Un número indeterminado de los privados de libertad que se encuentra en los Centros de Detención Preventiva (CDP) y que padecen enfermedades infecto-contagiosas, como el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) no reciben la atención necesaria para llevar a cabo su tratamiento debido a la falta de atención de las autoridades penitenciarias.
De acuerdo al estudio realizado por los investigadores de Una Ventana a la Libertad (UVL), que abarca la ciudad de Caracas los estados Aragua, Carabobo, Miranda, Nueva Esparta, Vargas y Zulia, se ha reconfirmado que las autoridades encargadas de la custodia en los calabozos policiales no han ejecutado planes para descartar o tratar la enfermedad.
En muchos de los casos, los familiares de estos reclusos deben atravesar un camino de obstáculos para garantizarles los medicamentos. Los despistajes de enfermedades son a criterio y posibilidad financiera de los parientes de los internos, quienes también deben cubrir el traslado a los centros de salud.
En jornadas médicas organizadas por Una Ventana a la Libertad, en alianza con la organización Proyecto Once Trece, se han confirmado casos de reclusos que sufren enfermedades que, por falta de diagnósticos, son parte de las cifras negras.
En pruebas rápidas se han detectado que hay privados de libertad con VIH y no reciben el tratamiento adecuado durante su estadía en los calabozos. En algunos casos, estos privados de libertad prefieren no hacer público que padecen el virus de inmunodeficiencia humana por temor a ser discriminados por las autoridades o la población penitenciaria del Centro de Detención Preventiva.
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