Cultura y pedagogía.....................................

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Francisco Jimenez

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Dec 2, 2014, 8:30:54 AM12/2/14
to Caimpor 2012, ju, Alfonso Jimenez, al.n...@hotmail.com, Nadia Chujfi, Elvira Jiménez de Cardozo

"Cultura y pedagogía: una aproximación a Jerome Brunner"


María Victoria Alzate Piedrahita

Este trabajo divulgativo expone como la concepción psicológico-cultural de la educación de Brunner, formulada con base en 9 postulados, es el contexto más amplio de la educación para comprender adecuadamente uno de sus "casos particulares": el de la pedagogía en el aula de la escuela. Con este escenario cultural de fondo la pedagogía toma forma en cuatro “modelos” o “perspectivas”, a saber: pedagogía de la “imitación”; pedagogía de la “didáctica”; pedagogía del “intercambio subjetivo”; y pedagogía de la “gestión del conocimiento objetivo”. Finalmente se sugieren algunas implicaciones de orden psicopedagogicos derivadas de los modelos señalados.

 

Introducción

No se puede comprender al hombre sin tener en cuenta la cultura en la cual está inserto. Esta idea fundamental de Jerome Brunner, uno de los grandes nombres de la psicología cognitiva, abre la vía a nuevas aproximaciones educativas.

Cuando se le pregunta sobre su concepción de la educación, opina que

“se pueden apreciar dos concepciones aparentemente antinomicas. Sabiendo que el hombre es la única especie que emplea la educación como manera de transmitir la cultura de una generación a la otra, se puede considerar que la educación tiene por finalidad reproducir la cultura en la cual está situada. Pero son numerosos aquellos que consideran que la finalidad de la educación es sobre todo hacer a las gentes más autónomas y aptas para utilizar de mejor manera sus capacidades. De hecho, estas dos interpretaciones no me parecen necesariamente opuestas. Yo vuelvo a la expresión de Niels Bohr que decía que lo contrario de una gran verdad puede perfectamente ser otra verdad. Se puede decir entretanto otra antinomia aparente: el aprendizaje es a la vez un proceso que se desarrolla en el interior del cerebro del individuo y en el un medio cultural determinado”
(Brunner, 1998:218)

El culturalismo de Brunner se inspira

"del hecho de la evolución de que la mente no podría existir si no fuera por la cultura. Ya que la evolución de la mente homínida está ligada el desarrollo de una forma de vida en la que la “realidad” está representada por un simbolismo compartido por los miembros de una comunidad cultural en la que una forma de vida tecno-social es a la vez organizada y construida en términos de ese simbolismo. Este modo simbólico no sólo es compartido por una comunidad, sino conservado, elaborado y pasado a generaciones sucesivas que, a través de esta transmisión, continúan manteniendo la identidad y forma de vida de la cultura."
(Brunner, 1997:21)

La cultura como contexto de la educación

En términos analíticos la cultura es definida por Brunner como un conjunto de postulados unitarios que son el escenario en donde se despliegan lo que él autor denomina los"casos particulares" de esta perspectiva psico-cultural de la educación: la pedagogía, los objetivos de la educación, la enseñanza del presente, el pasado y lo posible, el entendimiento y explicación de otras mentes, la narración en la ciencia, el conocimiento como acción y el futuro de la psicología como disciplina (Brunner: 1997)

Ahora bien, para Brunner (1997:32-67), estos postulados están directamente relacionados con la forma en que una cultura o sociedad organiza su sistema de educación, ya que la educación es una importante encarnación de la forma de vida de una cultura, no simplemente una preparación para ella.

1. Postulado perspectivista

En primer lugar, respecto al significado de cualquier hecho, proposición o encuentro es relativo a la perspectiva o marco de referencia en términos del cual se construye. Entender bien lo que algo "significa" supone alguna conciencia de los significados alternativos que se pueden ligar a la materia bajo escrutinio, se esté de acuerdo con ellos o no. Un ejemplo que ofrece Brunner:

"Un tratado que legitima la construcción del Canal de Panamá, por ejemplo, es un episodio en la historia del imperialismo norteamericano. También es un paso monumental en la historia del transporte inter-océanico, así como un hito en los esfuerzos del hombre por modular la naturaleza a su propia conveniencia a cualquier coste."

