Por Alfonso Traconis
Señorita
Corres*,
El problema de la ciudad de México no es el uso de automóviles, como usted pretende hacernos creer;
sino el tamaño
enorme de esta ciudad, que ha crecido desorganizadamente, sin ningún
plan de desarrollo, en gran parte provocado por los múltiples
asentamientos irregulares creados por invasores de terrenos desde hace varias décadas y la
irresponsabilidad de los gobiernos
que después cedieron a las demandas de esos invasores para la
regularización de esos asentamientos, sin pagar la urbanización de esas
extensiones de terrenos. Por eso el mexicano se ha acostumbrado a pedir
sin pagar.
Las consecuencias de la satanización que hace usted del automóvil son
incalculables y seguramente ni usted las puede imaginar, por lo tanto
encuentro muy simplista su visión sobre este problema.
En los países industrializados
la industria automotriz es un indicador económico
debido a que genera una gran cantidad de empleos y recursos económicos,
considerando que una planta armadora de automóviles no solamente genera
empleos para dicha planta sino también los empleos de una gran cantidad
de empresas que son proveedoras de las partes de un automóvil.
Todas las cosas tienen una capacidad determinada por diversos
factores los cuales, en el caso de una ciudad, serían, en primer lugar,
el suministro de agua, razón por la cual la mayor parte de las grandes
ciudades están asentadas a lo largo de un río, la ciudad de México no
tiene río.
Por otra parte,
los transportes urbanos de pasajeros nunca han sido eficientes en la ciudad de México, sino todo lo contrario, funcionan en una
anarquía total, son
peligrosos tanto por sus condiciones mecánicas y sus choferes como por los asaltos, pan de todos los días,
no tienen horario
y cuando lo tienen simplemente no lo acatan dejando a los usuarios en
la incertidumbre del tiempo que transcurrirá para llegar a sus destinos,
ya sea el sitio de trabajo o sus casas.
Cuando se hizo la primera línea del metro hace más de 50 años, pensé
que seguiría un sistema similar al de otros países más avanzados, es
decir instalar estacionamientos en cada estación del metro para que los
automovilistas dejaran sus automóviles en esos estacionamientos y
viajaran a sus trabajos en metro y viceversa, pero lo hicieron a la
mexicana y no sirvió para descongestionar las calles de la ciudad.
El metro sirve principalmente para los que no poseen un automóvil
ya que, al igual que los autobuses urbanos, no ofrece facilidades para
que los que tienen automóvil dejen sus autos, es más debería ofrecer un
atractivo adicional para que los dueños de autos prefieran viajar en
metro o en un buen sistema de autobuses limpios y modernos.
Seguramente conoce usted, por ejemplo, la ciudad de
Nueva York, con una población de más de 8 millones de habitantes y en donde e
s extremadamente costoso usar automóvil, pero a cambio tienen un sistema de transporte excelente
de tal manera que la inmensa mayoría de trabajadores llegan por metro o
por autobuses modernos, limpios, con horarios bien planeados y
obedecidos, con choferes bien entrenados y respetuosos del usuario.
Con ese tipo de transportes es preferible viajar en ellos que en el
propio auto. Se viaja cómodamente, en unidades limpias, con horarios de
precisión cronométrica, tiene uno tiempo para leer, tomar un refrigerio,
en el caso de las damas, terminar su arreglo personal, o simplemente
dormir.
La solución de los problemas viales de la ciudad de México no es las bicicletas, México dejó de ser un pueblo bicicletero hace muchos años y pretende usted que nuestra ciudad sea como las
ciudades de China en la década de los 70′s cuyas calles eran verdaderos ríos de bicicletas, pero
ahora ya hay una gran cantidad de autos que los ha llevado a ser más
eficientes y por esa eficiencia son una de las más grandes economías.
México tiene una productividad muy baja y las manifestaciones que
afectan el libre tránsito de la gente, además de aumentar la
contaminación del aire, causan una menor productividad.
La solución de estos problemas es cada vez más difícil porque el gobierno de la ciudad es irresponsable e incompetente, además de seguir las conveniencias políticas de su partido en perjuicio de los habitantes.
Señorita Corres vamos como los cangrejos y si no me cree, dejémoslo al tiempo, usted lo verá.
*Texto del señor Alfonso en respuesta a la entrada
La CNTE y la Movilidad Urbana,
http://bit.ly/15EWam8