"El conflicto desatado entre un sector de la sociedad (el campo) y el gobierno impone a los representantes en litigio a actuar con sabiduría, pero no sabiduría política sino con la sabiduría que sólo Dios puede dar.
La Biblia nos habla del rey Salomón quien dijo a Dios: "Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo; y para discernir entre lo bueno y lo malo…" (1 Re.3:9). Pidió y le fue dado. Es así que en circunstancia de discordia entre dos mujeres que decían ser madre de un niño, Salomón en el papel de Juez, pidió que le trajeran una espada y ordenó que partieran por el medio al niño vivo, para dar la mitad a una y la otra mitad a la otra.
Automáticamente, la mujer de quien era el hijo vivo dijo al Rey: "…¡Ah, Señor mío ¡ dad a ésta el niño vivo y no lo matéis. Mas la otra dijo: ni a mi ni a tí; partidlo. Entonces el rey respondió y dijo: Dad a aquélla el hijo vivo y no lo matéis; ella es su madre" (1 Re 3:26-27).-
Teniendo presente el relato bíblico y considerando las circunstancias que vivimos, me atrevo a sustituir la figura del niño por la del pueblo argentino; es decir, veo a la Argentina como si fuera el niño por el cual luchan para tener la posesión dos partes con supuesta legitimidad en sus reclamos. Ahora, y siguiendo el relato, me pregunto ¿Cortamos al niño, -el pueblo para que mejor se entienda- por la mitad para que cada parte tenga la suya? ¿O quien ama al niño está dispuesto a ceder?
Hemos escuchado los discursos de ambas partes y ambos, dicen, son para el bien de la Argentina; pero pregunto ¿Les importa la Argentina? O es que con sus decisiones están diciendo: "Ni a ti ni a mí; partidla por la mitad y cada uno con su parte muerta" .
La actitud que tome cada una de las partes, demostrará al pueblo argentino quien es el sabio.-
PASTOR JOSE MARIA ABRAHAM
Vicepresidente de la Asociación Internacional
de Capellanes Hispanoamericanos
DNI 11.920.570