En las últimas semanas hemos podido comprobar por nosotros mismo la
usabilidad de uno de los últimos modelos de Nokia, el N8. Aunque en
los últimos años la compañía no ha dejado de trabajar para mejorar su
terminales, en mi cabeza aún estaba esas primeras versiones que todos
hemos tenido alguna vez y que, indiscutiblemente, antaño eran de los
mejores teléfonos del mercado. Hoy en día, no es que éste esté más
saturado, sino que gran parte lo tienen acaparados los smartphones
como Apple, RIM y HTC.
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El N8 de Nokia tengo que admitir que no está nada mal, ya que es
totalmente diferente lo que estábamos acostumbrados a ver en Nokia.
Con un diseño consistente y sólido, dispone de una pantalla táctil de
3,5 pulgadas y de 640×360 píxeles. Hay que decir que su tactibilidad
es bastante buena, ya que con un simple gesto responde. Los únicos
botones con los que cuenta el dispositivo es con uno central, que te
lleva al menú, y con los laterales, para el volumen, la cámara y para
desbloquearlo. Una de las novedades que más me han gustado es que la
batería viene totalmente integrada en el dispositivo y su duración
está bastante bien. Asimismo, al no tener opción a sacarla, meter la
tarjeta SIM es mucho más cómodo, ya que dispone de una ranura en su
lateral izquierdo. Justo a su lado, hay otra para las SD.
La pantalla es rotatoria, por lo que, dependiendo de la postura en la
que cojas el teléfono, el menú aparecerá en vertical o en horizontal.
Lo que resulta más incómodo, y quizá tenga que ver como consecuencia
de las dimensiones del teléfono es que, al escribir, cogiendo el
dispositivo resulta complicado llegar a todas las teclas virtuales, si
éste está en modo horizontal. Sin embargo, al rotarlo al teclado
vertical, las letras entonces aparecen almacenadas de tres en tres,
como en los teclados clásicos, y resulta aún más complicado escribir.
Supongo que será todo acostumbrarse. Aunque tengo que advertir que yo
no soy fan de los teclados táctiles, ya que nunca me aclaro.
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El menú está bastante bien, ya que cuenta con lo indispensable y se
pueden añadir más aplicaciones desde la Ovi Tienda, situada también en
el escritorio. Lo que si hay que destacar como un poco engorroso es
que para bajarse cualquier cosa hay que crear cuenta en Ovi. Supongo
que será por seguridad, aunque no es nada práctico. Otro aspecto muy
poco atrayente es el sistema operativo, ya que Nokia sigue enganchado
a Symbian, en este caso el ^3 y, inevitablemente, aunque la navegación
es buena, ésta es un poco lenta en comparación con sus competidores.
Sin embargo, hay que descatar algunas prestaciones que son plausibles,
como la cámara de fotos, por ejemplo. Ésta es de 12 megapíxeles y la
resolución es estupenda. Saca fotografías mucho mejor que cualquier
cámara compacta, además que capta muy bien la luz. Entre sus
características destaca la óptica Carl Zeiss, el zoom, flash y
editores de foto y vídeo, ya que también tiene grabadora de vídeo y en
alta resolución. Además, cuenta con 16GB de memoria interna, por lo
que da para almacenar miles de fotografías. El sonido también es muy
bueno.
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Otras especificaciones es que cuenta con una memoria de 256MB de RAM y
512 de ROM; GPS, acelerómetro y sensor de proximidad. Lo cierto es
que, aunque hasta ahora no haya recibido muy buenas críticas, ya que
algunos consideran que no ha logrado sorprender, el Nokia N8 está muy
bien, aunque no hay que compararlo con los grandes smartphones del
mercado, claro. Además, hay que descatar que la compañía parece estar
metida de lleno con la ecología, ya que este dispositivo cuenta con
modo de ahorro de energía, los componentes se pueden reutilizar y su
carcasa es reciclable.