JORNADA PEDAGÓGICA CON DOCENTES
Informe del mes de diciembre de 2006 y enero 2007
“Función de intelectual no es un privilegio sino un derecho, no es una regalía sino un compromiso”
Mario Benedetti.
Pensando en el compromiso intelectual del maestro de finales del siglo XX y comienzos del XXI, los integrantes del proyecto: La pedagogía Crítico Social en el Fogoncito de Horizonte, llevamos a cabo dos jornadas de trabajo pedagógico con los docentes de las tres sedes del colegio, una en diciembre 2006 y otra en enero del 2007.
Diciembre de 2006
1. LAS NOVENAS DE LA ENSEÑANZA
1.1. ÁRBOL DE LA DOCENCIA Y LA DISCENCIA
1.1.1 Enseñar exige rigor metódico.
1.1.2 Enseñar exige investigación.
1.1.3 Enseñar exige respeto a los saberes de los alumnos.
1.1.4 Enseñar exige crítica.
1.1.5 Enseñar exige estética y ética.
1.1.6 Enseñar exige corporificación de las palabras por el ejemplo.
1.1.7 Enseñar exige riesgo, asunción de los nuevo y rechazo de cualquier forma de discriminación.
1.1.8 Enseñar exige reflexión crítica sobre la práctica.
1.1.9 Enseñar exige el reconocimiento y asunción de al identidad cultural.
1. 2. EL ÁRBOL DE LA ENSEÑANZA QUE NO TRANSFIERE CONOCIMIENTO
1.2.1 Enseñar exige conciencia del inacabamiento.
1. 2.2 Enseñar exige el reconocimiento del ser condicionado.
1. 2.3 Enseñar exige respeto a la autonomía del ser educando.
1. 2.4 Enseñar exige buen juicio.
1. 2.5 Enseñar exige humildad, tolerancia y lucha en defensa de los derechos de los educadores.
1. 2.6 Enseñar exige la aprehensión de la realidad.
1. 2.7 Enseñar exige alegría y esperanza.
1. 2.8 Enseñar exige convicción de que el cambio es posible.
1. 2.9 Enseñar exige curiosidad.
1. 3. EL ÁRBOL DE LA ENSEÑANZA COMO UNA ESPECIFICIDAD HUMANA
1. 3.1 Enseñar exige seguridad, competencia profesional y generosidad.
1. 3.2 Enseñar exige compromiso.
1. 3.3 Enseñar exige comprender que la educación es una forma de intervención en el mundo.
1. 3.4 Enseñar exige libertad y autoridad.
1. 3.5 Enseñar exige una toma consciente de decisiones.
1. 3.6 Enseñar exige saber escuchar.
1. 3.7 Enseñar exige reconocer que la educación es ideológica.
1. 3.8 Enseñar exige disponibilidad en el diálogo.
1. 3.9 Enseñar exige querer bien a los educandos.
2. METODOLOGÍA D ETRABAJO
1. Trabajo en grupo. Conformar 3 grupos de trabajo alrededor de la metáfora del árbol.
1.1 Cada grupo se ocupa de las 9 tesis de la enseñanza, argumentándola y ejemplificándola, desde su propia práctica educativa. El grupo nombra un relator y un moderador. Se sugiere al moderador subdividir el grupo en 3, de tal forma que se aglutinen por tríos las tesis.
1.2 Escritura. Cada subgrupo escribe sus puntos de vista con respecto a cada una de las tesis y las comparte con el grupo, que representa su árbol, escucha puntos de vista y amplía los saberes del subgrupo. Una vez realizado este ejercicio cada subgrupo plasma en una hoja las tesis ampliadas, sus ejemplos y los coloca en un lugar visible en la pared, asignado para el grupo.
1.3 Lectura. Cada uno de los docentes se moviliza a leer las producciones hechas por nuestros compañeros y compañeras.
2. Plenaria
2.1 Exposición de los relatores
2.2 Ampliación de cada una de las tesis por parte de un miembro del equipo organizador.
2.3 Conclusiones y pregunta final. ¿Si cada uno de nosotros practica sino todas algunas de estas tesis de la pedagogía crítica, se puede decir que somos o no somos pedagogos críticos? ¿De serlo así, entonces por qué desconocemos o dudamos del enfoque de nuestro PEI?
3. DESARROLLO DE LAS TEMÁTICAS
3. 1. ÁRBOL DE LA DOCENCIA Y LA DISCENCIA
3. 1.1 Enseñar exige rigor metódico. La tarea del educador no es enseñar contenidos sino enseñar a pensar correctamente. Si mecánicamente es un repetidor, no es un educador crítico. Quien piensa acertadamente puede enseñar a pensar acertadamente; aun cunado, a veces, piense de manera errada. Sin rigor metódico no existe el pensar acertado. La enseñanza no es un acto espontáneo, ni de sentido común. La jornada escolar entra en la rutina cotidiana cuando no se piensa, sino que simplemente se vive.