En resumen, este postulado subraya el lado interpretativo y creador de significado humano, si bien al mismo tiempo reconoce los riesgos de discordia inherentes que pueden resultar del cultivo de este aspecto profundamente humano, porque cuando la educación estrecha su campo de indagación interpretativa, reduce el poder de una cultura para adaptarse al cambio.

2. Postulado de los límites

Las formas de creación de significado accesibles a los seres humanos de cualquier cultura están limitadas por maneras cruciales. La primera, es inherente a la propia naturaleza del funcionamiento mental humano. Nuestra evolución como especie nos ha especializado en ciertas formas características de conocer, pensar, sentir y percibir. Incluso con nuestros esfuerzos más imaginativos, no podemos construir un concepto del Yo que no impute alguna influencia causal a los estados mentales previos sobre los posteriores. Parece que no podemos aceptar una versión de nuestras propias vidas mentales que niegue que lo que hemos pensado antes afecta a lo que pensamos ahora. Estamos obligados a experimentarnos como invariantes a lo largo de las circunstancias y como continuos a lo largo del tiempo.

Las implicaciones educativas que se derivan de esta limitación “ontológica” son grandes y sutiles. Si la pedagogía va a capacitar a los seres humanos para que vayan más allá de sus predisposiciones "innatas" debe transmitir la "caja de herramientas" que ha desarrollado la cultura para hacerlo.

 

(...)la externalización rescata a la actividad cognitiva del estado implícito, haciéndola más pública, negociable y "solidaria". Al mismo tiempo, la hace más accesible a la subsiguiente reflexión y metacognición.

 

La segunda limitación incluye aquellas constricciones impuestas por los sistemas simbólicos accesibles a las mentes humanas en general -límites impuestos por la propia naturaleza del lenguaje-; pero más particularmente constricciones impuestas por los distintos lenguajes y sistemas notacionales accesibles a las distintas culturas. A esto se suele denominar la hipótesis de Sapir y Whorf, que dice: el pensamiento toma su forma del lenguaje en el que se formula o expresa. Es decir, todo lo que se sabe a ciencia cierta hoy es que la conciencia o el "apercibimiento lingüístico" parece reducir las constricciones impuestas por cualquier sistema simbólico. Pero como señalo hace mucho Roman Jakobson, el don metalingüístico, la capacidad de "volvernos hacia" nuestro propio lenguaje para examinar y trascender sus límites, está al alcance de todo el mundo. En síntesis, "el pensamiento sobre el pensamiento" debe ser un ingrediente principal de cualquier práctica capacitadora de la educación.

3. Postulado del constructivismo

"La realidad" que atribuimos a los "mundos" que habitamos es construida. La "realidad se hace, no se encuentra". La construcción de la realidad es el producto de la creación de conocimiento conformada a lo largo de tradiciones con la caja de herramientas de formas de pensar de una cultura. En este sentido, la educación debe concebirse como una ayuda para que los niños aprendan a usar herramientas de creación de significado y construcción de la realidad, para adaptarse mejor al mundo en el que se encuentran y para ayudarles en el proceso de cambiarlo según se requiera.

4. Postulado interaccional

El pasarse conocimiento y habilidad, como cualquier intercambio humano, supone una subcomunidad en interacción. La "inter-subjetividad" es la habilidad humana para entender las mentes de otros, ya sea a través del lenguaje, el gesto u otros medios. En opinión de Brunner, somos la especie intersubje-tiva por excelencia. Es esto lo que nos permite "negociar" los significados cuando las palabras pierden el mundo.

