Otro año más nos adentramos en el tiempo de Cuaresma y el Señor pone ante nosotros la opción de detenernos y orar. La Cuaresma es un tiempo perfecto para volver a lo sencillo, a lo pequeño, a lo escondido. Y, desde allí, encarar lo que nos tienta, limpiar el corazón. ¡Qué tiempos estos que nos han tocado vivir! En este escenario de muerte y enfermedad, de desesperanza y miedo, nosotros estamos llamados a ser la luz de la esperanza, los mensajeros del amor y el perdón de Dios. Y esa luz solo brilla cuando la alimentamos con la oración y la contemplación callada, expectante. Ojalá nuestro calendario os ayude a encender esa luz.
Cada año son más los que se unen a este proyecto y lo sostienen. Nacho y yo caemos presas de las obligaciones, las fechas, los horarios y el ruido, y si no fuese por nuestros amigos y nuestra familia, estos calendarios habrían desaparecido. Por eso queremos dar las gracias a todos los que sostenéis esta pequeña tradición con vuestro esfuerzo, especialmente a Isra que es el hacedor de todo y el que nos organiza y nos pone las pilas.
Un fuerte abrazo en el Señor,
Patricia y Nacho