Tr : Tras el terremoto estamos en Duelo y activando la Esperanza.

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lourdes malvido

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Sep 25, 2017, 1:38:19 AM9/25/17
to Casa Cocina, C.A.S.A Mexico, CASA Mexico, Eduardo Hagerman
Les comparto esta reflexión de un apreciable maestro:



----- Mail transféré -----
De : Luis Lopezllera <lopez...@laneta.apc.org>

Envoyé le : Dimanche 24 septembre 2017 21h27
Objet : Tras el terremoto estamos en Duelo y activando la Esperanza.



Apreciadxs amigxs y compañerxs de mutación ecosistémica y de vida
transgeneracional hacia “Otros Mundos son Posibles”:

Va un poco de reflexión para quienes pueden estar preocupadxs por nuestra
situación tras el terremoto que hace cuatro días afectó seriamente a la
megalópolis Ciudad de México así como a varios estados del centro sur del
país… como sabemos, fue antecedido días antes de otro sismo, un tanto menor
en la Cd. de México pero que más afectó otras ciudades en Chiapas, Oaxaca,
Puebla…

Primeramente queremos decirles que muchos militantes, en las instancias
alternativas que estamos acompañando desde nuestra asociación civil
Promoción del Desarrollo Popular más la Red Tlaloc, se han reportado…
podemos informar que entre todxs nostrxs no existen víctimas ni daños
mayores que lamentar… Aparte del gran susto, nuestras oficinas solo
recibieron un fuerte trastorno por derribo de los estantes de una biblioteca
distribuida en tres departamentos…

El sismo de hace cuatro días sucedió precisamente en el 32 aniversario de
aquel nefasto 19 de septiembre de 1985, cuando otro gran sismo derribó una
mayor cantidad de edificios con miles de víctimas… en ambos casos,
autoridades quedaron rebasadas en su prepotencia militar, policial,
burocrática, si bien bomberos, paramédicos, técnicos, comunicadores,
guardianes comunitarios, ahora las redes sociales, cumplieron con su deber…
ha sido la sociedad civil en general quien salió a las calles para
improvisar soluciones de rescate, reorganización vecinal y alivio de la
catástrofe que se ha vivido… 

En 1985 destacaron las llamadas oenegés junto con aquella población barrial,
más consistente y organizativa, lográndose procesos admirables de
reconstrucción que han durado por décadas… vale recordar el fideicomiso
FOMICRO que creamos en ese entonces con el Banco Obrero ya desaparecido… O
bien, la labor del mítico SuperBarrio… En este no menos terrible sismo del
2017, una insostenible megalópolis con más de 20 millones de habitantes
aportó contingentes mucho más numerosos, jóvenes en su mayoría, en situación
muy diferente, masificados y mucho más empobrecidos…

En uno y otro caso, la solidaridad que brota del interior de nuestro ser
indolatino se manifestó sin descanso demostrando que nuestra sociedad cuenta
con reservas humanas, amplias, profundas y solidarias… mismas que
quisiéramos aprender a cómo mejor aplicarlas en vistas de desafíos no solo
eventuales o cortoplacistas sino en aras del cambio de tantas estructuras
que producen desastres humanos permanentes, sin cuenta y sin fin…

Si hoy contemplamos tantos edificios colapsados, unos derrumbados en el
suelo, otros dañados e inhabitables, padecemos desde hace mucho
instituciones públicas igualmente colapsadas, muchas que descaradamente son
disfuncionales más otras que simulan funcionar con un altísimo costo a cargo
de la sociedad misma…

Una anciana, muestra del amplio sector popular, manifestaba en una casual
entrevista televisiva que si bien estos días los jóvenes han salido a las
calles para intentar aliviar el profundo dolor evidente entre los familiares
de fallecidos, desaparecidos o lastimados, logrando en ocasiones rescates
maravillosos, retirando escombros, protegiendo a la población de posibles
nuevos derrumbes, cuidando pertenencias de valor extraídas de los escombros,
coadyuvando con Cruz Roja, brigadas internacionales y aquellos arriesgados
topos que buscan sobrevivientes en medio de las ruinas, les rogaba que nunca
más dejaran las calles… que los asuntos públicos son primeramente de la
gente que los sufre y los resuelve sin ansias de poder ni solo de negocio…
que esta tragedia sea un hito que impulse a cambios más profundos y
trascendentes…

Nos sumamos a ese grito entrañable. Que esta conmoción perdure por siempre
entre los ciudadanos y habitantes de tantos ecosistemas por descubrir… los
males que tenemos que evitar no son solo aquellos que la naturaleza de
manera inadvertida provoca para humillar tanta arrogancia,  prepotencia y
burocracia ávida de escalamientos… veamos aquellos colapsos estructurales
que afectan a toda la población de manera integral, causando miseria,
insalubridad, ignorancia y consecuentemente violencia e inseguridad…
ambición, abuso, corrupción, impunidad, tienen que ser eliminados del mundo
privado y público, para dar paso a iniciativas que nos conduzcan a una Vida
Digna de todos y con todos… Esto no se logrará sin el permanente esfuerzo
social autogestivo e incluso el sacrificio personal que puede en casos
llamarse heroísmo… 

Mencionemos el caso de una madre enferma en cama e imposibilitada de
caminar, que al escuchar la alarma sísmica exhortó a su hija que la
acompañaba para que la abandonara y saliera del edificio… no se trataba solo
de la vida de la joven sino evitar la orfandad de sus hijos… no sin
renuencia, así sucedió… el edificio colapsó dando muerte a una madre que no
quiso entretener a su hija en medio de una probable fatalidad… Muchos gestos
como estos no se llegarán a saber, pero necesitaremos ejercitarlos ante
opciones muchas veces difíciles donde el ´Yo´ se ofrenda al bien del
´Nosotros´…

Ojalá el Duelo en que hoy nos encontramos dé paso a la Esperanza, donde la
energía de los jóvenes, acompañada con la experiencia de sus mayores,
encuentre nuevas formas de organización de base, donde su identidad
territorial, su sostenibilidad ecosistémica y su seguridad no violenta,
tracen en los hechos caminos de bienestar y felicidad para todos… Nuestra
campaña Compartir para Conjuntar se ubica en esa perspectiva.

Abrazo. CdMx, Septiembre 23, de 2017. Luis.








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