La tradición pedagógica occidental apenas hace justicia a la importancia de la inter-subjetividad al transmitir la cultura. De hecho a menudo se engancha a una preferencia por un nivel de especificidad que parece ignorarla. Así que la enseñanza se encaja en un molde en el que sólo un profesor, presuntamente omnisciente, cuenta o muestra explícitamente a aprendices presuntamente ignorantes algo de lo que presuntamente no saben nada. En este contexto, uno de los regalos que puede hacer la psicología cultural a la educación es la propuesta de que el aula se reconceptualice como precisamente esa subcomunidad de aprendices mutuos, con el profesor orquestando los procedimientos. En tales subcomunidades no se reduce el papel del profesor ni su "autoridad". Más bien, el profesor asume la función adicional de animar a otros a compartirla. Exactamente igual que el narrador omnisciente ha desaparecido de la ficción moderna, también desaparecerá el profesor omnisciente de la clase del futuro.

5. Postulado de la externalización

Para Brunner, el psicólogo cultural francés, Ignace Meyerson, fue el primero en enunciar una idea que hoy, un cuarto de siglo después de su muerte, parece a la vez obvia y rebosante de implicaciones educativas. En pocas palabras, su perspectiva era que la principal función de toda actividad cultural colectiva es producir "obras" oeuvres como él las llamaba-, obras que alcanzan una existencia propia. En el sentido grandioso, éstas incluyen las artes y ciencias de una cultura, estructuras institucionales como sus leyes y sus mercados, incluso su "historia". Pero hay oeuvres menores también: aquellas "obras" de agrupaciones menores que dan orgullo, identidad y un sentido de continuidad a aquellos que participan, por oblicua que sea su parte, en su realización.

Los beneficios de "externalizar" tales productos conjuntos en oeuvres son variados. Las obras producen colectivas producen y sostienen la solidaridad grupal. Ayudan a hacer una comunidad, y las comunidades de aprendices mutuos no son una excepción. Las obras y las obras en preparación crean en un grupo formas compartidas y negociables de pensar. , es decir, producen mentalidades, tradiciones, estímulos de pensamiento que caracterizan a distintos grupos en períodos distintos viviendo bajo circunstancias diversas.

En un plano educativo, la externalización rescata a la actividad cognitiva del estado implícito, haciéndola más pública, negociable y "solidaria". Al mismo tiempo, la hace más accesible a la subsiguiente reflexión y metacognición. Brunner destaca como el mayor hito en la historia de la externalización fue probablemente la escritura, poniendo el pensamiento y la memoria "ahí afuera" en tablillas o en papel, y agrega que las compu-tadoras y el correo electrónico pueden representar otro paso adelante. Pero sin duda hay una variedad de formas en las que el pensamiento conjuntamente negociado puede ser comunalmente externalizado como oeuvres; y muchas formas en las que se les puede dar utilidad en la escuela.

6. Postulado del instrumentalismo

La educación, como quiera que se realice y en cualquier cultura, siempre tiene consecuencias sobre las vidas posteriores de aquellos que la reciben. La educación, por muy gratuita o decorativa que pueda parecer o presentarse, aporta habilidades, formas de pensar, sentir y hablar, con las que después se pueden comprar “distinciones” en los “mercados” institucionalizados de una sociedad. En este sentido más profundo, entonces, la educación nunca es neutral, nunca deja de tener consecuencias sociales y económicas.

En este contexto, uno de los principales postulados educativos de una psicología cultural es que la escuela nunca puede considerarse culturalmente "autónoma". El que enseña, qué modos de pensamiento y qué "registros de habla" (tradición) cultiva de hecho en sus alumnos, no puede aislarse de cómo la escuela se sitúa en las vidas y la cultura de sus estudiantes.

7. Postulado institucional

Uno de los papeles esenciales de la escuela es el de preparar a los niños para tomar una parte más activa en otras instituciones de la cultura.

Considera Brunner, que las culturas no son sencillamente colecciones de gente que comparte un lenguaje y tradición histórica común. Se componen de instituciones que se especifican de forma más concreta que funciones tiene la gente y qué estatus y respeto se les otorga; aunque la cultura en general también expresa su forma de vida a través de instituciones. Las culturas se pueden concebir también como sistemas de intercambio elaborados, con medios de intercambio tan variados como el respeto, ciertos bienes, la lealtad y ciertos servicios. Los sistemas de intercambio se focalizan y legitiman en instituciones que aportan edificios, estipendios, títulos y demás, Se legitiman más con un complejo aparato simbólico de mitos, reglamentos, precedentes, formas de hablar y pensar e incluso uniformes.

