Cada ao se fabrican 12.000 millones de balas. Esa cantidad es casi suficiente para matar dos veces a todos los habitantes del mundo. Cada da, miles de personas son vctimas de homicidio, resultan heridas y se ven obligadas abandonar sus hogares a causa de la violencia por arma de fuego y los conflictos armados.
Hace cinco aos que est en vigor un Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas que impone estrictas normas a las transferencias internacionales de armas, pero aun as el comercio internacional de armas sigue en aumento y contina alimentando abusos contra los derechos humanos. Esto se debe a que algunos de los mayores exportadores de armas, como China, Rusia y Estados Unidos, no han ratificado el tratado. E incluso hay pases que han ratificado el tratado y no lo cumplen, y transfieren armas y municiones a lugares donde existe el peligro de que se utilicen para cometer violaciones graves del derecho internacional humanitario, incluidos posibles crmenes de guerra.
La poblacin civil suele ser la que sufre las peores consecuencias de los conflictos modernos. Hay armas como la artillera, los morteros, las bombas guiadas y los misiles que destruyen hospitales, hogares, mercados y sistemas de transporte, y hunden en la pobreza a quienes sobreviven. Destruyen las vidas de la gente. Este es el coste de una industria de comercio de armas no regulada.
El comercio irresponsable de armas afecta a quienes viven tanto dentro como fuera de las zonas de conflicto armado e inestabilidad poltica. La violencia por arma de fuego es una tragedia cotidiana que afecta a personas de todo el mundo; de ellas, la gran mayora no vive en zonas de conflicto. En el mundo, ms de 500 personas mueren cada da a causa de la violencia ejercida con armas de fuego.
Es por eso por lo que Amnista hace campaa para detener el flujo no regulado de todas las armas, ya sea una pistola no registrada en Estados Unidos o un avin de combate en Yemen o Siria.
La guerra de Yemen sigue destruyendo las vidas de civiles aos despus de que las fuerzas huzes se hicieran con la capital del pas, San, en 2015. Poco despus de la cada de San, una coalicin encabezada por Arabia Saud intervino para restaurar el gobierno del pas reconocido por la ONU.
Desde que estall el conflicto, la poblacin civil ha soportado la carga de la violencia en Yemen. Adems de causar miles de muertes y heridas, las partes del conflicto han exacerbado una crisis humanitaria ya de por s grave, producto de aos de pobreza y mal gobierno, y han causado un inmenso sufrimiento humano.
Todas las partes del conflicto han cometido graves violaciones de derechos humanos. La coalicin encabezada por Arabia Saud ha llevado a cabo numerosos ataques areos indiscriminados y desproporcionados en zonas civiles: han alcanzado viviendas, escuelas, hospitales, mercados, mezquitas, bodas y entierros. De igual modo, Amnista Internacional ha documentado casos en los que las fuerzas huzes han bombardeado indiscriminadamente zonas civiles y han utilizado armas poco precisas.
El conflicto de Yemen ha sido alimentado en gran medida por una serie de pases que siguen suministrando armas a las fuerzas de la coalicin dirigida por Arabia Saud. Estas ventas suman ya ms de 18.000 millones de dlares estadounidenses desde que comenz el conflicto.
Habida cuenta del riesgo sustancial de que estas armas se utilicen para cometer o facilitar violaciones graves del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos, los Estados, en virtud del Tratado sobre el Comercio de Armas (y en virtud tambin de la legislacin tanto de la UE como nacional), tienen estrictamente prohibido seguir suministrando armas a los miembros de la Coalicin para su uso en Yemen.
Amnista Internacional est haciendo campaa para detener estos flujos de armas. A consecuencia de la intensa presin ejercida por activistas de todo el mundo, muchos pases de Europa han anunciado suspensiones de futuras ventas de armas. No obstante, muchos de los principales exportadores de armas, como Reino Unido, Francia y Estados Unidos, siguen burlando tanto el derecho internacional como su propia legislacin nacional para continuar suministrando material militar a Arabia Saud y otros miembros de la Coalicin.
Todos los Estados que sean partes en el Tratado deben obedecer unas estrictas normas sobre transferencias internacionales de armas. El Tratado fue concebido para impedir que llegaran armas mortferas a manos de personas que las utilizarn para cometer violaciones de derechos humanos, incluidos el genocidio, crmenes de lesa humanidad y crmenes de guerra.
Se calcula que el valor total del comercio internacional de armas es de al menos 95.000 millones de dlares estadounidenses. Aunque los Estados, como cedentes de las licencias para transferencias de armas, desempean un papel fundamental en el comercio, la industria de la defensa est profundamente implicada en todos los aspectos del suministro de armas en todo el mundo.
Cada ao, una parte del sector empresarial suministra grandes volmenes de material militar a algunas de las zonas ms violentas e inestables del mundo. Este material se utiliza a menudo ilegalmente en el contexto de conflictos armados y en situaciones de agitacin poltica enturbiadas por graves violaciones de derechos humanos.
