Estimadas amistades para su observación envio artículo de Management
Dinero.com.
""Francamente, el talento no es tan importante
Ciertas personas son tan sorprendentes en lo que hacen que nos llevan
a pensar si llegaron a este mundo con un don especial. Sin embargo,
algunas investigaciones sugieren que esto es más ficción que realidad.
El pedagogo húngaro László Polgár es un hombre con la convicción de
que los "genios no nacen, se hacen". Tal fue su convencimiento del
hecho de que cualquier ser humano tiene el potencial para alcanzar
grandes metas, que en los años 80 Polgár escribió el libro Criar
genios, en el que invitaba a cualquier mujer a demostrar que juntos
podrían formar una familia de genios. Sorpresivamente, a esta
propuesta poco tradicional, respondió Klara, una maestra en Ucrania.
Pronto László y Klara se casaron y tuvieron su primera hija Susan. Al
cumplir cuatro años decidieron entrenar a Susan para convertirla en
una brillante jugadora de ajedrez, un campo reservado para hombres. La
familia acumuló más de 10.000 libros sobre el tema y se dedicaron de
tiempo completo a formar a Susan, a quien más tarde la acompañarían
sus hermanas Zsófia y Judit. A los 16 años, Susan se convirtió en la
primera mujer en clasificar al campeonato mundial de ajedrez, aunque
finalmente no le permitieron jugar. Más tarde, las tres hermanas
derrotaron por primera vez al equipo soviético en las olimpiadas
femeninas, convirtiéndose en héroes nacionales en Hungría. Pero más
que esto, tanto Susan como Zsófia alcanzaron el título de Gran Maestro
Internacional, el máximo reconocimiento en el mundo del ajedrez.
Actualmente, Zsófia Polgár es considerada la mejor jugadora femenina
del mundo y está en la lista de los diez primeros entre los hombres.
El mensaje es concreto, László Polgár logró demostrar que con
formación y dedicación cualquier ser humano tiene el potencial para
alcanzar la meta que se proponga.
En 1978, en las oficinas principales de la multinacional Procter &
Gamble, en Cincinnati, compartían cubículo dos jóvenes recién
graduados. Sin tener mayores cualidades destacables, uno de ellos dijo
que "fuimos elegidos como los dos jóvenes con menos probabilidades de
triunfar". Sin embargo, hoy en día estamos hablando de Steven Ballmer
y Jeffrey Immelt, CEOs de las compañías Microsoft y General Electric,
respectivamente. "¿Cómo dos personas llegan inesperadamente a lo más
alto de la vida empresarial? ¿Su talento, será la respuesta?", escribe
en su mejor libro Talent is Overrated: What Really Separates World-
Class Performers from Everybody Else, el destacado editor de la
revista Fortune, Geoff Colvin. Este autor nos invita a mirar a nuestro
alrededor. Nuestros amigos, conocidos, clientes… ¿cómo llevan su vida?
¿Qué tan buenos son en su trabajo? Según Colvin, usualmente la
respuesta es: no mucho. "Incluso gente exitosa hace su trabajo solo lo
necesariamente bien para seguir avanzando", dice el autor. Pero es muy
poco probable que sean extraordinarios, sorprendentes, que se
destaquen a nivel internacional. El talento no es tan importante.
Geoff Colvin documenta en su libro que un grupo de investigadores a
principios de los 90, en Berlín, se lanzó en una extensa búsqueda por
el talento. "Pero no lo pudieron encontrar", escribe con picardía. El
objetivo del estudio era identificar por qué algunos jóvenes son
mejores violinistas que otros. En la renombrada Music Academy of West
Berlin les pidieron a profesores dividir a sus alumnos entre buenos y
excelentes. Tras explorar diversas facetas de sus vidas, los
investigadores llegaron a una conclusión puntual: los mejores
violinistas entendían la importancia de practicar por su cuenta, en
promedio lo hicieron 24 horas semanales contra tan solo 9 de los
violinistas no tan buenos. Quien dirigió el proyecto fue el profesor
de psicología de la Florida State University, Anders Ericsson,
considerado una autoridad mundial en el campo del aprendizaje. Por
alguna razón, cuando conocemos a alguien que descresta nuestros
sentidos le atribuimos un don especial. Pero investigaciones como las
que lidera el profesor Ericcson están revaluando nuestra visión
convencional del talento. Según Colvin, algunos íconos por sus
increíbles cualidades innatas, como Wolfgang Mozart o Tiger Woods, nos
hacen pensar que ciertos genios llegan a este mundo para triunfar. Sin
embargo, olvidamos que también sus padres Leopold Mozart y Earl Woods
fueron pedagogos de tiempo completo en su formación. Incluso, en su
juventud, Earl Woods, siendo un fanático del deporte, escribió un
libro con el título ¿Cómo entrenar un tigre?
