La presentadora de televisión le hizo hasta tres veces la pregunta con
distinto tono y leves variantes. El entrevistado, el todopoderoso
Francisco Granados consejero de Presidencia, Interior y Justicia de la
Comunidad de Madrid se escapaba una y otra vez. La tercera vez que la
periodista le preguntó sobre si había una lucha por el poder en el
Partido Popular en relación con el nombramiento de presidente para
Caja Madrid, apoyándose esta vez en las manifestaciones del presidente
del Partido Popular del País Vasco, el consejero esbozo una leve
sonrisa lateral, empequeñeció aún más sus diminutos ojillos y con
seguridad negó que hubiese una lucha por el poder en Caja Madrid, y
afirmó a continuación con rotundidad: “Yo no lo percibo así”.
Eso es política en la actualidad. Aristóteles definió la política como
un ejercicio noble, los clásicos insistieron en esa dimensión, la
definición mas aceptada de política era la siguiente: Actividad humana
que tiende a gobernar o dirigir la acción del estado en beneficio de
la sociedad. A partir de entonces, las definiciones de política han
ido cambiando. En la actualidad, hay tantas definiciones como teóricos
de la política, mencionar cada una de ella haría inacabable este
artículo.
Hoy, con política se mezclan habitualmente otros conceptos como
hipocresía, cinismo e incluso, si nos paramos en algunos ejemplares de
la derecha, chulería.
Los términos se usan y acomodan, se estiran y se pervierten. Es
frecuente oír a algunas personas decir: “Este es un gran político”. Se
refiere a una persona que habla poco, al que se le reconocen
habilidades manipuladoras, experto en el hablar sin decir gran cosa y
del que se sospecha alguna que otra traición y el empleo constante de
la mentira.
Recientemente se ha acuñado otra expresión, esta de origen anglosajón,
que se ha extendido rápidamente a muchos ámbitos de las relaciones
sociales: “Políticamente correcto”. Ser “políticamente correcto” es no
pronunciarse con rotundidad, evadir la claridad, no llamar al pan, pan
y al vino, vino. O lo que es lo mismo camuflar, simular.
Ser correcto políticamente significa que lo que uno tiene que decir no
puede decirlo tal como lo siente, sino que hay que edulcorar el
mensaje o las situaciones. Esto que podría pasar fácilmente como
educación, deferencia o delicadeza en otros ámbitos que no fuese la
política, en esta actividad se traduce por un “ni chicha, ni limoná” o
"algo tramará".
Nadie se refiere al cumplidor con la cosa pública como un gran
político. Se utiliza, “es un gran gestor”, “un buen administrador”,
“un excelente líder” ó “es un gran parlamentario”. El término político
se utiliza para otra cosa.
Se habla de la nobleza de la actividad, de que la política es un arte
noble, pero nadie o casi nadie se adjudica esa denominación. Todos,
inconsciente o conscientemente, procuran eludir la profesión para
autoadjudicarse la especialización concreta como el todo.
Últimamente he tenido acceso a dos nuevas definiciones que concuerdan
más con el sentir de la gente y que ubica lo que en otros tiempos fue
un oficio, un arte noble, en lo que realmente ha devenido en ser una
actividad bajo sospecha en grandes sectores de la población.
Groucho Marx dijo una vez como definición de política: “que era el
arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y
aplicar después los remedios equivocados”.
O quizás, tratando de ser serio, esta otra de Duverger: “Lucha o
combate de individuos y grupos para conquistar el poder que los
vencedores usarían en su provecho”.
Tal vez sea esa la razón por la que tiene tan mala prensa la política
y los políticos. Es la banalización y el descrédito de la actividad y
de algunos actuantes la que ha arrastrado un noble concepto por el
barrizal en el que se encuentra.
No me resisto a poner este vídeo de Youtube, pertenece al Julio César
de Joseph L. Mankievicz basada en la obra de William Shakespeare en la
que un espléndido Marlon Brando interpreta a Marco Antonio. El
discurso de M. Antonio en las escaleras del senado no existió en la
realidad, o al menos no hay constancia por parte de los historiadores.
Se le atribuye al autor inglés.
Shakespeare nos da aquí un ejemplo magistral del político manipulador.
En esa época era esa ya la noción de política. Algunos de los lectores
pueden que conozcan esta obra maestra, lo dedico a aquellos que por su
juventud no hayan tenido la posibilidad de ver esta maravillosa
película. Obsérvese el vuelo circular sobre el pueblo romano de Marco
Antonio en su operación contra Bruto, Casio y el resto de
conspiradores. Merece la pena.
Para los que no quieran estar tanto tiempo colgado de la web lo pueden
encontrar en Youtube tecleando Julio Cesar Marco Antonio.
versión: http://moralypolitica.blogspot.com/2009/10/el-arte-de-la-politica.html