3.1.2 Enseñar exige investigación. No hay enseñanza sin investigación ni investigación sin enseñanza. Enseño porque busco, porque indagué y porque me indago. Investigo para comprobar, comprobando intervengo, interviniendo educo y me educo. Investigo para conocer lo que aún no conozco y anunciar la novedad. La rigurosidad metódica exige pasar de la curiosidad ingenua a la curiosidad epistemológica. No podemos seguir en la escisión de que si los maestros y maestras investigamos o no; lo que ocurre es que ellos y ellas piensan, arriesgan un pensamiento propio y esto tiene más poder de afectación en lo personal, en la construcción de lo colectivo, en la subjetivización y en la afirmación de lo público.
3.1.3 Enseñar exige respeto a los saberes de los educandos. Respetarlos pero también discutir con ellos la razón de ser de esos saberes, con relación a la enseñanza de los contenidos. ¿Por qué no establecer una “intimidad” necesaria entre los saberes curriculares destinados a los educandos y la experiencia social que ellos tienen como individuos? La taba raza no existe, los alumnos poseen saberes que el currículo oculto no reconoce, pero que son válidos y sobreviven a pesar de la institución escolar. El respeto fehaciente de esos saberes se dará el día en que esos saberes tengan su estatus en el aula.
3.1.4 Enseñar exige crítica. La rigurosidad metódica exige pasar de la curiosidad ingenua a la curiosidad epistemológica; es decir, no quedarse en la apariencia sino escudriñarla y tomar postura frente a ella, superándola mediante la argumentación y la transformación. La enseñanza tiene sabor político, porque su fuente es política, de lo contrario no hablaríamos de democracia. La enseñanza en sí misma funciona para producir estudiantes y docentes como sujetos sociales y culturales. ¿Sumisos o libertarios? Educar es liberar, es “contribuir a sacar de adentro”
3.1.5 Enseñar exige estética y ética Educar es, sustantivamente, formar. Solo somos porque estamos siendo. Estar siendo es, para nosotros la condición para ser. Pensar adecuadamente demanda profundidad y formar en la vida y para la vida misma. La ética se vive, la estética se descubre. “Más fácil se descubre un pintor que un cojo”. ¡Hay de aquellos seres humanos que se ganan la vida con la punta de los dedos!
3.1.6 Enseñar exige corporificación de las palabras por el ejemplo. “Cualquier lectura que tu hagas de ese señor puede perjudicarte… es obsoleto” le dijo un profesor a un estudiante universitario, refiriéndose a los libros de Paulo Freire. No es así como se piensa acertadamente ni se enseña acertadamente, replica Freire. El discordar con su oponente, no tiene por qué alimentar contra él o contra ella una rabia desmedida, a veces mayor que la propia razón de la discordancia. La discordancia con el otro no puede llegar a la conducente a la supresión, matándolo, reduciéndolo a la impotencia o silenciándolo. Las palabras deben dar vida, no muerte.
3. 1.7 Enseñar exige riesgo, asunción de los nuevo y rechazo de cualquier forma de discriminación El pensar acertadamente es dialógico, no rechaza lo nuevo por ser nuevo ni lo viejo por ser viejo, no es transferir, depositar, ofrecer y dar al otro tomándolo como paciente de su pensamiento, es desafiar al educando con quien se comunica y a quien comunica, a producir su comprensión de lo que viene siendo comunicado. Aunque hay circunstancias históricas en que lo viejo está muerto o está agonizando y lo nuevo no termina de nacer. Esa es parte de la dinámica de la historia.
3. 1.8 Enseñar exige reflexión crítica sobre la práctica. Es pensando críticamente la práctica de ayer o la de hoy como se puede mejorar la próxima. El pensar acertadamente es una producción que se da en la comunión entre el educador formador y el aprendiz. La reflexión acerca de la experiencia es la que nos cualifica como personas, como estudiantes y como profesionales, no es la experiencia en sí. Se trata de la reflexión crítica o la reflexión sobre la acción y sobre la reflexión en la acción,
3. 1.9 Enseñar exige el reconocimiento y asunción de la identidad cultural. Se habla casi exclusivamente de la enseñanza de contenidos, enseñanza entendida casi siempre como transferencia del saber. El gesto, por ejemplo, no cuenta como dispositivo de enseñanza. A veces el educador ni se imagina lo que puede llegar a representar un gesto, aparentemente insignificante, en la formación de un educando. Esas manifestaciones demandan su ascensión en el currículo formal, por parte del educador o mejor de los trabajadores de la cultura.
3. 2. EL ÁRBOL DE LA ENSEÑANZA QUE NO TRANSFIERE CONOCIMIENTO
3. 2.1 Enseñar exige conciencia del inacabamiento. Donde hay vida hay inacabamiento. Pero solo entre hombres y mujeres el inacabamiento se tornó consciente, al paso en que el cuerpo humano se hizo cuerpo consciente, aprendedor, transformador, captador, creador de belleza y no espacio vacío para ser llenado con contenidos. Los saberes tienen una dimensión de provisionalidad, no se pueden presentar como lago acabado. La vida es un viaje de creación, de inacabamiento. Educador y la educadora somos sujetos inacabados. “Si se llega a la meta se jode la obra” escribe García Márquez en su artículo: “El dulce encanto de no llegar a ninguna parte”.
