Treintena de bicis, dos kilos y pico de castañas asadas, bronca con un señor conductor iletrado, nutrida representación menuda de las futuras generaciones pedaleantes y un pinchazo y su reparación “in itinere” es lo que dio de sí la última masa crítica complutense del año.
Pues sí. Comenzamos el paseo como siempre en los Santos Niños (para no variar). Con ocasión de las navidades la plaza estaba muy animada de personal y por los puestos navideños con sus mercaderías. Las calles presentaban la iluminación tan de colorines y tan típica de las fechas en todo su apogeo. Antes de iniciar el periplo se procedió al reparto de castañas asadas (o "Castanea Sativa" que se dice vulgarmente). De todos es sabido el aporte nutricional de tan humilde fruto. Nada menos que 36,6 g de hidratos de carbono por cada 100 g de ración. Amén de que además aporta potasio, calcio, fósforo, magnesio hierro, vitamina E y vitamina B3. Están recomendadas para combatir el estrés, la diarrea, el insomnio, males del hígado, y para mantener la osamenta y la dentadura sana. Y además no engordan. Ahí es nada. Para su elaboración hubo de lavarlas en agua, arrearles un tajo a cada castaña y someterlas a achicarramienot en horno a unos 200 º C durante unos 40 minutos (hasta que el horno hizo “clink”). Unos 2 KW de electricidad consumida. Para su transporte y de modo que pudiesen conservar el calor lo máximo posible se envolvieron en aislante térmico hidroabsorvente despresurizado. Osea, en papel de periódico.
Y tras este breve elogio del fruto de temporada, hemos pasado a rodar por las habituales calles, con la vuelta por la Plaza de Cervantes. La mayoría exuberantes de iluminación. La temperatura fresca pero no excesivamente fría, y agradable pedalear para bajar el exceso de calorías acumulado en la reciente cena de nochebuena. Todo en agradable camaradería y los consabidos temas de actualidad: la maldita crisis, el galopante paro, y los malditos recortes (ya podían recortar presidentes, ministros, consejeros, diputados, alcaldes, concejales y asesores en vez de médicos, maestros, enfermeras, barrenderos o jardineros). La ciudad estaba con un tráfico medio alto, pero nada agresivo.
El primer incidente de la noche llegó en la calle Juan de Austria: típico conductor cenutrio empeñado en que eramos un estorbo y entorpecíamos su velocidad y trayectoria. Se coló en medio del grupo y reclamaba su supuesto derecho a berridos y amenazas. Por lo visto no debía entender que el resto de ciudadanos no tienen derecho.
El segundo incidente llegó en el cruce de Daoiz y Velarde (ambos nombres es la misma calle, no equivocarse) con la Avenida Daganzo: Despresurización de rueda trasera de bicicleta que además portaba un proyecto de ciclista. Afortunadamente el Team de expertos ingenieros y técnicos en mecánica cicloide pudo solventar el pinchazo en tiempo record. Digna envida del equipo de Fernando Alonso. (A mi un pinchazo me cuesta hasta semanas repararlo). Para no entorpecer el tráfico (de coches), parte quedamos en los boxes de la acera, y parte se estacionó enfrente en el parque O’Donnel.
Tras reanudar la marcha, poco más que añadir. Encaminar los manillares hacia el centro y finalización en la consabida y animada plaza de cervantes bajo la pluma del titular de la misma.
Especial mención a las participantes mas peques (cascos talla XXS equivalente a una 52). Savia nueva que viene pedaleando duro,
Y feliz año nuevo y tal aunque sea con crisis y que hasta el año que viene.
Así lo viví y así os lo he contado
DICIEMBRE 2012
Best regards,
Chema Esteban
chi...@ya.com
2012-12-31