 

Parece evidente, entonces, que la habilidad para construir narraciones y para entender narraciones es crucial en la construcción de nuestras vidas y la construcción de un "lugar" para nosotros mismos en el posible mundo al que nos enfrentamos.

 

Ahora bien, en el escenario de la escuela, el postulado institucional, tiene por lo menos dos efectos. El primero, se inscribe en el orden de la "antropología" de la educación, que va más allá de la recolección de "etnografía de aula", es decir, un tipo de antropología que debería dedicarse a trabajar sobre el carácter situado de la educación en la sociedad en general; el segundo, tiene que ver con los profesores y el cambio de la escuela como institución. Así por ejemplo, la mejora de la educación requiere profesores que entiendan y estén comprometidos con las mejoras proyectadas. Una cuestión tan banal apenas merecería comentario si no fuera omitida tan fácilmente por muchos esfuerzos de reforma educativa. Se necesita equipar a los profesores con la preparación general necesaria para tomar una parte efectiva en las reformas. La gente que las llevan a cabo crea instituciones. Por muy meditados que acaben siendo los planes educativos, deben incluir un lugar crucial para los profesores. Porque, en último extremo, ahí es donde está la acción, concluye Brunner.

8. Postulado de la identidad y la autoestima

Este postulado es tan importante que implica los postulados antes enunciados. Según Brunner, tal vez la única cosa más universal sobre la experiencia humana es el fenómeno del "Yo", y se sabe que la educación es crucial para su formación. Ahora bien, hay dos aspectos del yo que se consideran universales, el primero es la agencia, y el segundo, la valoración.

La agencia del yo deriva de la sensación de poder iniciar y llevar a cabo actividades por nuestra cuenta. Las personas se experimentan así mismas como agentes. Para ello construye un sistema conceptual que organiza un "registro" de encuentros agenciales con el mundo, un registro que está relacionado con el pasado ("memoria autobiográfica") pero que también está extrapolado hacia el futuro, un yo con historia y con posibilidad, un yo que se desborda hacia las cosas y las actividades. Las escuelas y el aprendizaje escolar están entre los lugares y actividades más tempranos. La agencia implica no sólo la capacidad de iniciar, sino también de completar nuestros actos, también implica habilidad o saber-como. El éxito o el fracaso son nutrientes fundamentales en el desarrollo de la persona. Y la escuela es donde el niño se encuentra con estos criterios por primera vez. La escuela juzga el rendimiento del niño y el niño por su parte responde evaluándose.

La segunda característica, es la valoración. No solo se experimenta el yo como agente, se valora también la eficiencia en llevar a cabo lo que esperábamos o lo que se nos pidió hacer. El yo va tomando cada vez más el sabor de esas valoraciones. Brunner llama "autoestima" a esta mezcla de eficacia y auto-valoración. Es decir, la combinación de aquello que creemos que somos (e incluso esperamos ser) capaces, y lo que nos tememos está más allá de nuestro alcance.

Para el autor, cualquier sistema de educación, cualquier teoría de la pedagogía, cualquier "gran política nacional" que empequeñezca el papel de la escuela de nutrir la auto-estima de sus alumnos fracasa en una de sus funciones primarias. De una forma más positiva, si la agencia y la estima son centrales a la construcción de un concepto del Yo entonces las prácticas ordinarias de la escuela deben examinarse desde la perspectiva de qué contribución hacen a estos dos ingredientes cruciales de la persona.

9. Postulado narrativo

Además de concederle al aprendizaje una idea de la estructura generativa de una disciplina temática en el marco de un programa de estudios (Brunner, 1987), la escuela debe tomar en cuenta lo narrativo, entendido este como

"el modo de pensar y sentir en que se apoyan los niños (tanto como la gente en general) crea una versión del mundo en la que, psicológicamente, pueden buscarse un sitio a sí mismos: un mundo personal. Creo que la producción de historias, la narración, es lo que se necesita para eso."

