El Tratado de Paz, Amistad y Comercio de 1904

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Luis Oporto

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Mar 21, 2013, 6:18:32 PM3/21/13
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EL TRATADO DE PAZ, AMISTAD Y COMERCIO DE 1904

 

Luis Oporto Ordóñez

 

La Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional conserva en su fondo histórico un ejemplar de El Tratado de 1904. La oposición parlamentaria de 1904. Protesta de Chuquisaca. Anatema de Potosí, publicado por la Cámara Nacional de Comercio en 1979. Antecede la obra, las nóminas de los parlamentarios que votaron por la aprobación y por el rechazo. Se trata del facsímil del informe de Minoría de la Comisión Mixta de Negocios Extranjeros que se opuso a la aprobación del Tratado de 1904. En su informe, la minoría parlamentaria presenta una introducción histórica, enunciando los antecedentes históricos que hacen irrenunciables los derechos de Bolivia al Litoral. La primera prueba histórica expuesta es la Capitulación de Toledo de 24 de julio de 1529 y las reales cédulas de 4 de mayo y 19 de julio de 1534, suscritas por Carlos V, en Valladolid, hasta el Uti Posidetis de 1810 “que señala como límite Sud de la Antigua Audiencia de Charcas el paralelo 25° 38’. Al respecto, el historiador Miguel Luis Amunátegui, afirma que las “repúblicas americanas tienen por límites a las demarcaciones coloniales de que se formaron, (considerando) solo las modificaciones que se han operado en ellas en virtud de tratados especiales o hechos posteriores a la revolución Uti Posidetis de 1810”.

 

El valioso documento incluye como anexos la resolución de 8 de mayo  de 1884, por el cual se aprueba el ajuste de tregua y el protocolo adicional La Ley de 20 de septiembre de ese año que aprueba el pacto de tregua con Chile y los protocolos adicionales. El texto íntegro del Tratado de Paz y Amistad de Chile y Perú de 20 de 20 de octubre de 1883, durante la presidencia de Domingo Santa María. Carta de Guillermo Billinghurst al Ministro de Relaciones del Perú, de 14 de julio de 1886, aclaración sobre los límites reales de Chile en virtud del Tratado de 1883 (incluye datos del censo de 1876). Carta de M. Elías de la legación del Perú en Santiago, de 13 de octubre de 1886, sobre el mismo tema al Ministro de Relaciones Exteriores de Chile; carta de 10 de noviembre de 1886, al Ministro de Relaciones Exteriores de Perú. Memorándum de entendimiento de 8 de marzo de 1887 sobre le mismo tema.

 

Publica en versión facsimilar el Manifiesto a la Nación que expresa el voto de la minoría parlamentaria residente en Sucre sobre el Tratado de 1904 (Sucre, La Industria, 1905). El Anatema del Pueblo de Potosí al Tratado Bello Codecido-Gutiérrez, aprobado por el Congreso de Bolivia en 31 de Enero de 1905 (Potosí, Imprenta Libre, 1905).

 

El Anatema desaprueba dicho Tratado, y hace constar:

 

“Que dicho tratado es Inícuo; vergonzoso y deshonroso para Bolivia; Lesivo a su dignidad, oneroso en lo económico, matador de la soberanía nacional; generador de la evidente absorción financiera y administrativa, á título de ausilios pecuniarios amistosos, estableciendo el protectorado chileno y de régimen colonial; y Nulo por haber sido rechazado por seis Departamentos de la República; que los 42 Representantes que le han prestado su aprobación, se han hecho indignos de ser bolivianos y caerá sobre sus frentes el estigma de la Historia y de la Posteridad; que a los 30 honorables representantes que han combatido el pacto, oponiéndose a la mutilación de Bolivia y defendiendo su honor y su bandera, les discierne el voto de justo aplauso á que se han hecho acreedores por hacer cumplido su deber con abnegado patriotismo”. Potosí, 14 de febrero de 1905, firmado por 1940 ciudadanos varones, excepto los funcionarios públicos, “por su carácter oficial”. Aclaran “continúan muchas firmas que por dar curso al folleto, no se publican: debiendo hacerse en hoja suplementaria”.

