Has Visto Esta Cara En Tus Sueños

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Natalie Omahony

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Aug 3, 2024, 6:02:39 PM8/3/24
to carlrovera

En el interior hallaron los cuerpos en descomposicin de ms de una docena de hombres negros. Nadie saba de dnde venan, qu los llev all, por qu estaban a bordo y cmo, o por qu, murieron. No haba ningn rastro de sus nombres.

Lo que est claro ahora, pero no entonces, es esto: se cree que 43 personas salieron 135 das antes de una ciudad portuaria al otro lado del ocano. Intentaban llegar a las Islas Canarias de Espaa, un archipilago frente a la costa noroeste de frica.

Las llegadas por la ruta del Atlntico pasaron de 2.687 en 2019 a ms de 22.000 dos aos despus, segn el Ministerio del Interior de Espaa. Para Pedro Vlez, investigador del Instituto Espaol de Oceanografa, las cifras son motivo de preocupacin.

El investigador explic que los dispositivos flotantes arrojados por los cientficos en la costa de frica occidental se desplazan naturalmente hacia el Caribe por el efecto de los vientos alisios, por lo que no es sorprendente que las embarcaciones de migrantes tambin aparezcan all.

En 2021, al menos 1.109 personas murieron o desaparecieron al intentar llegar a Canarias segn la Organizacin Internacional para las Migraciones, el mayor nmero de muertos desde que existen registros. Pero se trata de una fraccin del nmero real de fallecidos: los hombres del barco de Tobago, por ejemplo, no estn incluidos en esta cifra.

Otras estimaciones son ms altas. Caminando Fronteras, una organizacin espaola que trabaja por los derechos de los migrantes, registr ms de 4.000 muertos o desaparecidos en la ruta del Atlntico en 2021, con al menos 20 embarcaciones desaparecidas tras partir de Mauritania.

La investigacin de la AP incluy entrevistas con docenas de familiares y amigos, autoridades y expertos forenses, as como anlisis de documentos policiales y pruebas de ADN. Encontr que 43 jvenes de Mauritania, Mali, Senegal y posiblemente otras naciones de frica occidental abordaron el barco. La AP ha identificado a 33 de ellos por su nombre.

El grupo parti de la ciudad portuaria mauritana de Nuadib en medio de la noche del 12 al 13 de enero de 2021. La ropa y las pruebas de ADN confirmaron la identidad de uno de los cuerpos, lo que ayud a una familia a obtener certeza y abri el camino para otras que buscan lo mismo.

La falta de voluntad poltica y de recursos globales para identificar a los migrantes muertos y desaparecidos significa que tales resoluciones, incluso las parciales, son raras. Cada ao, miles de familias se preguntan por el destino de seres queridos que dejaron sus hogares para irse a Europa.

El nativo de Tobago, de 49 aos, se acerc rpidamente a sus colegas a bordo del Big Thunder, su pequeo pero veloz bote. Decenas de pescadores se unieron a l en el lugar y filmaron el cayuco con sus telfonos. Algunos pescaron dorados, los peces brillantes que se haban reunido alrededor de la embarcacin llena de cadveres: la vida girando en torno a la muerte.

La guardia costera pidi a Biggart y a su colega que remolcaran el cayuco hasta la orilla. Un tractor sac el bote del agua. Hombres vestidos con trajes blancos de proteccin sacaron uno por uno, cuidadosamente, 14 cuerpos, tres crneos y otros huesos grandes. Colocaron los restos en 15 bolsas. A algunas vctimas les faltaban extremidades o cabezas. El sol y la sal haba momificado algunas partes, mientras que el agua del fondo de la embarcacin haban hecho que otras se pudrieran.

Del barco se recuperaron ropa, 1.000 francos CFA de frica Occidental (menos de 2 dlares) y algunos euros. La polica tambin encontr media docena de telfonos mviles corrodos con tarjetas SIM de Mali y Mauritania. La Unidad de Delitos Cibernticos de Tobago extrajo una lista de contactos de una de las SIM.

La polica en Trinidad y Tobago entreg los nmeros al Ministerio de Relaciones Exteriores, que se comunic varias veces con el gobierno de Mauritania. Nunca obtuvieron respuesta, dijo el ministerio en Trinidad. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Mauritania tampoco respondi a las llamadas telefnicas de la AP ni a los repetidos correos electrnicos solicitando informacin.

En las semanas siguientes, los clientes dejaron de comprar el pescado de Biggart por temor a que los muertos fueran vctimas de algn tipo de brujera. Otros hicieron especulaciones infundadas: Eran vctimas del bola cuyos cuerpos haban sido arrojados al bote y abandonados a la deriva?

En 20 aos como patloga forense, la doctora Eslyn McDonald-Burris nunca haba visto tantos cuerpos llegar a la morgue local en Tobago al mismo tiempo. La aparente ascendencia africana de los muertos le record a sus ancestros esclavizados.

Al abrir cada una de las bolsas con los cadveres, Burris abra una pequea ventana a la vida de cada persona. Dentro, buscaba cualquier indicio que le ayudase a responder a las preguntas clave: Quines eran? A dnde trataban de ir? Qu pas en el barco?

Mientras Burris retiraba las capas de ropa, encontr uniformes de ftbol: camisetas y pantalones cortos con las insignias de equipos europeos y de la Federacin de Ftbol de la Repblica Islmica de Mauritania. Pero un hombre vesta de manera ms formal: llevaba una camisa negra con finas rayas blancas.

