No comparto el optimismo de José Narro, de la UNAM; Enrique Villa
Rivera, del IPN, y Rafael López Castañares, de ANUIES y la UAEM,
en su "aplauso" a los diputados por las asignaciones del fondo
extraordinario a la educación superior. A la UNAM le asignaron 630
millones de pesos, al IPN 447 y a la UAM sólo 67. ¿Por qué, señores
diputados, ese enorme castigo?
Soy politécnico y me alegro de lo concedido a mi institución, apoyo
a mi director por lo logrado. Pero el sistema de educación superior
es eso, un sistema, y debería estar tan entrelazado que lo que atañe
a uno afecta al otro y recíprocamente. Por lo tanto, deploro ese castigo
y como académico y ciudadano exijo resarcir a la UAM por el daño causado.
Los integrantes de esta universidad obran con la misma calidad que
los de la UNAM o los del IPN. Ante este castigo surgen inevitablemente
las interrogantes siguientes: dado que el PRI, lamentablemente, ha
tomado ya el control del país, aun antes del 2012, ¿es su propósito
privatizar a la UAM? ¿Se ha apoderado el PRI de nuestras instituciones,
UNAM e IPN? O simplemente, ¿tendrá desafortunadamente razón la senadora
Teresa Ortuña en aquello de "la voluntad en los bueyes de mi compadre",
aunque al revés de lo que ella quiso decir?
Mi total solidaridad con la UAM.
Rubén Mares Gallardo,
Escuela Superior de Física y Matemáticas-IPN
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