 

Una guerra injusta

 

1878: Chile enfrenta una dura crisis con Argentina. Ambos países están al borde de la declaratoria de guerra. Al final, Chile pierde la Patagonia y mira con desesperación al norte, hacia el riquísimo litoral boliviano y peruano. Es el plan “B” de su estrategia expansionista, pues Chile asfixió su desarrollo en el estrecho reducto heredado de la Colonia.

 

Bolivia decreta un legítimo impuesto de diez centavos a las exportaciones chilenas en el Litoral boliviano. Es el pretexto histórico que espera Chile para poner en marcha su estrategia expansionista guerrera. Se había preparado sistemáticamente a partir de la derrota de la Confederación Peruano-Boliviana en Yungay.

 

¡Diez centavos, fue el pretexto de Chile para invadir Bolivia! Luego de la ocupación del Litoral boliviano, recaudó un total de 2.232’981.840 pesos, sólo por derechos de exportación.

14 de febrero de 1879: Tropas chilenas invaden el litoral boliviano, sin previo aviso. Sorprenden a las autoridades del puerto de Antofagasta. Caen en su poder, los puertos de Cobija, Mejillones y Gatico. El Ejército toma Calama, San Pedro de Atacama y los ambicionados yacimientos mineros de Caracoles. Calama sucumbe sólo luego de la inmolación del temerario patriota Eduardo Avaroa.

5 de abril: Chile declara la guerra. Bolivia y Perú, que no se hallan preparados, improvisan un Ejército Aliado. El comandante del Ejército chileno ordena “poner un alto a la Alianza Peruano-Boliviana en Tacna”, donde el 26.05.80 la Confederación libra su última batalla y es derrotada por la poderosa maquinaria militar chilena. Los saldos del diezmado Ejército Aliado se dispersan. La ocupación militar del Litoral boliviano y los territorios peruanos de Tarapacá y ciudades mártires, Arica y Tacna, es un hecho consumado.

Un acto de dignidad de Chile

 

Noviembre de 1880: El Canciller chileno Domingo Santa María afirma: "…No podemos ahogar a Bolivia. Privada de Antofagasta y de todo el litoral que antes poseía hasta el Loa, debemos proporcionarle por alguna parte un puerto suyo, una puerta de calle, que le permita entrar al interior sin zozobra, sin pedir venia...". Ya como presidente, declara: "No podemos dejar de persistir en la cesión de Arica, Tacna y Moquegua a Bolivia, como un medio de mantener la autonomía de esta República y de asegurarle su independencia y su vida. La proposición capital para llegar a la paz consiste en la cesión de una importante parte del territorio a favor de Bolivia".

 

La oligarquía chilena piensa distinto. El soberbio vencedor impone condiciones inaceptables, apoyado en la fuerza que su superioridad militar. Los acontecimientos se desencadenan.

 

20 de octubre de 1883: Chile y Perú suscriben el Tratado de Ancón: el Perú cede Tarapacá y acuerda un plebiscito que defina el destino final de Arica y Tacna.

 

4 de abril de 1884: Chile impone a Bolivia el “Ajuste de Tregua” que suspende el estado de guerra y afirma la soberanía chilena de los territorios al norte del paralelo 23 hasta el río Loa.

 

8 de abril: Belisario Salinas y Belisario Boeto (Bolivia) y Aniceto Vergara Albano (chile) suscriben en Valparaíso el protocolo adicional por el cual Bolivia no renuncia a su soberanía en los territorios ocupados por Chile. Ratificado por Resolución de 8 de mayo de 1884 en La Paz, firmado por el presidente Narciso Campero, Fidel Araníbar (Ministro de Hacienda e Industria), Pedro H. Vargas (Ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública), Genaro Palazuelos (Ministro de Guerra) y Nataniel Aguirre (Ministro de Gobierno).