Según Brunner, es muy probable que la importancia de la narración para la cohesión de una cultura sea tan grande como lo es para la estructuración de la vida de un individuo. A manera de ejemplo, Brunner, nos muestra lo que pasa con la ley. Sin una idea de las narrativas de problemas comunes que la ley transcribe en sus mandatos legales comunes, se vuelva árida. Y esas "narrativas de problemas" aparecen de nuevo en la literatura mítica y en las novelas contemporáneas, mejor contenidas en esa forma que en proposiciones razonadas y lógicamente coherentes. Parece evidente, entonces, que la habilidad para construir narraciones y para entender narraciones es crucial en la construcción de nuestras vidas y la construcción de un "lugar" para nosotros mismos en el posible mundo al que nos enfrentamos.

Un sistema de educación debe ayudar a los que crecen en una cultura a encontrar una identidad dentro de esa cultura. Sin ella, se tropiezan en sus esfuerzos por alcanzar el significado. Solamente en una modalidad narrativa, el individuo puede construir una identidad y encontrar un lugar en la cultura propia. Las escuelas deben cultivarla, nutrirla, dejar de darla por supuesto. Hay muchos proyectos ahora en proceso, no sólo en literatura sino también en historia y ciencias sociales, que están trazando líneas interesantes en este campo.

Como postdata o conclusión sobre la serie de postulados, el autor enfatiza que

"las capacidades de la conciencia, la reflexión, la amplitud de diálogo y la negociación. En todos los sistemas que dependen de la autoridad, incluso de la autoridad debidamente constituida y representativa, todos estos factores parecen representar riesgos al abrir la discusión sobre la autoridad actualmente institucionalizada. Y son arriesgados. La educación es arriesgada, ya que refuerza el sentido de la posibilidad. Pero un fracaso en el intento de equiparar a las mentes con las habilidades para entender y sentir y actuar en el mundo cultural no equivale sencillamente a un cero pedagógico. Se arriesga a crear alienación, desafíos e incompetencia práctica. Y todo ello interrumpe la viabilidad de una cultura. " (Brunner, 1997:62)

Como se sugirió inicialmente la cultura así definida, toma forma o se concreta, y a su vez sirve de marco contextualizador, de lo que Brunner, denomina "casos particulares". Estos involucran muchas de las cuestiones generales de los postulados, entendidos estos como el contexto amplio en el que se ubica la educación. El caso particular que me interesa plantear a continuación es el de la cultura y la educación en el aula de la escuela, es decir, la concepción de la pedagogía, o en otras palabras, las implicaciones pedagógicas de la educación como "puerta de la cultura": el asunto de la pedagogía escolar.

La pedagogía como "caso particular" de la perspectiva psico-cultural de la educación

Como consideración introductoria, digamos que Brunner considera que en el marco de la una psicología de orientación cultural, existen cuatro modelos de mente humana que condicionan cuatro formas de pedagogía (1998:218-219)

1. Una primera concepción considera que el niño aprende por imitación, mirando actuar a un adulto o a un joven más experimentando. La educación apunta entonces sobre todo a hacerle adquirir los saber-hacer.

2. Se puede también estimar que el aprendizaje consiste sobre todo en adquirir un saber formal, ya presente en los libros o en la cabeza del profesor. Estos conocimientos se presentan bajo la forma de proposiciones y de reglas que deben ser aprendidas, memorizadas y luego aplicadas. Es la concepción más extendida de la educación.

3. Una tercera perspectiva es la considerar que el niño es ante todo un pensador. El profesor que adopta esta postura se interesa por lo que pasa en la mente del niño, él tiene en cuenta el hecho que éste construye una representación del mundo que lo rodea y del funcionamiento de su propia mente. El papel del maestro es entonces ayudar al niño a comprenderse mejor. Pero este proceso se lleva a cabo por intermedio de la argumentación antes que de la autoridad, la educación se concibe aquí como un intercambio intersubjetivo.

4. Una última concepción es la que considera que el niño es capaz de saber. Según esta perspectiva, el maestro debe ayudar a los niños a determinar la diferencia entre lo que es un saber personal y lo que se debe saber según la cultura a la que se pertenezca.