En septiembre de 2019, Amnista contact con 22 empresas de armas y les pidi que explicaran cmo cumplen con su obligacin de respetar los derechos humanos en sus actividades empresariales. Ninguna fue capaz de dar una respuesta adecuada.
En cualquier situacin en la que sea imposible eludir el riesgo de que las armas se utilicen para cometer abusos contra los derechos humanos, las empresas debern detener por completo el suministro de armas.
Es ilegal utilizar armas cuyo efecto sea inherentemente indiscriminado, que no puedan dirigirse contra un objetivo militar especfico o cuyos efectos no puedan limitarse como dispone el derecho internacional humanitario. Esto se debe a que su uso hace que sea prcticamente inevitable daar o destruir a personas o infraestructuras civiles (hogares, hospitales y escuelas).
Las bombas y las municiones de racimo pueden contener cientos de submuniciones que se liberan en el aire y se esparcen indiscriminadamente en una zona de cientos de metros cuadrados. Pueden arrojarse o dispararse desde un avin o desde misiles tierra-tierra.
La submunicin de racimo tiene tambin un alto ndice de fallo, lo que significa que un elevado porcentaje no estalla al hacer impacto. Estos artefactos sin explotar constituyen una amenaza para la gente aos despus de haberse arrojado la bomba.
Las minas antipersonas son artefactos explosivos diseados para detonar cuando alguien se acerca a ellos. Normalmente se activan cuando se pisan o mediante un cable detonador. Las minas terrestres pueden permanecer en su lugar durante dcadas, lo que significa que todava pueden mutilar, herir o matar a gente aos despus de terminado el conflicto.
Resulta imposible saber cuntas minas hay enterradas en el mundo, porque permanecen sin detectar hasta el momento en que estallan. Sin embargo, la magnitud del problema puede medirse por el nmero de minas terrestres que ya se han descubierto y desactivado. Desde que en 1977 se adopt la Convencin sobre la Prohibicin del Empleo, Almacenamiento, Produccin y Transferencia de Minas Antipersonal y sobre su Destruccin, se han destruido 53 millones de minas. Aunque no cabe duda de que se trata de un logro notable, an queda trabajo por hacer. Hasta noviembre de 2018, 56 pases haban identificado zonas que tienen alto riesgo de estar contaminadas con minas antipersonas.
Como miembro de la Campaa Internacional para la Prohibicin de las Minas Terrestres, Amnista Internacional insta a todos los gobiernos a prohibir el empleo, la produccin, el almacenamiento, la venta, la transferencia o la exportacin de minas terrestres antipersonas y a convertirse en Estados Partes en la Convencin sobre la Prohibicin de Minas Terrestres de 1997, aplicarla y vigilar su cumplimiento.
Las armas nucleares son las ms destructivas, inhumanas e indiscriminadas jams creadas, tanto por la magnitud de la devastacin inmediata que producen como por la amenaza de una lluvia radioactiva extraordinariamente persistente, generalizada y con nocivos efectos genticos.
El 7 de julio de 2017, las Naciones Unidas adoptaron el Tratado sobre la Prohibicin de las Armas Nucleares, un tratado que prohbe las armas nucleares y que abri la puerta a una nueva era de no proliferacin y abolicin de las armas nucleares.
Amnista Internacional apoya el trabajo de la Campaa Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN) para ayudar a conseguir que los Estados se hagan partes en este tratado y a vigilar su aplicacin.
Las armas qumicas se definen como productos qumicos que se utilizan para causar intencionadamente dao o la muerte a consecuencia de sus propiedades txicas. No incluyen slo los productos qumicos txicos en s, sino tambin materiales como morteros, granadas de artillera y bombas especialmente diseados para infligir dao mediante el lanzamiento de esos productos qumicos. Estas armas estn prohibidas por la Convencin sobre las Armas Qumicas, que entr en vigor en 1997.
En 2016, Amnista descubri indicios que sugeran que el gobierno sudans estaba utilizando armas qumicas contra su propia poblacin. Mediante una combinacin de imgenes por satlite, fotos de heridas y ms de 200 entrevistas en profundidad con supervivientes, la investigacin concluy que se haban perpetrado al menos 30 ataques qumicos en Jebel Marra, una de las partes ms remotas de Darfur. Como consecuencia de ello murieron entre 200 y 250 personas.
Los robots asesinos sin control humano careceran del criterio humano necesario para aplicar la ley al utilizar la fuerza. Podran cometer trgicos errores y poner en peligro vidas de civiles. Permitir que un robot tenga poder de decisin sobre la vida y la muerte supone tambin cruzar una lnea moral bsica.
Amnista y sus socios en la Campaa contra los Robots Asesinos piden un nuevo instrumento internacional vinculante que garantice que se mantiene un control humano significativo sobre el uso de la fuerza prohibiendo el desarrollo, la fabricacin y el uso de armas totalmente autnomas.
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