de sacudir la realidad. ¿Por dónde sopla hoy ese viento? ¿Cómo
avivarlo en nosotros mismos? ¿Quién y cómo lo pretende cercar?

Afirma usted que pensamos siempre bajo coacción, ¿qué significa eso?
- Contra lo que dice el sentido común, pensar no consiste en el
funcionamiento de una facultad que sería innata al hombre. Pensar no
tiene nada que ver con sentarse y esperar hasta que a uno le venga
alguna idea. Pensar es una actividad forzada. Y lo que nos fuerza es
la propia vida. Querer vivir nos obliga a pensar. Pensar es un gesto
radical que antes que nada consiste en interrumpir la normalidad y el
sentido común, agujerear la realidad, destruir el manto de obviedad
que la protege, en definitiva, abrir espacios de vida. Pensar es esta
paradoja: una actividad forzada y, a la vez, la más libre.

¿Y cómo se agujerea esta realidad concreta que vivimos?
– La realidad que se nos impone como única y sin afuera, como
plenamente tautológica, no es más que la verdad del capital. Digámoslo
claro: la verdad del capital es la que ha triunfado y frente a ella no
hay en estos momentos alternativa alguna. Ha triunfado porque puede
organizar el mundo. Sólo hay que ver lo que sucede en relación a la
crisis actual. Nadie es capaz de poner en el centro del debate la
necesidad de una verdadera transformación social. Sólo se oyen las
propuestas cínicas de reformular las bases éticas del capitalismo. Mi
respuesta a la pregunta es entonces: ¿cómo se combate una verdad si no
es desde otra verdad? Yo creo que sólo la verdad, una verdad que nace
de la lucha y del compartir, puede incidir sobre la realidad. La
verdad entendida como desplazamiento o interrupción del sentido común
y de la realidad obvia.

¿Podría dar algún ejemplo?
- Si en lugar de autoestima hablamos de dignidad abandonamos el ámbito
de los libros de autoayuda -que en el fondo siempre plantean un pacto
cobarde con la vida- por una posición desafiante; si en lugar de
participación hablamos de implicación, abandonamos una problemática
interna al poder por una posición crítica respecto del poder, etc. La
verdad es el desplazamiento. Más exactamente, la verdad se produce en
el momento del desplazamiento.

Se trata de ligar pensamiento y transformación social?
- Cuando se vincula pensamiento y transformación social -y digo
“cuando” porque en la actualidad no es lo habitual- se hace de un modo
exterior, como si el pensamiento debiera servir para impulsar un
cambio social. El pensamiento se asemeja entonces a una especie de
caja de herramientas en la que los movimientos sociales buscarían
instrumentos para luchar. Me atrevería a afirmar que eso no es
auténtico pensamiento. El pensamiento no sirve para luchar, sino que
él mismo es lucha. Si vivir es luchar con la vida, si toda
transformación social es, en última instancia, esa misma lucha contra
esta vida-cárcel que nos encierra en lo que somos, ¿qué clase de
pensamiento sería aquél que no hiere a quien lo produce a la vez que
actúa hiriendo la realidad?

¿Cómo se pretende neutralizar hoy concretamente el pensamiento?
- El pensamiento está asediado en la escuela, donde se formatean las
mentes de los niños para adaptarlos a las necesidades del mercado.
Pedagogos y psicólogos rivalizan en vaciar la enseñanza de contenidos
(históricos, sociales…) y reducirla a puro formalismo: aprender a
aprender. En la universidad, la privatización y la mercantilización
determinan las materias impartidas y la investigación misma. Ya no se
forma, sino que se “capacita”, se invierte en recursos humanos. En los
medios de comunicación hace tiempo que las figuras del experto y del
“opinólogo” han barrido cualquier atisbo de pensamiento. Así podríamos
seguir.

¿Pueden volver a ser peligrosas las ideas?
- Una idea, si de verdad es una idea, necesariamente es peligrosa
porque es ya una victoria contra la obviedad. Una idea es la verdad
que insiste en el tiempo, abriendo vías de agua en la realidad. Una
idea no es, en absoluto, una construcción mental: nunca hay que
olvidar que detrás de una idea se alza siempre el grito colectivo de
“¡aquí estamos!”. Detrás de una idea existe siempre una palabra que se
toma, una toma de palabra desde un nosotros que empieza a hablar. Por
eso una idea no se comunica ni requiere propaganda para propagarse.

¿Se puede pensar políticamente en ausencia de grandes luchas sociales,
como parece ser el caso hoy?
- Las ideas que verdaderamente cambian el mundo no salen de la cabeza
genial de alguien, sino de prácticas sociales que son necesariamente
colectivas. En el plano individual, como afirmaba Lukács, sólo te
queda la posibilidad de golpear tu cabeza contra la pared hasta que
salten chispas. Es verdad: la intervención política que persigue una
auténtica transformación social parece bloqueada. Pero ausencia de
lucha abierta no significa, sin embargo, ausencia absoluta de
resistencia. Hoy día hay un malestar social difuso que arranca de la
imposibilidad de vivir, del hecho de querer vivir y no poder hacerlo.
Este malestar social latente estalla en las periferias de la ciudades
cuando interviene una provocación de la Policía. Y ese mismo malestar
adopta formas tan terribles como el suicidio -casi 30 trabajadores se
han suicidado en la empresa France Telecom este último año- como modo
de resistirse a la reestructuración. Pensar, en ausencia de luchas
abiertas, sería pensar cómo politizar ese malestar que nos atraviesa,
sabiendo que no hay ningún horizonte que nos espere.

Es importante que estos documentos sean debatidos al interior de la
escuela con los estudiantes para contextualizar la realidad de los
hechos. Su opinión es importante en el proceso de formación.

Un fuerte abrazo lleno de energía para todas las amistades.
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