LAS ENERGÍAS Y LOS DEVAS EN LA VIDA DE LA NATURALEZA - 2ª parte

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RICARDO ALFONSO CAMACHO SEGURA

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Aug 4, 2021, 2:37:43 PM8/4/21
to Jose María Martel
*RECUERDOS -189.jpg
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*Marta Parramon Elies*

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Empezaremos esta segunda parte haciendo referencia a una frase que repetimos a menudo…*La energía es esencialmente dévica*

 

Mientras estemos en manifestación en este universo físico-cósmico, toda entidad que evolucione en cualquiera de los planos o subplanos existentes precisará de una forma adecuada a su reino o especie. En realidad, las formas nos sirven de vehículos para poder penetrar y movernos en cada una de las dimensiones.

 

Únicamente podemos penetrar en una nueva dimensión si debido a nuestros estados de consciencia hemos dado a construir a los devas el vehículo adecuado para desplazarnos hasta allí. Los elementos, por ejemplo, son la apariencia física de la entidad que las utiliza para manifestarse. También podemos relacionarlas con los colores del Arcoíris, representando cada uno de ellos una cualidad de Rayo propia que la distingue de los demás.

 

Si somos atentos observadores y conocemos las características de cada energía de Rayo, podremos distinguir fácilmente cuál es el que rige lo/o a quien observemos, ya sea un ser humano, un reino o una especie. No se trata tan sólo de observar la forma externa, a no ser que únicamente nos interese saber cuál es el Rayo del cuerpo físico o de la personalidad, sino de la cualidad del alma que se manifiesta a través de aquella forma, o sea, lo que percibimos con los sentidos superiores y nos hace sentir internamente. Esta sensibilidad y capacidad de captación es producida por la intuición.

 

Cuando alguien ve a un ser incorpóreo, sea luminoso o no, que no es físico, no creáis que es tan fácil saber si es un deva o qué tipo de entidad es, porque como ya dijimos anteriormente existen infinidad de jerarquías dévicas, pero también otras entidades que no son devas y que todavía desconoce la gran mayoría de la humanidad, a no ser que haya desarrollado un nivel de consciencia superior, pues ellos no están vinculadas al reino humano. Existen muchos espíritus de la naturaleza que no son los elementales que conocemos por los estudios realizados… (aunque sabemos que la entera Naturaleza está compuesta de elementos moleculares)… Y si se posee visión eterica o astral es posible verlas. Las hay de todos los tonos y rayos, de formas grandes y pequeñísimas y de una luminosidad que puede ser muy tenue o luminosa. Ellos viven y evolucionan en el planeta, pero no contribuyen de forma especial en esta etapa evolutiva planetaria.

 

Si los vemos, ¿Seremos capaces de reconocerlos?… Es posible que sí, si poseemos continuidad de consciencia y recordamos las enseñanzas teóricas y prácticas que se nos da en las Escuelas internas. Son tantas las ansias de ver a los Devas, que cuando alguien ve a una entidad etérica o astral estando despierto o dormido, creerá que ha visto a un deva, pero no siempre es verdad.

 

Aunque fuera un deva, lo único que podemos percibir es su aura, la vestidura más densa que ellos utilizan los envuelven y compenetran.

 

Podemos compararlo de igual forma con cualquier entidad humana o sub humana.

 

Aunque cuesta bastante llegar a ser plenamente conscientes de que los cuerpos que utilizamos no somos nosotros, pues, aunque intelectualmente lo sabemos, cuando decimos...(yo) nos estamos refiriendo a la personalidad. Esta personalidad también está construida por un deva elemental, naturalmente. Pero una cosa son los elementales y otra es el Alma divina, la materia que se unifica con el Espíritu para producir Creación.

 

Sabemos que existen devas o Espíritus de la naturaleza semi-etéricos que prácticamente se han materializado físicamente, como es el caso del Yeti de los Himalayas y algunas personas los han visto en las altas montañas de forma fugaz. Ellos son muy corpulentos, gigantes de 3 metros y viven en cuevas dentro de la tierra. No es fácil verlos porque rehúyen el encuentro con los humanos. El Maestro Tibetano dice algo sobre ellos y es que existen humanidades prácticamente físicas que viven en las profundidades de la tierra y también en el mar, pero que los seres humanos no tenemos nada que hacer con ellos; es esta la razón de que no se dé más información. Sin embargo, existen porque tienen una misión que cumplir dentro del Plan del Señor.

