La primera medida es implantar restricciones de uso del agua en los riegos de jardines, piscinas y fuentes públicas; y la segunda es subir precios del agua en agricultura pero sobre todo en industria y consumo humano, centrándose sobre todo en hoteles y ATs. En el caso del sector turístico resulta especialmente preocupante el excesivo consumo de los turistas frente a una familia española ( 600 lts/ día por turista frente a 120 lts/día por un residente).
Curiosamente, las regiones más turísticas son las que en peor situación hídrica se encuentran: Andalucía, Cataluña, Murcia etc… y es ahí donde las autoridades quieren meter la tijera para poder garantizar el consumo humano y el resto de actividades económicas. Dentro de Cataluña, cabe destacar provincias como Gerona y Barcelona por debajo del 20%; en Andalucía, Cádiz, Córdoba y Almería están por debajo del 15%, Málaga sólo en el 20%. Del norte de España, destaca la gravísima situación de Cantabria, históricamente rica en agua: hoy sólo cuenta con los embalses al 25% de su capacidad.
Así pues, la subida del precio del agua es una realidad y destaca Málaga, donde el incremento va a rondar el 42% , en Sevilla va a ser de “sólo” el 30% de subida y en Cataluña del 33%.
Cierto es que en España, el precio del agua llevaba congelado desde el 2017, lo que ha provocado un desfase entre costes de mantenimiento e ingresos; El precio medio del m3 en España es de 2,1€ frente a los 3,5€ de media en Europa donde hay mayor abundancia del líquido elemento;
Además de la escasez de lluvias, la red hidráulica en general está mal mantenida y es necesario acometer obras importantes para erradicar pérdidas del agua en su transporte a las ciudades. Los costes esperados no son menores.
Es por ello, que la solución final de nuestros gestores es subir las tarifas para poder acometer las mejoras necesarias.
A pesar de su impopularidad, subir el precio del agua es necesario para fomentar el ahorro del mismo, pero hay que tomar medidas más profundas: Incluso en años de lluvias abundantes, el estado de nuestros embalses es preocupante y la situación va empeorando sin remisión; si queremos salvaguardar el turismo, la industria y agricultura va a haber que tomar medidas de mayor calado, con inversiones fuertes en redes hidráulicas, nuevas tecnologías reutilizando el agua depurada para la agricultura o industria, instalar reductores de caudal y temporizadores de corte en millones de duchas, etc…
Arelia, cada gota cuenta