Pimientos, frutales, flores, turismo rural... Desde que la política comunitaria empezó a sembrar de dudas el futuro de los productores de tabaco del norte de Cáceres, muchas son las alternativas que se han empezado a investigar de cara al futuro. Si nada lo remedia, una parte importante de los tabaqueros, si no todos, tendrán que replantearse la retirada o una nueva actividad a partir de mediados de la próxima década.
Los agricultores que pretendan mantener su labor dispondrán desde ahora de una nueva alternativa, que por el momento se perfila como una de las más serias de cara al futuro. El Centro Tecnológico Agroalimentario Extremeño (Ctaex) está inmerso en un proyecto para optimizar el rendimiento y garantizar la rentabilidad de las llamadas plantas PAM en las tierras hasta ahora dedicadas al tabaco. El término significa Plantas Aromáticas y Medicinales, y se se utilizan fundamentalmente con fines culinarios y para la industria cosmética y fitoterápica.
Esta iniciativa nació en el año 2004, sufragada por los fondos que la Unión Europea había destinado para encontrar alternativas al tabaco, valederos hasta el 2006. Desde este año, las investigaciones han tenido continuidad gracias a otro proyecto realizado junto a la Asociación para el Desarrollo del Valle del Alagón (Adesval), cofinanciado por el Ministerio de Industria y en el que también colaboran las cooperativas Acenorca y Uconor.
Siguiendo la dinámica de buena parte de los proyectos de Ctaex, éste en concreto está centrado en tres grandes áreas. En primer lugar, se busca desarrollar los aspectos agronómicos del producto. Es decir, se seleccionan los distintos clones para conseguir las variedades más resistentes y productivas.
En segundo lugar, y ya en el laboratorio, se investiga sobre las propiedades de las especies, sobre los posibles procesos de transformación y sobre las utilidades comerciales que se pueden dar a los cultivos.
Finalmente, la tercera pata del proyecto, directamente ligada a las dos anteriores, se basa en el desarrollo de los procesos a nivel semi-industrial, observando los posibles problemas que se pueden desarrollar a la hora de trasladar el trabajo del vivero y el laboratorio a la realidad. Además, también se trabaja sobre la situación del mercado y los costos de producción.
Novedad
Pero, ¿por qué plantas medicinales? Según Joaquín López, responsable de Agricultura I+D de Ctaex y profesor en la Escuela de Ingenierías Agrarias, en su labor no se puede buscar cultivos tradicionales, porque su viabilidad como alternativa al tabaco resulta bastante dudosa. Para él, es necesario buscar «algo especial, novedoso», que pueda abrirse un hueco en unos mercados ya copados en muchos casos. «Para elegir variedades también hay que tener en cuenta los mercados», comenta este experto, el cual considera que la agricultura es viable en la región siempre que cumpla dos condiciones básicas: respeto al medio ambiente e innovación. Así, una opción de futuro podría pasar, a juicio de López, por la agricultura especializada de calidad, algo parecido a lo que se podría considerar el alto standing.
En todo caso, adelanta que las plantas aromáticas son sólo un primer avance de sus investigaciones, puesto que pretenden hacer un amplio barrido por todas las variedades que sean posibles.
Variedades
Dentro de la primera fase, López y su equipo comenzaron analizando hasta 35 especies de plantas aromáticas distintas. Una vez analizadas sus propiedades agronómicas, se restringió el objeto del estudio a 15 especies, entre las que destacan el romero, orégano, salvia, lavanda, tomillo y satureja. Con estas plantas, se ha investigado en el campo para obtener las mejores variedades y los mejores rendimientos, lo que se conoce como 'domesticar' las especies. A partir de ahora, se pretende hacer crecer este modelo de pequeña escala. Está previsto que en breve se plante en torno a cuatro hectáreas de estas variedades en la comarca del Valle del Alagón, para comprobar su adaptación. Igualmente, también está previsto que se compruebe la viabilidad de cinco de estas especies en la zona de Montehermoso, que se diferencia de la anterior por ser de secano.
Algunas de estas variedades prometen un gran futuro. Por ejemplo, el romero presenta una gran concentración de antioxidantes naturales, lo que conlleva unos enormes beneficios.
En la fase de laboratorio, se trabaja con la materia prima extraída del campo aplicando diferentes procesos para fijar sus propiedades y utilidades. En algunos casos, el producto básico puede ser comercializado, especialmente en el caso de las especies. Por ejemplo, en el caso de las bolsas de dosis pequeñas, el valor añadido que se obtiene es enorme.
Sin embargo, también se trabaja en la extracción de los aceites esenciales de cada producto, que pueden ser utilizados para la fabricación de productos cosméticos. En este proceso químico, el agua resultante, llamado hidrolato, también resulta aromatizado, por lo también puede ser utilizado.
Además, el equipo dirigido por Rosa de la Torre, responsable del área de Ciencia y Seguridad de los alimentos de Ctaex, también ha trabajado en la elaboración de productos, cremas y polvos cosméticos y fitoterápicos. Así se comprueba en que la materia prima tiene una aplicación real.
Autosuficientes
Por el momento, ya hay empresas españolas y francesas interesadas en adquirir estos productos, que serían producidos de manera integral por las propias cooperativas cacereñas. «La idea es que ellas mismas sean autosuficientes, dispongan de la tecnología básica para extraer la esencia de cada producto para poder comercializarla con posterioridad», explica Joaquín López.