En una ocasión, el recordado Premio Nobel de Economía, Herbert Simon,
junto al académico William Chase realizaron una investigación con los
mejores jugadores de ajedrez del mundo y de allí concluyeron la
conocida "regla de los 10 años". Esta indica que un ser humano tarda
al menos una década de trabajo continuo para ser excelente en una
actividad. Incluso, análisis del profesor Benjamin Jones de la Kellogg
School of Management, muestran que cada vez el promedio de edad de los
ganadores de los premios Nobel aumenta con los años (6 años en las
últimas décadas). Este es en el fondo el mensaje de Geoff Colvin. En
estudio tras estudio queda clara la inexistencia de un don innato
desde el nacimiento. Si bien él acepta que los genes cuentan, la
determinación y el trabajo constante son la respuesta para un
desempeño de talla mundial.
Practicar con convicción
Pero entonces, se pregunta Colvin, ¿qué diferencia a las personas
verdaderamente excelentes de las demás? La respuesta, según este
autor, tiene que ver con nuestra vaga percepción de lo que significa
practicar. Al profesor Anders Ericsson se le reconoce haber
desarrollado el término de "práctica deliberada". En su libro, Geoff
Colvin muestra como el ser humano viene avanzando a pasos agigantados
en diversas disciplinas. Un caso especial es el deporte. Por ejemplo,
hoy en día el récord universitario en los 200 metros planos en Estados
Unidos excede en 2 segundos al ganador de los Juegos Olímpicos de
1908. En la disciplina de clavado algunas figuras prohibidas hasta
1924 por peligrosas hoy son aburridas. "Los atletas contemporáneos no
son superiores porque su cuerpo sea distinto sino porque han aprendido
a entrenar más eficientemente", ilustra el autor. La idea es que el
concepto de "práctica deliberada" es muy distinto a lo que hacemos la
mayoría del tiempo, particularmente en las empresas.
En su libro, Geoff Colvin presenta distintos ejemplos de personajes
que han alcanzado el máximo desempeño en sus categorías, entre ellos
escritores, cirujanos, deportistas, empresarios y músicos, donde
resalta las características de lo que significa la "práctica
deliberada". Estas son: la práctica deliberada está diseñada
específicamente para corregir y fortalecer aspectos concretos, existe
una retroalimentación constante de los avances, se puede realizar en
forma repetitiva y requiere de un gran esfuerzo mental. Pero, por
sobre todo, Colvin hace énfasis en que la práctica deliberada no es
una actividad divertida. Diversos estudios muestran que el ser humano
tiene una increíble capacidad para transformarse, tanto cerebral como
corporalmente. Aquellas personas que lograron cualidades especiales,
que nos descrestan, solo lograron estos objetivos trabajando
constantemente fuera de su zona de confort. Esforzándose al máximo sin
parar.
Sin ir muy lejos, el mensaje de Geoff Colvin es un grito para
despertarnos. Uno se puede pasar la vida entera haciendo un trabajo
sin percatarse de mejorar día a día. Cada actividad es susceptible de
ser dominada con maestría, llámese ventas, escribir o dictar clases.
La buena noticia es que está en sus manos lograrlo.""
Mis respetos por su inteligencia
--
Has recibido este mensaje porque eres parte del problema. Estaremos atentos a su respuesta a una probable solución al correo electrónico
cds...@googlegroups.com para ser publicada.
Para obtener más opciones, visita este grupo en
http://groups.google.com/group/cdspnde?hl=es.