PASEO BICICLETERO MATUTINO O LA ESCUELA PÚBLICA.
(MAYO DEL 2012)
La dominical mañana era soleada. Me había propuesto hincarle el diente a la laboriosa tarea de hacer mi declaración de la renta y dejarla finiquitada. Nos habíamos desayunado con las noticias de que otro año mas no habíamos ganado Eurovision (Andorra no votaba, que pena) y que el señor Ministro había dicho que tendría que poner un porrón de millones para salvar CajaMadrid (o Bankia que se dice ahora) del pufo que tenía.
Ante la disyuntiva de ejercer de buen ciudadano y revisar el montante de mis impuestos a pagar y colaborar con la hacienda pública (bankia incluida), o desperdiciar un estupendo día en holgazanear, decidí como buen patriota optar por lo evidente: tomar mi bici y echarme a la calle a pedalear.
Cuan gorda fue mi sorpresa cuando camino de las veredas de rio me topo en pleno paseo de Pastrana un grupúsculo de gente corriendo y en bici pateando el alquitrán con escolta policial y todo. Eran mayormente profesores de los institutos públicos complutenses mostrando al personal el cabreo por los recortes que les están arreando los estamentos gubernamentales (como si fuesen los responsables de la subida de la prima de riesgo esa).
Cuando menos la reflexión es curiosa: no hay dinero para educar en este país, pero si lo hay para rescatar un banco cuyos gestores están el polo opuesto a una canonización precisamente. El caso que ya que uno se apunta a todo lo que se pedalea, pues esta era otra ocasión mas. Así que hice un cambio de sentido antirreglamentario y pisando la raya continua me incorporo a la docena de ciclistas.
La idea era ir pasando por diferentes institutos en los que a modo de relevistas se iba pasando el “testigo”, osea un cacho lapicero pero a lo bestia. Parte de la concurrencia iba corriendo (machotes ellos), pero la mayoría íbamos dándole al pedal (mas cómodo donde va a parar). El paseo en si era agradable y nos paseamos por bastantes barrios. Los mensajes megafónicos insistían permanentemente en que nos posicionásemos a la derecha (físicamente se entiende, no ideológicamente). Las tachuelas del recorrido llegaron cuando subimos al instituto Antonio Machado vulgo Universidad Laboral de toda la vida. Aquí la cosa se complicó un poquillo. De los cuatro gatos iniciales pasamos a ser ya un montón. Los señores policías ya avisaban que éramos demasiados.
Tras una breve parada, el mogollón de verde puso proa al barrio de Espartales. Las instrucciones del parlante insistían machaconamente en que nos posicionasemos a la derecha (fisicamente insisto). En el instituto de la zona la cosa ya se puso divertida. Resulta que las bendiciones municipales a la marcha únicamente contemplaban una concentración de 50 personas y no más. Eso está muy bien. Una idea pionera: cuando autoricen una huelga, concentración, protesta, o similar que indiquen el número máximo de individuos con derecho y se acaban las tonterías y guerras de cifras de participantes. Allí mismo dijeron que el evento iba esquilmar de las arcas municipales unos 60.000 eurillos, céntimo arriba o abajo. ¡!! Rediós: debemos tener una renta per-cápita a lo sultanato árabe. Lo que aprende uno con solo acercarse a la puerta de un instituto.!!!
Como quiera que ya éramos bastantes más y superábamos el cupo permitido había que tomar una decisión. Cruce de megafonía entre los señores agentes indicando que no podían garantizar nuestra seguridad y casi mejor suspender todo y de los organizadores informando de la situación. Hubo que montar un gabinete de crisis y decidir: Cincuenta participantes irían con la protección segura de la policía y el resto por su cuenta y riego. (Cierto es que ir en bici por Alcalá debería considerarse deporte de alto riesgo). Hala, ahora a deliberar los criterios de selección de los cincuenta protegidos: color del casco, talla de zapatillas, estado de la dentadura, equipo favorito, marca de la bici …. Al final se decidió que los premiados serían los que llevasen chavales pequeños, hasta completar la cincuentena. El resto debería salirse del paraguas policial.
Así pues, el orden de la procesión cambió sustancialmente. Abría la macha unos rotatorios azulones. Le seguirían el grupo de los cincuenta, con otro vehículo policial al final. Y cerraba la comitiva el montón de ciclistas entre los que me encontraba, sin protección de la seguridad pública dando protección al coche que protegía la marcha la marcha de los cincuenta protegidos. Divertidísimo oiga.
Finalmente, y con esta singular disposición, la ruta enfiló hacia la carretera de Meco, donde hubo una parada técnica para avituallamiento y relevo de no me acuerdo que instituto. Continuó el periplo por el túnel de la calle Ávila (puerto no puntuable de tercera) y por la calle Juan de Austria enfilamos hacia la antigua y difunta Plaza de Toros. A partir de aquí la mezcolanza de corredores y ciclistas apuntados en el último minuto el trayecto hacia la plaza por la calle Libreros se hizo más caótica si cabe.
Cuando llegamos a la plaza eran ya la una de la tarde pasadas.
Best regards,
Chema Esteban
chi...@ya.com
2012-06-04