¿Puede existir un arma más peligrosa? El desaliento acaba con el amor,
la fe, el hogar o el trabajo. Se puede presagiar el fracaso cuando
alguien se deja abatir por el desanimo y deja de luchar; el problema no
está en las dificultades, que para el animoso son retos, sino en el
pesimismo y la desmoralización.
Cuida tu fe y aviva la esperanza para perseverar y no decaer.
Trabaja con ganas y venceras el demonio del desaliento. Aprende de
tantos que se superan y llenate de la energía divina: tú y Dios, bien
unidos, son fuerza victoriosa.....
El éxito no esta con las estrellas, está dentro de nosotros mismos, no desistamos de nuestros ideales.
Con aprecio, Yesi de Guzmán