La Antártida funciona como regulador del clima mundial y del nivel de sus mares. Esta masa de hielo toma calor de los trópicos y manda aire y agua fríos hacia el norte, como parte de la circulación global del aire, al mismo tiempo que sus aguas frías ayudan a impulsar la circulación de los océanos del planeta. Las aguas frías marinas de la Antártida disuelven cantidades enormes de dióxido de carbono de la atmósfera como parte del ciclo global del carbono. Esto ayuda a regular las temperaturas medias de la Tierra. Si se fundieran grandes cantidades de hielo de la Antártida a causa de un efecto de invernadero más intenso, el nivel de los mares subiría apreciablemente.
El agua es rica en nutrientes arrastrados por las corrientes marítimas, que se separan como sedimento cuando se derriten nieve y hielo durante el verano. Esos nutrientes sostienen una abundancia de fitoplancton microscópico marino, alimento para gigantescas cantidades de organismo denominados kril, que a su vez sustentan a muchas otras formas de vida. Esto explica el porqué la Antártida es hogar de 85 millones de pingüinos, de 80 millones de aves marinas (la mayor concentración mundial), de 12 especies de ballenas que quedan en el mundo, de la mitad de las focas del planeta y de 200 tipos de peces. Su vida acuática puede ser susceptible a los efectos de una intensa irradiación ultravioleta, que incide debido a la extensa pérdida de ozono estratosférico que está sucediendo sobre gran parte de este continente durante parte del año por efecto antrópico. (Vitali, Rinaldi y Molina, 2003, p.4).
¿Consideras que el futuro de la biodiversidad en la Antártida está en peligro? ¿Por qué?
Si lo considero, ya que la Antártida se sigue derritiendo lamentablemente por la destrucción en porcentaje de la capa de ozono y como algunas de sus consecuencias las especies acuáticas, los animales en peligro de extinción tendrán que buscar otro hábitat donde vivir.