 

19 de septiembre: Luego de borrascosas sesiones en el Congreso, se aprueba el Pacto de Tregua. Un grupo de legisladores rechaza la suscripción del Pacto de Tregua: Pastor Sainz, Miguel Ramírez, Domingo L. Ramírez, Luis de Argandoña, Juan Manuel Sainz, José Manuel Ramírez (Chuquisaca), Primo Arrieta y Román Paz (Potosí) y Fernando Campero (Tarija), conforman la minoría parlamentaria. El 20, el presidente Gregorio Pacheco (uno de los Patriarcas de la Plata), promulga la ley.

Enero de 1887: El Senado de Chile debate el proyecto de ley de creación de la Provincia de Antofagasta, a pesar que el Tratado de 1884 no cedía ningún territorio. El ejecutivo promulga la ley el 12 de julio de 1888.

El ultimátum de Koening

 

13 de agosto de 1900: Abraham Koning envía una nota-ultimátum al gobierno de Bolivia: “Terminada la guerra, la nación vencedora impone sus condiciones y exige el pago de los gastos ocasionados. Bolivia fue vencida, no tenía con qué pagar y entregó el Litoral. Esta entrega es indefinida, por tiempo indefinido; así lo dice el Pacto de Tregua: fue una entrega absoluta, incondicional, perpetua (...) En consecuencia, Chile no debe nada, no está obligado a nada, mucho menos a la cesión de una zona de terreno y de un puerto (a favor de Bolivia) (...) Es un error muy esparcido y que se repite diariamente en la prensa y en la calle, el opinar que Bolivia tiene derecho de exigir un puerto en compensación de su Litoral. No hay tal cosa. Chile ha ocupado el Litoral y se ha apoderado de él con el mismo título que Alemania anexó al imperio la Alsacia y la Lorena, con el mismo título con que los Estados Unidos de la América del Norte han tomado a Puerto Rico. Nuestros derechos nacen de la victoria, la ley suprema de las naciones (...) Que el Litoral es rico y vale muchos millones, eso ya lo sabíamos. Lo guardamos porque vale: que si nada valiera, no habría interés en su conservación”.

Se la calificó como “uno de los documentos más brutales y cínicos de la todos los tiempos, porque trataba de consagrar impúdicamente el derecho de conquista”.

20 de octubre de 1904: Alberto Gutiérrez (Bolivia) y Emilio Bello Codecido (Chile), firman el tratado que determinó el enclaustramiento indefinido que asfixia a Bolivia. Aquel ultimátum establece los términos del Tratado de Paz.

31 de enero: El Congreso de Bolivia aprueba el Tratado.

El Informe de Minoría, un documento histórico

 

El Congreso convocó a una histórica sesión para debatir el informe sobre el Tratado de “Paz, Amistad y Comercio” de 1904. Los debates de los parlamentarios a favor y en contra no salieron a la luz pública oportunamente por haberse declarado la reserva de las sesiones. La mayoría oficialista aprobó el ominoso Tratado, lo que provocó la reacción de la minoría parlamentaria que emitió su versión en diciembre de ese fatídico año.

 

En 1979, la Cámara Nacional de Comercio de Bolivia, publicó por primera vez una edición facsimilar del informe de minoría, tomando como base el original que custodiaba el bibliófilo orureño, patriota y defensor del Estado, Don León M. Loza. El documento pasó a poder de Pedro Terrazas, quien lo puso a disposición de la Academia Boliviana de La Historia. Al final, fue la Cámara Nacional de Comercio que auspició su edición en una modesta presentación.

