Competir en solitario contra una máquina puede volverse una actividad bastante plana si no existen alicientes que premien la constancia del jugador. Las sesiones estándar carecen de ese ambiente competitivo que transforma un entretenimiento casual en un desafío directo contra comunidades globales de usuarios. Los entusiastas modernos buscan marcadores en tiempo real donde cada acierto sume puntos para escalar posiciones en ránkings colectivos.