Unos das antes, Alassane le haba dicho por telfono que pensaba abordar un barco a Espaa y, en ltima instancia, a Francia para trabajar, como haban hecho algunos de sus amigos. Su padre, con quien no tena apenas relacin, tambin se haba ido a Espaa. Los traficantes cobraban 1.500 euros y l haba ahorrado algo de dinero como guardia de seguridad en Mauritania.

Alassane dijo que los contrabandistas le informaron que viajara en una barca resistente con un motor adecuado, no en los endebles botes de goma abarrotados que a menudo se ve que vuelcan en el Mediterrneo. Pero incluso si lo lograba, dijo ella, no se le permitira trabajar legalmente en Francia.

Cuando May y sus hermanos intentaron llevarse a Francia a la madre de Alassane, ya era una adulta y no cumpla los requisitos para la reunificacin familiar. Solicit una visa para Francia ocho veces, pero en cada ocasin fue rechazada.

La familia francesa de Alassane haba tratado de apoyar al joven en dos proyectos en Mali, en ganadera y comercio. Al final, ambos fracasaron en parte debido al impacto del cambio climtico en la regin y la fragilidad de la economa en un pas asolado por aos de conflicto e inestabilidad poltica. El pequeo colmado que abri con la ayuda familiar apenas generaba suficiente dinero para alimentar a los suyos.

Tras el silencio inicial llegaron los rumores, incluido el de que su barco haba sido detenido en Marruecos y los migrantes enviados a prisin. May contact a un representante de la comunidad maliense en Marruecos para rastrear las prisiones y morgues. Ni rastro de Alassane.

Unos meses despus, su hermana comparti una noticia sobre una embarcacin mauritana encontrada en Tobago con cadveres en su interior. Luego, una reportera de la AP la contact para preguntar sobre lo mismo. Podra su sobrino estar entre ellos?

Alassane parti en enero. Y aquella embarcacin haba sido encontrada en mayo. Pero excepto por los tiempos, no haba pruebas de que era su barca. Despus de todo, los cayucos utilizados por los migrantes que parten de Nuadib se ven iguales.

La AP llam a todos los nmeros, y pregunt a quienes respondieron si conocan a algn desaparecido. Un nombre surga una y otra vez: Soulayman Soumar, taxista de Slibabi, localidad en el sur de Mauritania, cerca de las fronteras con Mali y Senegal.

Un equipo de la agencia viaj a Slibabi, un viaje de dos das desde el pueblo pesquero de Nuadib a lo largo de una franja de asfalto que atraviesa un desierto inhspito. All, los reporteros hablaron con docenas de familiares y amigos para reconstruir qu ocurri.

Soulayman haba desaparecido meses atrs, junto con docenas de otros jvenes de pueblos cercanos. Salieron la noche del 12 de enero de 2021 de Nuadib en una embarcacin que transportaba a 43 personas a las Islas Canarias. Era el mismo barco en el que abord Alassane Sow.

Se supona que 47 personas haban abordado el barco, pero cuatro hombres nunca lo hicieron. Uno de ellos habl con la AP bajo condicin de anonimato y confirm que l y docenas de otros familiares, amigos y conocidos de la regin haban viajado a Nuadib. All, esperaron en apartamentos organizados por los contrabandistas. Durante su estancia, escuch que ms personas de un pueblo en la frontera de Mali y Mauritania tambin abordaran el barco.

Para evitar llamar la atencin de las autoridades, los migrantes se dividieron en grupos ms pequeos y partieron por separado en cayucos diferentes. Deban encontrarse en alta mar y, una vez juntos, se trasladaran a una embarcacin ms grande con destino a las Canarias.

En Nuadib, cientos de pescadores entran y salen da y noche, y las autoridades portuarias no alcanzan a inspeccionar la totalidad de las embarcaciones. Pero cuando vieron a cuatro hombres que supuestamente salan a faenar sin el tpico uniforme verde oscuro caracterstico de los pescadores, la polica los detuvo.

Pocos en Tobago haban odo hablar de Mauritania, un pas africano poco conocido, igual que las familias mauritanas ignoraban la existencia de aquella isla en el Caribe. Cuando se les mostr a estas ltimas Tobago en un mapa, con el Ocano Atlntico que separa a ambas naciones, muchos quedaron boquiabiertos.

Los reporteros de la AP compartieron la informacin disponible con sus madres: una embarcacin mauritana haba llegado a Tobago con 14 cuerpos. Un telfono recuperado en el barco estaba vinculado al grupo con el que haban viajado sus hijos. No haba supervivientes conocidos.

Otras se aferraron a la esperanza. Hasta que vieran los cuerpos de sus hijos, dijeron las madres, an podran estar vivos. Sacaron sus celulares y compartieron fotos de sus hijos con la AP. Entre ellos estaban dos jvenes llamados Bayla Niang y Abdoulaye Tall.

Niang dijo que no estaba al tanto de los planes de su hijo. Culp al desempleo local junto con las percepciones de mejores oportunidades en el extranjero. Muchos otros de su generacin tambin se mudaron a Europa y ganaron buen dinero para los estndares mauritanos.

En el pueblo cercano de Moudji, las familias de Soulayman Soumar y tambin de sus desaparecidos primos, Houdou Soumar y Djibi Koum, luchaban para seguir adelante con sus vidas. Una madre, severamente deprimida, sufra ataques de pnico, dijeron los aldeanos.

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