Chile, paraíso de pedófilos
A mediados de 2001 en Costa Rica se descubrió una comunidad de
pedófilos que a través de Internet se enviaban mensajes sobre abusos
sexuales a menores e imágenes de pornografía infantil. Contacto
inició una investigación en profundidad de los chilenos que
interactuaban en esta red.
Especifícamente siguió los pasos de uno de ellos, que usaba un
seudónimo y que resultó ser uno de los mayores abusadores de niños
de nuestro país.
Viernes 17 de mayo 2002. Son las doce de la noche en Isla Negra en las
cabañas de don Willy, ubicadas en la parte alta del balneario. Hemos
llegado hasta aquí siguiendo a un hombre que viajó desde Santiago
manejando una Van. Sabemos que venía con dos niños a bordo y tenemos
certeza de que no son sus hijos. El hombre es un pedófilo, una persona
que siente placer teniendo sexo con menores de edad. Como supimos más
tarde, habría violado, al menos, a diez niños.
Nunca antes lo habíamos visto en una actitud así de sospechosa: solo,
encerrado en esta pequeña cabaña en la playa y con dos niños, con
los que pasará todo el fin de semana.
Aunque no se ve, ni se escucha nada, los niños están corriendo el
riesgo de ser atacados sexualmente. Hemos llamado a Santiago, a la
policía y a los abogados expertos en el tema que nos han ayudado en
esta investigación. Para evitar que a los niños les ocurra algo, les
informamos lo que está pasando y les pedimos que vengan al lugar.
Pero, sin una orden judicial la policía no puede intervenir, y a la
una de la mañana es imposible encontrar un juez que los autorice.
Mientras el hombre no esté cometiendo un delito flagrante hay que
atenerse a lo que dice la ley y esperar. No nos queda otra alternativa
que hacer guardia en el lugar. Conseguimos arrendar la cabaña que
está justo al lado. Ahora sólo nos separa de ellos una delgada pared.
Durante toda la noche vigilamos por turnos y tratamos de escuchar sus
movimientos. Pero sólo hay oscuridad y silencio.
Sábado 18 de mayo 2002
A las nueve y media de la mañana escuchamos a través de la pared las
primeras voces. Los dos niños con que está Sakarach parecen ser
hermanos y suponemos que tienen entre diez y trece años. Ellos lo
llaman tío y lo tratan de usted.
Nos damos cuenta de que están acostados todos juntos en la misma cama.
Se ríen, gritan y gimen como si se estuvieran haciendo cosquillas o
masajes.
De pronto, escuchamos que el hombre les muestra una cámara
fotográfica. Entre medio de las risas y los comentarios confusos, se
deduce que les está sacando fotos pornográficas.
Mientras tanto, la policía junto al abogado Hernán Fernández van en
camino al juzgado de Casablanca, donde el juez accedió a entregarles
una orden que autoriza a la policía a investigar. Pero están a 100
kilómetros de distancia y tardarán en llegar.
A las diez y media de la mañana, la sesión de fotos se acaba. El
hombre manda a los niños a vestirse y él les prepara el desayuno.
Todo parece volver a la normalidad.
Pero el supuesto "tío" tiene planeado quedarse en esta cabaña tres
días más en compañía de los niños. Ellos siguen corriendo un grave
peligro.
Esta es la historia de una acuciosa investigación periodística que,
tras meses de trabajo, culminó con la detención de uno de los peores
abusadores sexuales que se hayan conocido en nuestro país y de otros
que se conectaban con él.
La pedofilia y su nuevo escenario
La pedofilia ha existido desde siempre. Pero antes, los pedófilos eran
seres aislados en su desviación. Hoy, sin embargo, están saliendo de
su refugio. Están produciendo material pornográfico con niños, fotos
y videos que luego comparten entre ellos. Están conectándose y
formando comunidades. Están burlando las leyes de sus propios países,
y refugiándose en los llamados paraísos para los pedófilos...uno de
ellos Chile.
Hace ya un año y medio, una liebre de transporte escolar con niños a
bordo se detuvo a la hora de almuerzo en un edificio en Ñuñoa. El
conductor bajó a los niños, los condujo a alguno de los departamentos
y los violó uno por uno.
El año pasado el conductor del transporte escolar fue detenido y hoy
está siendo procesado por el 11 juzgado del crimen por violación y
abuso sexual infantil. Pero él niega su responsabilidad. Y por la
falta de pruebas el caso ha avanzado demasiado lento. Todavía no se
identifica a sus cómplices, no se sabe exactamente dónde ocurrieron
las violaciones y no se han encontrado los videos que grabaron de los
niños.
Si hasta hace un tiempo la pornografía infantil se distribuía sólo
en el mercado negro, hoy, gracias a la tecnología, es mucho más
fácil
conseguirla. Basta una conexión a Internet y una tarjeta de video.
En Costa Rica está la sede de Casa Alianza, una organización no
gubernamental que lucha contra la explotación sexual de los niños.
El año pasado, el director de Casa Alianza, estuvo a cargo de un grupo
de agentes que realizó una investigación sobre pornografía infantil
en Internet, y llegaron a una comunidad virtual de pedófilos llamada
Paidos.
Los investigadores de Casa Alianza se infiltraron en los correos
electrónicos de Paidos, haciéndose pasar por pedófilos. Después de
siete meses de intercambio de mensajes lograron identificar a un grupo
de costarricenses que estaba grabando abusos sexuales reales contra
niños en las dependencias de la facultad de letras de la universidad
de Costa Rica. "Con el apoyo de las autoridades costarricenses logramos
la captura de cinco de ellos quienes ahora están en la cárcel
esperando sentencia", cuenta el director de Casa Alianza.
Durante su investigación, Casa Alianza se encontró con que también
habían pedófilos chilenos inscritos en Paidos. Inmediatamente fueron
a la embajada chilena en San José y les entregaron todos los
antecedentes para que los enviaran a la policía chilena.
Para saber si este grupo de pedófilos chilenos estaba o no siendo
investigado en nuestro país, el equipo de Contacto solicitó a fines
del año pasado una reunión con el jefe de la unidad del Cybercrimen,
de la policía de investigaciones, Armando Muñoz.
Pasaron varias semanas hasta que respondieron que no tenían mas
antecedentes de la investigación y hasta el día de hoy no han
accedido a ser entrevistados. El director de Casa Alianza cree que no
hubo interés en el tema, pues nunca más se contactaron con ellos.
Al enterarse de nuestra investigación, la gente de Casa Alianza
accedió a enviarnos los mismos datos que habían mandado antes al
Cybercrimen.
Así, iniciamos el mismo camino que ellos habían recorrido en Costa
Rica, y nos infiltramos en la comunidad de pedófilos en Internet
llamada Paidos, para pesquisar a los chilenos.
Tras enviar una dirección de correo electrónico, comenzamos a recibir
todos los días los mensajes que entre ellos se escriben. Leyendo los e
mails se deduce que hay unos cinco chilenos en la lista.
Fotografias y detalle de las capturas.
http://olivia.canal13.cl/medios/data/Contacto/pedofilia/foto_portada_contacto.jpg