Deborah Camacho
Por definición, un planeta está combusto cuando se encuentra en conjunción muy próxima al Sol.
El orbe para considerar la combustión varía mucho; normalmente se usa un orbe de 8 grados. Algunos amplían ese orbe hasta 8 grados y 30 minutos (antes y después), como Henri Gouchon. Pero hay quienes, como el inglés Charles Carter, consideran un orbe de hasta 5 grados. E incluso quién lo reduce a tan sólo 3 grados como André Barbault.
En cuanto a la interpretación del planeta combusto existen básicamente dos teorías, diametralmente opuestas.
La primera considera al planeta combusto como desfavorecido. El Sol actúa como un efecto debilitante sobre éste, obstruyendo la plena expresión de sus funciones. Esta definición aparece por ejemplo en Guido Bonatus. William Lilly no solo adoptó esa idea sino que atribuyó a la combustión la peor de todas las debilidades accidentales.
Mientras que Henri Gouchon a pesar de defender esa teoría, admite que la práctica no la confirma. Eloy Dumón dice lo mismo. James Lewis comenta que los contemporáneos parecen coincidir en una interpretación totalmente opuesta a la tradición.
Por tanto, la segunda vertiente trata el planeta próximo al Sol como beneficiado, al contrario de la idea anterior. André Barbault, por ejemplo, es de los más taxativos en esta cuestión. Según él, que empezó a escribir sobre el tema a partir de sus investigaciones en Astrología Mundial, “la combustión no existe”. Y continúa, afirmando que al contrario, es como si el Sol, estando tan próximo al planeta, cediese su brillo a éste, invistiéndolo de plenos poderes. Baubault recuerda incluso que Morin de Villefranche también rechazó la idea de que la proximidad del Sol fuera perniciosa, negativa y debilitante sobre el planeta. Y concluye que esa posición es la de mayor beneficio para el planeta, perdiendo apenas en fuerza en los aspectos angulares.
El americano Robert Hand da una interpretación más psicológica del tema. Según éste, el planeta combusto actúa a nivel subconsciente, siendo sentido por todos, pero de difícil control por parte del individuo (con todo lo que se encuentra en los dominios del subconsciente).
Si tomamos por ejemplo la combustión más discutida y de mala fama, como es la de Mercurio, tenemos en Charles Carter: “Yo prefiero sugerir que la pérdida real se da en cuanto a la flexibilidad y a la imparcialidad. El nativo tiende a ser dogmático, presuntuoso y, a veces de ideas preconcebidas, con poca receptividad mental”. Carter también cita la opinión de Rápale, que tampoco coincide en que Mercurio esté debilitado cuando está combusto “en la medida en que esté relacionado con los negocios o con la habilidad literaria”, pero hace una salvedad de que para una percepción clara, segura e intuitiva y para la profunda contemplación “es mejor que Mercurio esté lejos del Sol”.
Gouchon confirma que un Mercurio en esas condiciones, puede ser un buen presagio para la literatura y cita a varios escritores famosos que tienen a Mercurio en la condición de combusto.
Según Nicholas Devore: "...Mercurio combusto proporciona a la mente una capacidad de concentración en aquello que juzga su destino, pero la priva de su receptividad hacia las influencias de distracción o dispersión. De ahí que no haya obstáculo para conseguir sus objetivos en la medida que la capacidad para alcanzarlos esté dentro de sus facultades, sin embargo priva a la persona de la cooperación de aquellos que aborrece por su particular obstinación sorda ante cualquier argumento que vaya en contra de sus conceptos".
De hecho, la práctica apunta hacia una gran energía mental, capacidad intelectual, inquietud, bien como obstinación o como una dificultad para separarse de sus propias ideas y aceptar puntos de vista diferentes del suyo. Por tanto, viendo su efecto en lo que respecta a Mercurio, debemos retomar la antigua idea de maléfico al observar y analizar cualquier planeta en el estado de combusto.
Vulcano y la teoría del “planeta combusto”:
L. H. Weston en su libro: Planet Vulcan – History, Nature, Tables, publicado en 1910, relaciona al planeta Vulcano con la combustión:
«El nombre de "Vulcano" es usado por primera vez en 1857, por los astrónomos que discutían el supuesto tránsito de un planeta intra-Mercuriano observado por el Dr. Ritter, de Hannover, unos pocos años antes. Una vez más, el 26 de Marzo de 1859, M. Lescarbault, un médico francés, que era astrónomo aficionado, observó el tránsito de un planeta intra-mercuriano, que generó una nueva discusión, y se acordó emplear el nombre de Vulcano para designar al supuesto planeta intra-mercuriano (...)
(…) Aunque es difícil encontrar referencias directas de un planeta intra-mercuriano en la historia y mitología antigua, sin embargo, si puede ser deducido indirectamente que los elementos de un planeta intra-mercuriano fueron utilizados por los antiguos astrólogos egipcios desde los tiempos de los constructores de las pirámides. La evidencia de esto aparece en su teoría bien conocida del planeta "combusto o quemado", mencionada por Ptolomeo varias veces, y que ha sido siempre una parte fundamental de cualquier sistema astrológico derivado de fuentes egipcias y caldeas. La teoría del planeta combusto dice que cuando un planeta está dentro de algunos grados del Sol, se supone generalmente a menos de 8° 30’, en esta zona está en un estado de combustión, es decir, quemado y sus virtudes anuladas por esa posición. Ptolomeo se refiere a esto en el capítulo 7, libro 2, del Tetrabiblos.
Wilson, traductor de Ptolomeo, dice en su diccionario de la astrología, sobre el término de la "combustión": "Ptolomeo dijo que cuando un planeta está combusto no se anula o destruye, sino que él impregna al Sol con su energía, sea positivo o negativo." Este efecto sobre el Sol es el mismo que el de la túnica del Centauro sobre Hércules, en el mito griego, y el Sol no es perturbado por el fuego del planeta combusto, al igual que Hércules por el fuego del Monte Etna.
Mercurio y el Sol nunca están "en estado combusto," pero si cada uno de los demás planetas, y especialmente la Luna, que sufre grandes alteraciones, extrañas e irregulares, cuando está dentro del orbe de 8º del Sol.
Este efecto de detrimento extraño e inexplicable es frecuente en los planetas cuando están dentro de los 8° del Sol, pero que no siempre aparece, se puede explicar solamente por la presencia de un planeta intra-mercuriano. Según han observado los investigadores modernos para casi la mitad de los casos la teoría del planeta combusto sería válida, pero en algo más de la mitad falla. Este hecho hace pensar que dichos efectos son causados por algo que está operativo solamente la mitad del tiempo, con lo que, estos se deben a un planeta intra-mercuriano que está la mitad del tiempo a un lado del sol y la otra mitad del tiempo en el otro.
Los antiguos astrólogos egipcios conocían la existencia de Vulcano y poseían las tablas completas de su movimiento, pero con la decadencia del Imperio Egipcio y su cultura, la adoración religiosa sustituyó a la observación científica y las efemérides de Vulcano se perdieron. En ausencia de las tablas de Vulcano lo mejor que se podía hacer era simplemente llamar “combusto” a cualquiera planeta que estuviera lo bastante cerca del Sol como para estar dentro de su órbita, y la teoría astrológica del combusto sería por tanto una reminiscencia de la antigua asignación exacta del efecto de un planeta intra-mercuriano (…)»
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