Para Brunner, la enseñanza está inevitablemente basada en nociones sobre la naturaleza de la mente del aprendiz. Las creencias y supuestos sobre la enseñanza, ya sea en la escuela o en cualquier otro contexto, son una reflexión directa de las creencias y supuestos que la maestra o maestro tiene sobre el aprendiz y a su vez como el aprendizaje está influido por las nociones que tiene el niño de la estructura mental del profesor.

Ahora bien, una psicología orientada culturalmente, como la propuesta, no solo intenta explicar lo que los niños hablan (1986) y hacen (1991), sino que también busca determinar lo que creen que hacen y cuáles son sus razones para hacerlo. En palabras de Brunner,

"el nuevo trabajo sobre las teorías de la mente de los niños, una aproximación cultural enfatiza que sólo de una manera gradual la niña llega a darse cuenta que está actuando no directamente sobre “el mundo” sino sobre creencias que mantiene acerca de ese mundo. Esta evolución crucial del realismo ingenuo a un entendimiento del papel de las creencias que ocurre en los primeros años de la escuela, probablemente no se complete nunca".
(1997:68)

En este contexto los teóricos de la educación, los profesores, e inclusive los mismos alumnos son portadores de concepciones, creencias y prácticas educativas y pedagógicas que tienen como lugar las aulas en distintos espacios culturales.

En consecuencia y siguiendo a Brunner (1997:63-83), veamos a continuación, con un poco más de detalle, los modelos o concepciones de pedagogía, antes esbozados:

1. Ver a los niños como aprendices imitati-vos: la adquisición del "saber cómo". Brunner ilustra este modelo con base en un ejemplo. Cuando un adulto muestra o modela una acción exitosa o habilidosa a un niño ese modelado se basa explícitamente en la creencia del adulto que (a) el niño no sabe como hacer x y (b) el niño puede aprender a hacer x y (d) tal vez, de hecho está intentando hacer x. Para aprender por imitación, el niño debe reconocer los objetivos perseguidos por el adulto, los medios usados para conseguir esos objetivos y el hecho de que la acción modelada le llevará exitosamente al objetivo.

En el aprendizaje imitativo hay un intercambio que no diferencia enfáticamente entre conocimiento proposicional (saber cómo) y conocimiento proposicional (saber-qué). Es decir, aquí se supone que en este proceso el modelado y la imitación hacen posible la acumulación de conocimiento culturalmente relevante, e incluso la transmisión de la cultura de una generación a otra, pero además, subyace también el supuesto que se puede enseñar a los menos habilidosos a base de mostrarles y que tienen la capacidad de aprender a través de la imitación.

 

La mayoría de la educación en el día a día de las escuelas se diseña para desarrollar habilidades y capacidades, para impartir un conocimiento de hechos y teorías y para cultivar el entendimiento de las creencias e intenciones de aquellos cercanos y lejanos.

 

2. Ver a los niños aprendiendo de la exposición didáctica: la adquisición del conocimiento proposicional. Este es el modelo que subyace a la enseñanza didáctica, se suele basar en la noción de que se debería presentar a los alumnos hechos, principios y reglas de acción para que las aprendan. Enseñar de esta manera es asumir que el aprendiz "no sabe p", que ignora o es ajeno a ciertos hechos, reglas o principios que se pueden traspasar exponiéndolos. Se concibe que lo que tiene que aprender el alumno está "en" las mentes de los profesores, además de estar en los libros, mapas, arte, base de datos, etc. Es un canon o corpus explícito;

"una representación de lo-que-se-sabe. Se asume que el conocimiento procedimental, saber cómo hacer, se sigue automáticamente del conocimiento de ciertas proposiciones sobre los hechos, las teorías y las cosas así: “el cuadrado de la hipotenusa de un triángulo rectángulo es igual a la suma de los cuadrados de los otros dos lados”" (Ibidem.p.71).