 

La gran mayoría de devas son totalmente etéricos, astrales o de otros planos más elevados. Cuanto más evolucionados son, menos visibles serán sus formas para el clarividente porque su resplandeciente luz áurica lo impide y porque en las dimensiones superiores las formas desaparecen convirtiéndose en pura energía, aunque ocupada por una entidad consciente.

 

La mayoría de seres humanos con tendencias religiosas o esotéricas imaginan a los Ángeles con forma humana, y quizás existe una razón para ello y es que el Arquetipo de la Creación es la Estrella de Cinco puntas y de una u otra forma toda entidad y en cualquier reino de la naturaleza podemos percibir esta forma geométrica manifestándose en las formas. La podemos ver en el tallado natural de un cristal precioso, en los cinco pétalos de una flor, en los animales, especialmente mamíferos que no poseen cola y que con las patas extendidas hacia afuera forman al igual que el ser humano el Pentágono Sagrado. No es que los Devas se parezcan al hombre, es que toda la creación está hecha a imagen y semejanza del Arquetipo Universal.

 

Las energías de Rayo son siete manifestaciones de la Vida Una de cuyas emanaciones extraen los devas las necesarias que les van a servir para construir sus cuerpos sutiles y llevar a cabo su propia evolución en el plano que les corresponde. Existe jerarquías angélicas de todos los rayos que contribuyen a la evolución de todos los reinos.

 

Al incidir las energías en el aura solar introducen la Vida que ha de mantener en movimiento la creación del Sistema, produciendo vibraciones (o Sonido) que se transforman en color, confiriendo una Cualidad específica a cada entidad, la cual determinará su Apariencia, afectando a la consciencia de todos los reinos incluido el dévico. Cada color tiene su propia frecuencia vibratoria, variando en mucho la actividad o inactividad de quien las recibe, según el tipo de rayo a que responde y los devas que lo constituyen.

 

O sea que si queremos saber a qué rayo pertenecemos como personalidad, en primer lugar, es necesario conocer las características de cada uno de los siete rayos y cómo actúan sobre la forma externa. Por ejemplo… Cuando el sol luce radiante al medio día, generalmente irradia un color amarillo clarísimo, casi blanco, (aunque hay que tener en cuenta que el blanco y el negro no se los considera colores y además para no confundirnos a la hora de interpretarlo, los colores deberán ser puros y sin mezclas) o sea que por más luminosa que sea un aura, siempre estará matizada por el rayo al que responde según el nivel evolutivo alcanzado. El amarillo paja o limón, es la emanación física del Cuerpo etérico del Logos solar que corresponde al 4º Rayo. Pero si lo que nos interesa es saber cuál es el color o vibración del Alma o cuerpo Astral del Logos, entonces buscad cuál es el color complementario, que coincide casi siempre con el color esotérico del aura astral. En este caso el color del rayo del Alma sería el azul índigo,  2º Rayo (siempre aplicando la analogía con el ser humano). Estamos hablando de las energías de Rayo, pero sin olvidar que estas vibraciones están formadas de entidades dévicas.

 

Cuanto más oscuro es un color, más luz poseerá su aura. Si el amarillo tiene una tonalidad más oscura, el color del aura será más claro. Entonces si observamos el amarillo de los pétalos de un girasol tierno, también de 4º rayo, nos dará un aura de color azul eléctrico de 6º Rayo. Dentro de la gama de azules pueden aparecer distintas tonalidades, como el color turquesa, compuesto de la mezcla de verde de 3.er Rayo y azul de 6º rayo, dependiendo de su nitidez y la proporción de cada uno de ellos, predominará más el azul que el verde. En estas mezclas se produce la fusión de dos tipos de devas, es como si dijéramos que la dualidad se ha fusionado para dar a luz un hijo. Así de esta unión ha surgido una entidad con una nueva vibración, el 5º Rayo.

 

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Marta Parramon

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