SEMANA: ¿Qué va a pasar entonces con las Fuerzas Militares después de esta nueva directriz que modifica el accionar de las mismas?
J. C.: Lo primero es que se debilita la acción unificada de las Fuerzas Militares y la capacidad de las mismas; lo segundo es que no hay unos recursos que respalden la necesidad militar en las regiones, si no hay los recursos militares para llegar a donde necesita llegar la fuerza pública, pues básicamente no habrá capacidad de control territorial por parte del Estado o por parte de la institucionalidad colombiana. Lo otro es la inversión o el crecimiento de los grupos terroristas y la reducción sistemática de las Fuerzas Militares.
Esto ya lo hemos visto con la inteligencia militar, las Fuerzas Especiales tampoco están teniendo una acción efectiva de esos objetivos de alto valor estratégico, los cuales deben ser satisfechos por el comando conjunto de operaciones especiales; y lo otro que se ha ido reduciendo poco a poco ha sido la capacidad de aviación del Ejército. Entonces, no tenemos tres columnas vertebrales: la inteligencia, la aviación del Ejército y ahora la capacidad de conjuntos.
SEMANA: Desde las Fuerzas Militares aseguraban que no se iba a acabar con estas Fuerzas de Tarea, pero la resolución es muy clara y dicen que se suprimen. ¿Cómo entender esto?
J. C.: La misma palabra lo dice: las Fuerzas de Tarea Conjunta deben tener los tres componentes, si solo hay una fuerza de tarea del Ejército, pues básicamente lo que se hace es desligar los otros componentes y termina siendo una organización dentro de la pirámide del Ejército entre lo que es una División y una Brigada; es simplemente una organización transicional, pero con una jurisdicción de la parte territorial. Es decir, el Ejército solito hace sus operaciones militares, y la Fuerza Aérea y la Armada igual, cada una independiente.
SEMANA: ¿Qué representa esto para el desarrollo de las operaciones?
J. C.: Desde allí se podrían vincular, planear operaciones, pero cada una por su lado. Finalmente, el planteamiento, por ejemplo, lo terminaría haciendo el Ejército y le pediría apoyo a la Fuerza Aérea y a la Armada, pero ya no hay una articulación en planeamiento. Empieza una cadena burocrática para que le presten un helicóptero, para que le presten un componente de la Armada y se termina en la burocracia a la hora de hacer operaciones militares, es decir, retrasan absolutamente todas las operaciones, se hace mucho más difícil planear. Puede que hagan el mejor esfuerzo, pero no hay una articulación que logre establecer objetivos y que se midan esos objetivos en cada componente.
SEMANA: ¿Qué pueden esperar los colombianos en materia de seguridad tras esta reorganización de las fuerzas?
J. C.: Básicamente es empezar a ceder terreno o continuar cediéndoles a los grupos terroristas. Lastimosamente, el planeamiento es un proceso fundamental para llevar a cabo operaciones efectivas, es decir, la efectividad de esas operaciones que se están viendo hoy en día podrían estar siendo reducidas por la falta de planeamiento. En conclusión, vamos a perder capacidad para enfrentar los grupos terroristas en el territorio nacional.
SEMANA: Sí hay entonces un debilitamiento de las fuerzas…
J. C.: Se debilitan por la falta de planeamiento y la efectividad de las operaciones militares. No es lo mismo tener todo un planteamiento con 10 o 15 componentes, con las capacidades diferenciales a tener un desorden a la hora de realizar una operación militar. Entonces, vamos a terminar otra vez las tropas de Ejército caminando por caminar, porque no tenemos la información completa para realmente ser efectivos a la hora de hacer una operación contra objetivos de alto valor estratégico o llegar a campamentos.
SEMANA: ¿Cuáles fueron las operaciones más destacadas que se podrían resaltar de esas fuerzas de tareas que hoy se suprimen?
J. C.: La Omega fue la primera fuerza de tarea que queda en la retina. Fue una estrategia en su momento de la seguridad democrática donde se dieron golpes, por ejemplo, como la baja del Mono Jojoy, y se recuperó toda la cordillera Oriental, que nosotros le llamábamos el corredor estratégico de las Farc para llegar a Bogotá. Posiblemente vamos a empezar a ver en nuevas áreas grupos terroristas, milicias, extorsiones, entonces se pierde todo lo que hacía esa fuerza de tarea.
Acá lo más preocupante es que el debilitamiento lo hacen desde la institucionalidad, no los grupos terroristas, sino que lo hace el propio Gobierno nacional a través de burocracia, a través de decretos, pues prácticamente de un plumazo acabaron con esas capacidades que teníamos.