En esta línea pedagógica, quizás la más popular en la educación hoy, las capacidades está en adquirir conocimiento nuevo con la ayuda de ciertas "capacidades mentales": verbal, espacial, numérica, interpersonal, etc. Estas capacidades se emplean para adquirir un conocimiento generalmente considerado "objetivo" (ejemplo: "el terremoto de Lisboa destruyó a esa ciudad en 1755"), y se caracteriza además por un sesgo didáctico: ve al alumno desde el exterior, desde la perspectiva de una tercera persona, más que intentar "entrar en sus pensamientos", en consecuencia, la enseñanza no es un diálogo mutuo sino una exposición de uno al otro.

Precisamente es el esfuerzo por alcanzar una perspectiva de primera persona, por reconstruir el punto de vista del estudiante, lo que define el tercer modelo de pedagogía.

3. Ver a los niños como pensadores: el desarrollo de un intercambio intersubjetivo. Es la pedagogía de la mutualidad que reconoce el esfuerzo moderno por reconocer la perspectiva del alumno en el proceso de aprendizaje. En esta perspectiva,

"la maestra pretende entender que piensa la niña y cómo llega a lo que cree. Los niños como los adultos, se representan como construyendo un modelo del mundo para ayudarles a construir su experiencia" .
(Ibídem.p.74).

Esta pedagogía tiene varias implicaciones, de una parte, sirve para ayudar al niño o niña a entender mejor, de forma más poderosa, menos sesgada; y de otra parte, se estimula al entendimiento a través de la discusión y la colaboración animando al alumno a expresar mejor sus propias opiniones para conseguir algún encuentro de mentes con otros que puedan tener otras opiniones.

Ahora bien, según Brunner, esta perspectiva o modelo de pedagogía, da un paso más, cuando tiene en cuenta las "creencias" o "teorías" de los estudiantes y de los profesores, y se pregunta por la forma en que se convierten éstas en teorías viables sobre el mundo y sus hechos. En otros términos, busca responder a preguntas sobres ¿Cómo se convierten las creencias en hipótesis que se mantienen no por la fe que pongamos en ellas sino porque se aguantan en el mercado público de la evidencia, la interpretación y el acuerdo con el conocimiento vigente?

4. Los niños como conocedores: la gestión del conocimiento "objetivo". Esta perspectiva sostiene que la enseñanza debería ayudar a los estudiantes a entender la distinción entre el conocimiento personal, por una parte, y "lo que se da por conocido" en una cultura, por otra. Pero no sólo deben entender esta distinción, sino también entender su base, que está en la historia del conocimiento. La pregunta a responder, según el autor, es la de ¿qué han ganado los alumnos cuando empiezan a distinguir lo que se conoce canónicamente de lo que saben personal o idiosincráticamente?. Al respecto argumenta que se ha encontrado que cuando los niños empiezan a comprender cómo se usa la evidencia para comprobar las creencias, a menudo ven el proceso como similar a formar una creencia sobre una creencia: "ahora tengo razones para creer que esta creencia es verdadera (o falsa, como puede ser le caso)" "las razones para creer" una hipótesis no son el mismo tipo de cosa que la creencia incorporada en la propia hipótesis y, si las primeras funcionan bien, entonces la segunda se promociona de ser una creencia (o hipótesis) a convertirse en algo más robusto (una teoría probada o incluso un cuerpo de hechos). De esta manera, agrega el autor, llegamos a ver la conjetura personal frente al contexto de lo que se ha llegado a compartir con el pasado histórico. Aquellos comprometidos hoy en la búsqueda del conocimiento llegan a compartir conjeturas con aquellos que están muertos hace tiempo.

Teniendo como referencia cada uno de los cuatro modelos de pedagogía arriba comentados, deseo destacar, en términos esquemáticos, algunas implicaciones de orden psico-didáctico en el campo de la educación y la pedagogía.

1. En la pedagogía de la imitación: la adquisición del saber-cómo al no emplear de manera intensa el conocimiento proposicional (saber-qué), muestra cómo ejecutar tareas con habilidad no lleva al mismo nivel de habilidad flexible que cuando se aprende mediante una combinación de prácticas y explicación conceptual.

