Marcel Valcarcel Carnero:"Funerales de mamá grande"

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Julio Carmona

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Sep 24, 2010, 8:24:56 PM9/24/10
to BOSQUE DE PALABRAS
Marcel Valcarcel Carnero:

FUNERALES DE MAMA GRANDE

Tributo a Violeta Carnero


Por cierto Valieta- como me gustaba llamarla a Violeta Carnero Hoke -
era una mama grande, que trascendía el núcleo consanguíneo para
adentrarse en la frontera de la familia universal.

En la mañana de hoy, miércoles 22 de septiembre del 2010, con mis
hermanos, amigos y camaradas de todas las épocas, esparciremos tus
cenizas en el segundo de los dos lugares que elegiste: la
apreciada Casona de San Marcos, testigo de muchas protestas como
aquella cuando con Papá, el vate Gustavo Valcárcel, y otros
luchadores sociales impidieron que el ultraconservador vicepresidente
estadounidense Richard Nixon ingresara a estos claustros, corría el
mes de mayo del año 1958.

En este deseo tuyo de estar al final de tu periplo al lado de las
cenizas de papá en los jardínes de este claustro, acto convertido en
homenaje, no puedo dejar de rememorarte como madre entre las madres.
Más que agregar calificativos compartidos de mujer solidaria,
sensible, entregada a la causa de los humillados y ofendidos, contaré
en pocas palabras cómo te fuiste forjando como un bello ser humano.

La abuela Susana Hoke allá en los años '20 te enseñó en Talara, en
esa ciudad socialmente trizada en tres mundos donde trabaja el abuelo
Simeón , lo que era pensar y actuar por el prójimo, cuando recogía a
niños de la calle, los bañaba y daba de comer. Pero también la lucha
de los obreros petroleros contra los abusos de la empresa
norteamericana IPC fue forjando en tu alma infantil una rebeldía y
búsqueda del porqué de las cosas, que irás respondiendo paso a paso.
Cuando despidieron al abuelo por la recesión económica en los años 30
y se vinieron a Lima conocieron, por primera vez, la pobreza, el
hambre y el desahucio. Con la muerte de tu querida madre a pocos
meses de llegar a Lima, cuando bordeabas los 10 años, tu sensibilidad
y solidaridad alcanzaron altos umbrales.

Fueron, tus maestros, como solías decir, tu hermano Guillermo
Carnero y Gustavo Valcárcel, poetas del Pueblo se llamaban estos
rebeldes apristas, quienes dieron amplitud y significado a tu mundo.
El acercarte en la década del 40 a las cárceles, para llevarles el pan
y la solidaridad a los presos políticos que habían combatido a varias
de las dictaduras que tuvimos, te hicieron crecer.

El destierro en México y Guatemala en los años '50 te llevó del brazo
de papá a conocer a muchos seres valiosos: republicanos españoles,
comunistas mexicanos, artistas y exiliados de diferentes países y
valorar el socialismo, así como a subir un peldaño más en tu
humanidad. Los viajes al interior y fuera del país aportaron lo
propio. Como diría Gorki: la vida fue tu mejor universidad.

Te recuerdo hoy marchando, con mis hermanos y padre tomados de la
mano, a los mítines del Frente de Liberación Nacional en los inicios
de los 60, caminando con nuestra niñez a cuestas gritando por el
centro de Lima: ¡cuchillo, cuchara que viva el Che Guevara¡, cuando el
bloqueo militar a la Isla se hizo realidad y playa Girón fue la
primera derrota del Pentágono norteamericano en América Latina .

Años después, la revista Oiga publicará una foto donde tú, Valieta,
y nuestro hermano Gustavo, aparecen golpeados por la policía y
tumbados al piso, por reclamar en una marcha callejera en el parque
universitario la libertad de los combatientes del '65.

La historia de tu compromiso como periodista y luchadora social es más
larga y aleccionadora de lo que aquí he resumido, vendrán otros a
contarla de mejor manera. Solo me queda añadir para terminar que
fuiste una Madre coraje muy amorosa que siempre buscaste unir, sumar,
no dividir. principio válido para la familia y para quienes hoy
todavía soñamos con que un mundo mejor es posible.

Hasta siempre Valieta.Tu hijo Marcel.
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