Extraido del sitio web del Nuevo Presidente de Bolivia:
Evo Morales.
Gracias a Pachamama, Madre Tierra, gracias por la Hoja de Coca.
Nosotros, Aymaras y Quechuas, naciones originarias de
los Andes, hemos sobrevivido los azotes del hombre
blanco hasta el día de hoy gracias a nuestra hoja de
coca. Desde el momento en que llegaron a nuestras
tierras, los blancos han querido controlar nuestra
hoja para su enriquecimiento personal. Siendo la coca
uno de nuestros mayores tesoros, han abusado de ella
aquí y ahora abusan de ella por el mundo entero. Como
no han podido controlarla, están decididos a
destruirla.
Ellos han catalogado nuestra hoja sagrada como una
droga, la han condenado a ser prohibida y eliminada
obligatoriamente bajo convenciones de la O.N.U. sobre
drogas. Con estas convenciones, las Naciones Unidas
han ofendido y traicionado las naciones Aymara y
Quechua.
Bajo el manto de estas convenciones y después de
empobrecer nuestro pueblo con sus políticas
neoliberales, el gobierno de los EE.UU., primer
enemigo de los Indios, ha utilizado sus dólares para
sobornar a los oficiales de Bolivia, corromper sus
instituciones y enfrentar a los demás Bolivianos
contra nosotros. Ultimamente, la embajada de los
EE.UU. en La Paz ha puesto en pie una fuerza
mercenaria con órdenes de eliminar la coca y a los
Indios que la defienden.
¡La coca no es una droga!
Hay que acabar con esta mentira. Ha llegado el momento
para acabar con la amenaza de aniquilación de la coca
y de nuestro modo de convivencia comunitaria. La hoja
de coca nos ha sostenido a través de todas las
adversidades hasta el día de hoy; y lucharemos con
todo nuestro poder y con ayuda de ella, para parar los
desalmados propósitos del hombre blanco.
Como otras plantas, la coca es una medicina, una
planta sagrada. Gracias a la coca, hemos soportado
innumerables sufrimientos causados por la infame
guerra de los blancos contra las drogas.
Por esta razón, las Naciones Unidas deben respetar la
coca y sacarla de sus listas prohibitivas.
Por esta razón, los EE.UU. deben retirar todo su
material y personal bélico de Bolivia. Han abusado de
su estadía. Que vayan a luchar contra el abuso de las
drogas en sus propio país.
Por esta razón, los blancos deben terminar su guerra a
las drogas y aceptar que nosotros vivimos en paz con
la coca. Deben considerar los informes de Harvard
University, la institución académica que más valoran,
sobre los efectos beneficiosos de nuestra planta.
Pero eso no sucederá sin una intervención nuestra.
Tenemos que emerger para la ocasión.
Ha llegado el momento para las naciones originarias de
tomar el poder en nuestras manos.
Ha llegado el momento de redimir nuestra planta
sagrada. Nosotros hemos aprendido a tratar la planta
con respecto y ella nos ha recompensado generosamente.
Desde ahora en adelante no toleraremos más que fuerzas
extranjeras dañen nuestra planta. Seremos sus
soberanos guardianes.
Aquellas naciones que lo acepten serán nuestras
amigas. Les ayudaremos a tratar el abuso de la coca en
el seno de sus sociedades.
Aquellas naciones que continúen reprimiendo nuestra
planta serán nuestras enemigas y las predicciones de
enfermedades y miseria, proferidas por nuestros
yaquiris (que cura con la coca) y transmitidas por
nuestras leyendas, seguramente se cumplirán en ellas.
Mientras el invasor norteamericano nos persigue,
nosotros, los cocaleros (que cultiva la coca) y las
naciones originarias, nunca nos olvidaremos del grito
de guerra que nace por el dolor de un pueblo:
Causachun coca! Wañuchun yanquis!
¡Viva la coca! Yankee go home!
http://siglolatinoamericano.blogspot.com/2005/12/gracias-pachamama-madre-tierra-gracias.html