2. En la pedagogía de la enseñanza proposicional, si bien se apela a un uso intenso del lenguaje proposicional, la enseñanza no es un diálogo mutuo, aunque hay que reconocer la existencia de contextos en los que el conocimiento se puede tratar como "objetivo" y dado de manera útil, porque efectivamente el mundo está lleno de hechos. No obstante, estos hechos no tienen mucha utilidad cuando se ofrecen como sacados de un sombrero, ya sea por un profesor o por un estudiante, o en las respuestas a elegir en una prueba "objetiva".

3. En la pedagogía del desarrollo de un intercambio intersubjetivo se considera que los niños, no menos que el adulto, son portadores de “teorías” más o menos coherentes no sólo sobre el mundo sino sobre su propia mente y cómo funciona. Estas teorías adquieren congruencia no a través de la instrucción didáctica, sino mediante el discurso, la colaboración y la negociación. En palabras del psicologo americano: "El conocimiento es lo que se comparte dentro del discurso, dentro de una comunidad “textual”. Las verdades son el producto de la evidencia, la argumentación y la construcción más que de la autoridad, ya sea textual o pedagógica (...) Este modelo es mutualista y dialéctico, más interesado en la interpretación y la comprensión que en el logro de conocimiento factual o la ejecución habilidosa." (1997:75)

4. La cuarta perspectiva mantiene que hay algo especial en "hablar" con los autores ahora muertos pero todavía vivos en sus antiguos textos; en tanto que el objetivo del encuentro no sea el culto sino el discurso y la interpretación, "ponerse metas" con los pensamientos sobre el pasado. Este modelo pedagógico abre vías de acción e interpretación para la enseñanza de las ciencias sociales y las ciencias naturales y concede un lugar central al discurso narrativo.

A manera de conclusión

Para terminar esta esquemática y resumida aproximación a la concepción cultural y pedagógica de Brunner, es importante destacar que para éste la escolarización real nunca está delimitada o confinada a un modelo del aprendiz o a un modelo de enseñanza. La mayoría de la educación en el día a día de las escuelas se diseña para desarrollar habilidades y capacidades, para impartir un conocimiento de hechos y teorías y para cultivar el entendimiento de las creencias e intenciones de aquellos cercanos y lejanos. Todas las elecciones de prácticas pedagógicas implican una concepción del aprendiz y con el tiempo pueden ser adoptadas por él como la forma apropiada de pensar en el proceso de aprendizaje. Pues una elección de pedagogía, inevitablemente, conlleva una concepción del proceso de aprendizaje y del aprendiz. Como escribe el autor, la pedagogía nunca es inocente. Es un medio que lleva su propio mensaje.

BIBLIOGRAFIA

BRUNNER, J. (1986) El habla del niño. Paidos. Barcelona.

BRUNNER, J. (1987) La importancia de la educación. Paidos. Barcelona.

BRUNNER, J. (1991) Actos de significado. Madrid. Alianza Editorial.

BRUNNER, J. (1997) La educación puerta de la cultura.Visor. Madrid.

BRUNNER, J. (1998) Acción, pensamieno y lenguaje. Alianza Editorial. Madrid.

BRUNNER, J. (1998) “L‘éducation porte ouverte sur le sens. Entretien avec Jerome Brunner” En: Jean-Claude Ruano-Borbalan (Editor) Éduquer et Former. Les connaissances et les débats en éducation et en formation. Éditions Sciences Humaines. Ranttheaume. 1998. p. 217-224.

JEROME, Brunner nació en Nueva York en 1915. Luego de haber obtenido su doctorado en psicología en la Universidad de Harvard, ha desarrollado gran parte de su carrera universitaria como profesor de esta institución, es presidente de diversas asociaciones científicas, entre ellas la de la Asociación Americana de Psicología. Su obra científica es imponente: diez ocho obras y más de trescientos artículos científicos esencialmente dedicados a la psicología de la educación. Es uno de los padres fundadores de la psicología cognitiva.

"Estos modelos no son sólo concepciones de la mente que determinan cómo enseñamos y “educamos”, sino también concepciones sobre las relaciones entre las mentes y las culturas. Para repensar la psicología educativa, tenemos que examinar cada una de estas concepciones alternativas del desarrollo humano y re-evaluar sus implicaciones para el aprendizaje y la enseñanza." (Brunner,1997: p.71)


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