Biodiversidad: al borde de la crisis

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José Malaguera

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Mar 31, 2007, 7:26:57 PM3/31/07
to GRUPO BIODIVERSIDAD Y PACHA MAMA

Biodiversidad: al borde de la crisis

Autor: FÉLIX GUERRA y GABRIELA GUERRA

La biodiversidad rica y generosa del planeta nos alerta por estos días de calamidades ecológicas, naturales, éticas y, por supuesto, humanas. Las cifras se revelan catastróficas: 12 por ciento de las especies de aves, 23 de mamíferos, 25 de coníferas y 32 de anfibios, entre otras, permanecen en el carril dramático de la extinción.

El término biodiversidad es tan heterogéneo como su significado o tan amplio como la vida misma. Incluye lo relativo a variedad, multiplicidad, complejidad, pluralidad, tanto de las formas de vida (diversidad sistemática) como la interna de los ecosistemas (diversidad ecológica).

La biodiversidad viene a agruparse en tres conjuntos, pero su condición de totalidad que se interrelaciona es inquebrantable. Existe la biodiversidad de los genes, de las especies y la que abarca los ecosistemas. El conjunto de estos agregados y complementos vienen a integrar la biosfera, la gran casa terrícola de los seres vivos.

Es posible definirla entonces con un solo concepto de fácil comprensión: la suma de genes, especies y ecosistemas de una región o del planeta. En esencia, el mundo vivo es uno y las especies que en él habitan mantienen un equilibrio consistente y lógico, aunque casi siempre quebradizo.

La biodiversidad es un elemento en constante marcha, pues recepciona los cambios biológicos y evolutivos de las diferentes especies, poblaciones u organismos. A esta condición no estática, se une la desigualdad: no está uniformemente distribuida. Es más rica en los trópicos que en las zonas polares. Varía en función de clima, altitud y la propia presencia de otras especies, entre las cuales el hombre representa el mayor peligro potencial.

CUATRO MIL MILLONES DE AÑOS DE EVOLUCIÓN

La biodiversidad existente hoy es el resultado impuesto por más de cuatro mil millones de años de evolución. Aunque del origen de la vida solo hay evidencias inexactas, se sugiere que comenzó unos 100 millones de años después de la formación de la tierra, hace ya unos 4 500 millones atrás. Un hecho se revela incuestionable: hace unos 600 millones de años la vida se resumía solo a bacterias y microorganismos.

La biodiversidad sostiene una relación directa con la capacidad de los ecosistemas para resistir grandes cambios, ya sean ambientales o de otra índole. Mientras más fuertes y concentradas las relaciones entre las especies, menos vulnerable se mantendrá el entorno y una pequeña rotura de equilibrio sería ciertamente algo fácil de reparar.

Sobre el azul planeta se han descrito ya algo más de 1,7 millones de especies. Sin embargo, los investigadores estiman la biodiversidad actual entre tres y 50 millones de especies, aunque parece que el valor más aceptado se mueve alrededor de los 10 millones. Los datos se obtienen, por supuesto, extrapolando los de los ecosistemas explorados a otros todavía en estudio.

El proceso de extinción suele ser muy variado y complejo. El ecosistema funciona constantemente, sin saltarse un segundo ni una criatura. Un caso lo explica: cada especie animal grande suele llevar asociadas varias de parásitos, que le son exclusivos; si el animal mayor se extingue, los demás que habitan sobre o junto a él, o de alguna manera dependen de su vida, se van al ataúd también.

Hace 65 millones de años se extinguieron los dinosaurios, generando en la actualidad la gran polémica sobre la causa que los llevó al colapso definitivo. Marcó además el fin del cretácico.

Fue este un período de extinción masiva provocado por causas naturales, inevitable en la historia geológica del planeta. Luego de una gran catástrofe de este tipo, la nueva diversidad consigue, al cabo de unas decenas de millones de años, superar la anterior.

POSIBLE EXTINCIÓN MASIVA

Se considera ahora que la expansión humana, tanto demográfica como económica y técnico-científica, no controlada racionalmente, está poniendo en marcha una extinción masiva, de dimensiones incomparablemente mayores que las de cualquier desastre anterior.

Las causas concretas ya vienen siendo añejas: deterioro o desaparición de ecosistemas, tala de bosques, degradación de suelos, contaminación ambiental, efecto invernadero, hueco de ozono, desertificación, caza y pesca excesivas, guerras, cambios climáticos y otras que se desatan al unísono y de forma concatenada.

Biodiversidad es un neologismo compuesto de los términos bio (vida) y diversidad, pero ante la inminencia de la crisis, si cualquiera de los dos o ambos factores fallan en su equilibrio cotidiano, los resultados serán desastrosos y no cuantificables. Se afirma que, en su conjunto, la biodiversidad atraviesa un dilatado declive, de manera que un gran número de poblaciones y especies probablemente se extingan en este o en los próximos siglos.

Los estudios recientes así lo muestran: hipopótamos y osos polares, criaturas remotas que apenas conocemos de nombre o vemos en imágenes, también caen al listado de las especies que padecen la inminente contingencia de la extinción. Y sus minúsculos seres acompañantes, se van con ellos. Cuando tantos factores adversos se coligan, ya nadie vivo, vegetal o animal, queda excluido de los peligros.

Los manglares, por ejemplo, son uno de los ecosistemas más valiosos y productivos del planeta. Su pérdida se acrecienta a paso acelerado, muchas veces por el cultivo de camarones para el consumo humano. Lentamente y por una razón u otra aniquilamos el entorno y casi perdemos los ojos en el intento de no ver lo que ocurre a la Tierra.

La biodiversidad ha contribuido de muchas maneras al desarrollo humano. Ejemplos muchos se pueden citar en este sentido y todos de igual importancia. Las especies tanto macro como microscópicas capturan la energía, producen y descomponen el material orgánico, favorecen los ciclos naturales con nutrientes, permiten el equilibrio de los gases atmosféricos y regulan el clima.

Facilitan además la fertilidad de la tierra, la descomposición de basuras y desechos muchas veces humanos, brinda servicios de purificación tanto al aire como al agua, contribuyen en la disminución de inundaciones, sequías y otros desastres medioambientales que acosan a diario.

El nivel de biodiversidad, es el indicador por excelencia para medir nuestro estado actual de relaciones con el resto del mundo vivo. Sin dudas, la biodiversidad es, finalmente y también, parte de la herencia espiritual de muchas culturas humanas.
 

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