En 1910, en Dinamarca, la II Conferencia Internacional Socialista de
Mujeres proclama, a partir de una propuesta de Clara Zetkin, la
creación de un Día Internacional de las Mujeres. Se inspiraba en el
ejemplo de las norteamericanas, que tenían su Día Anual de las Mujeres
para demandar la igualdad económica y política, para denunciar la
explotación de las trabajadoras, para demandar el derecho al voto y
contra el trabajo infantil, entre tantas otras demandas.
Retomando el espíritu de esa declaración, luego de 100 años se
continúa luchando contra un sistema de dominación que es, al mismo
tiempo, capitalista, racista y patriarcal. Un sistema que continúa
sometiendo a amplios sectores de la humanidad a las peores violencias,
injusticias y desigualdades, y en el cual las mujeres y las niñas son
las más afectadas. Algunas levantan su voz contra todos los intentos
de convertir al 8 de marzo en un día de festejo. Lejos de ello: no
quieren ni flores ni bombones, ¡quieren derechos y vida digna!.
En Argentina se gesta una protesta: "La actual crisis económica,
social y política no hace más que acrecentar la precariedad de la
vida. Al aumento de los precios de la canasta básica y escolar se le
suman el avasallamiento de los derechos laborales, la crisis de la
salud, de la educación y de los servicios públicos y el aumento de la
desocupación. Se trata de una realidad que golpea y afecta en primer
lugar a las mujeres, ya que agrava el peso de nuestra jornada laboral
y aumenta el trabajo doméstico. Denunciamos al gobierno nacional, a
los gobiernos provinciales y al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
por las políticas implementadas, ya sea a través del recorte o la
ausencia de programas sociales integrales, porque sabemos que estas
políticas impactan directamente en las condiciones de vida de las
mujeres. Repudiamos la represión, el gatillo fácil y la
criminalización de la pobreza en nuestros barrios. Expresamos nuestra
solidaridad con las trabajadoras, con quienes luchan por acceder al
trabajo en cooperativas sin punteros y con todas las luchas que
enfrentan la precarización laboral y el desempleo. Rechazamos que se
siga descargando la crisis sobre las trabajadoras y los pueblos de
América Latina. Denunciamos la feminización de la pobreza en todo
nuestro continente, que nos empuja a la miseria y a la exclusión. Por
iguales derechos y condiciones de vida para nuestras hermanas
inmigrantes. Expresamos nuestra solidaridad con la lucha contra las
hidroeléctricas, las madereras, la mega minería y contra todas las
transnacionales y traslatinas que promueven el saqueo y la
recolonización del continente. Rechazamos la profundización de un
modelo económico extractivo y saqueador de nuestros bienes naturales y
a los agronegocios, que destruyen el medio ambiente y promueven la
exclusión y la marginación de amplios pueblos de nuestro continente.
La concentración del control de la producción agrícola y ganadera en
manos de las empresas, la destrucción de la agricultura a pequeña
escala y la especulación financiera, han producido un aumento
alarmante de los precios de los alimentos. Por ello defendemos el
derecho a la soberanía alimentaria y a la lucha contra el hambre,
¡tenemos derecho a una alimentación saludable y a definir nuestros
propios sistemas alimentarios y agrícolas! Luchamos por el derecho de
las mujeres y de los pueblos originarios a vivir en sus territorios
respetando su cultura y su identidad. Luchamos por la
desmilitarización de América Latina: tanto las dictaduras como las
intervenciones militares hacen de las mujeres un botín de guerra y
utilizan la violencia sexual como estrategia en los conflictos
armados. Rechazamos la invasión militar en nombre de ayuda humanitaria
tras la catástrofe ocurrida en Haití. Nos solidarizamos con las
mujeres y el pueblo haitiano violado y violentado en sus derechos y
exigimos el retiro inmediato de las tropas".
En otro lado un grupo femisnista escibe: "POR UN MUNDO SIN VIOLENCIA
HACIA LAS MUJERES"
Exigimos el derecho al aborto libre, seguro y gratuito. Luchamos por
educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y
aborto legal para no morir. Repudiamos la judicialización de las
mujeres por ejercer el derecho a decidir sobre sus cuerpos.Repudiamos
el avance de las iglesias y de los sectores más conservadores y
reaccionarios contra los derechos de las mujeres. Denunciamos la
desaparición de mujeres en democracia secuestradas por las redes de
trata para la prostitución y las redes de complicidad política,
judicial y policial que sostienen el negocio de la trata y la
prostitución. Defendemos la vida y la libertad de quienes se
encuentran en situación de prostitución, esclavitud laboral o
cualquiera sea el fin que los proxenetas y tratantes de personas
persigan. Exigimos leyes que castiguen efectivamente la trata de
personas y protejan a las víctimas, teniendo en cuenta que los
derechos humanos son irrenunciables y que nadie puede consentir su
propia explotación. La prostitución es una forma de violencia contra
las mujeres y una violación de los derechos de las humanas. Rechazamos
la utilización del cuerpo de las mujeres como mercancía para la
publicidad y denunciamos a la publicidad sexista. Condenamos la
lesbofobia, la travestofobia y la homofobia del patriarcado
heteronormativo y racista. Defendemos el derecho de todas las personas
a elegir a quién amar y a hacerlo libremente".
CUANDO UNA MUJER AVANZA
NINGÚN HOMBRE RETROCEDE,
CRECEN LA LUCHA Y LA ORGANIZACIÓN