 

En el escueto proemio, sea firma que los parlamentarios de la mayoría oficialista justificaban la urgencia de aprobar el Tratado, para “terminar con el llamado “dogal aduanero”, por el cual Chile retenía el territorio del litoral y se beneficiaba de sus riquezas, además de una parte de las rentas recaudadas en aduanas. Pensaba que de este modo y por medio de ferrocarriles conectados con el exterior, podría comenzar a resurgir el país, maniatado todavía por el Pacto de Tregua y detenido en todas las posibilidades de su desenvolvimiento”.

 

Continúa la relación señalando que los opositores al Tratado, “con mirada de largo alcance, pensaban el futuro del desarrollo nacional, y no lo vislumbraban venturoso ni libre. Veíanlo siempre dependiente de Chile. No creían que “el libre tránsito” fuese suficiente para dinamizar el comercio boliviano ni su economía”.

 

¡Cuánta razón tenían entonces!

 

Los opositores emitieron un proyecto de resolución que en su artículo único sostenía:

 

“No siendo equitativas las bases de arreglo con la República de Chile contenidas en el Tratado de Paz, Amistad y Comercio suscrito en Santiago en 20 de octubre último por los ministros Alberto Gutiérrez y Emilio Bello Codecido, autorizase al Poder Ejecutivo, para que continúe gestionando bases más convenientes que las sometidas a la consideración de la presente legislatura. La Paz, diciembre de 1904”.

 

El Tratado puso fin al estado de guerra entre Bolivia y Chile (Art. 1) y reconoció el dominio perpetuo de Chile sobre los territorios bolivianos que hasta ese entonces administraba de acuerdo a lo estipulado en el Pacto de Tregua de 1884 (Art. 2), en compensación garantizaba la construcción de ferrocarriles por un total de £ 1.700.000; reconoce a favor de Bolivia y a perpetuidad, el más amplio y libre derecho de tránsito comercial por su territorio y el acceso a los puertos en el Pacífico, con derecho a establecer agencias aduaneras en los puertos que designe para su comercio (Art. 6), un tratado especial de comercio entre ambos países (Art. 7), y facilidades al comercio (Arts. 9, 10 y 11).

 

Resultado de la votación nominal del Tratado de 1904:

 

POR LA APROBACIÓN.

 

Senadores: Enrique Collazos, Flavio López, Félix Camacho, José Carrasco y Macario Pinilla.

 

Diputados: Adelio del Castillo, Alberto Diez de Medina, Aurelio Gamarra, Ángel Vásquez, Ángel Navia, Antonio Marco, Arturo Molina Campero, Alfredo Prieto, Abigail Sanjinés, Benedicto Goitia, Carlos Flores Quintela, Claudio Quintín Barrios, César M. Chávez, Casto Rojas, Constantino Morales, Jorge Galindo, Ezequiel Salguero, Facundo Flores, Isaías Morales, José Santos Quinteros, Luis Zamora, José María Suárez, Jorge Pando, Luis F. Gamio, Macario Escobar, Maximiliano Justiniano, Manuel E. Vergara, Moisés Ascarrunz, Nicolás Burgoa, Quintín Rubín de Celis, Rosendo Villalobos, Rafael Berthin, Rómulo Herrera, Rigoberto Paredes y Sabino Pinilla.

 

POR EL RECHAZO.

 

Senadores: Daniel Salamanca, Eduardo Delgadillo, Guillermo Cainzo, José maría Camacho, Miguel Ramírez, Pastor Sainz, Pablo E. Roca, Pedro Ignacio Cortés, Primo Arrieta y Tomás O’Connor d’Arlach.

 

Diputados: Atiliano Aparicio, Benigno Caballero, Casimiro Campero, Carlos V. Romero, Domingo L. Ramírez, Feliciano Abastoflor, Fernando Campero, José Orías, Juan M. Chacón, Juan Miranda Calvimonte, José Manuel Ramírez, Juan Manuel Sainz, José R. Pérez, Luis de Argandoña, Natalio Arauco, Rodolfo M. Loza, Roberto A. de la Quintana, Román Paz, Venancio Jiménez y Zenón Orías.

 

 

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