3. 2.2 Enseñar exige el reconocimiento del ser condicionado. Ser condicionado es distinto a ser determinado. Aún sabiendo que las condiciones materiales, históricas, económicas, políticas, culturales e ideológicas, generan barreras de difícil superación para la realización de nuestra tarea histórica de cambiar el mundo, sabemos también que los obstáculos no se eternizan. Caer en la desesperanza y en el slogan de que no hay nada que hacer, es hacerle el juego al discurso fatalista del neoliberalismo. Cambiar es difícil, pero es posible, sostiene Freire en El Grito manso.
3.2.3 Enseñar exige respeto a la autonomía del ser educando. Como educador y educadora debo estar constantemente alerta a este respeto, que implica el respeto que debo tener conmigo mismo. Cuando irrespeto al otro me irrespeto a mí y pierdo el respeto de los demás. Cualquier discriminación es inmoral y luchar contra ella es un deber por más que se reconozca la fuerza de los condicionamientos que hay que enfrentar.
3.2.4 Enseñar exige buen juicio. Es el buen juicio el que me advierte que ejercer mi autoridad de profesor en la clase, tomando decisiones, orientando actividades, estableciendo tareas, logrando la producción individual y colectiva del grupo no es señal de autoritarismo como si lo es el formalismo insensible. El ejercicio del buen juicio, del cual solo obtendremos ventajas, se hace en el cuerpo de la curiosidad.
3.2.5 Enseñar exige humildad, tolerancia y lucha en defensa de los derechos de los educadores. El respeto de maestro o maestra a la persona del educando, a su curiosidad, a su timidez, que se debe agravar por procedimientos inhibitorios, exige del uno y de la otra humildad y tolerancia; es decir, reconocer que erramos y que podemos reconocerlo con sinceridad. “no puede imaginarse la realización del Derecho a la Educación sin la protección de los Derechos Humanos, Profesionales, Sindicales y Económicos de los Educadores”
3.2.6 Enseñar exige la aprehensión de la realidad. La realidad no es así, está así, porque sirve a determinados poderes. Nuestra capacidad de aprender, de donde viene la de enseñar, implica nuestra habilidad de aprehender la sustantividad del objeto aprendido. La memorización mecánica del perfil del objeto no es un verdadero aprendizaje del objeto o del contenido.
3.2.7 Enseñar exige alegría y esperanza. El humor y la alegría. –Escribe Emile Chanel- son las formas más sutiles de la inteligencia... El maestro que tiene que enseñar la vida, debe llevarla en él, es decir, mostrar y enseñar la alegría”.La desesperanza no es un manera natural de estar siendo el ser humano, sino la distorsión de la esperanza. La desesperanza es la negación de la esperanza, empero adentro de la desesperanza está la esperanza. La esperanza es una especie de ímpetu natural posible y necesario, la desesperanza es el malogro de ese ímpetu. La esperanza moviliza, la desesperanza paraliza.
3.2.8 Enseñar exige convicción de que el cambio es posible. No podemos eliminar los terremotos, pero si podemos disminuir los daños que nos causan. Parodiando a Gonzalo Arango: que no tenemos la fórmula para salvar a la humanidad. Ni siquiera para salvarnos nosotros, pero pensamos que el mundo no es mundo para dejarlo ser de cualquier manera, sino para hacerlo nuestro mundo, a imagen de nuestros sueños, de nuestros deseos.
3.2.9 Enseñar exige curiosidad. Ninguna curiosidad se sustenta éticamente en el ejercicio de la negación de otra curiosidad. Sin la curiosidad que me mueve, que me inquieta, que me inserta en la búsqueda, no aprendo ni enseño. La curiosidad es un derecho. Podemos aludir a tres tipos de curiosidad: la curiosidad domesticada, referida a la memorización mecánica, pero no al aprendizaje real o al conocimiento cabal de fenómeno u objeto. La curiosidad ingenua, es decir lo superfluo, lo no documentado, lo espontáneo, lo carente de discernimiento; y, la curiosidad epistemológica, huelga decir, lo sentipensado, lo que ha tenido espacio para la fundamentación y la reflexión, lo pensado.
3.3 EL ÁRBOL DE LA ENSEÑANZA COMO UNA ESPECIFICIDAD HUMANA
3.3.1 Enseñar exige seguridad, competencia profesional y generosidad. Como profesor, no me es posible ayudar al educando a superar su ignorancia si no supero permanentemente la mía. No puedo enseñar lo que no sé. El saber se vive con los estudiantes. Cuanto más pienso en la práctica educativa y reconozco la responsabilidad que ella nos exige, más me convenzo de nuestro deber de luchar para que ella sea realmente respetada. Si no somos tratados con dignidad y decencia por la administración privada o pública de la educación, es difícil que se concrete el respeto que como maestros y maestras debemos a los educandos.
3.3.2 Enseñar exige compromiso. No puedo ser maestro o maestra sin ponerme ante los alumnos, sin revelar con facilidad o resistencia mi manera de ser, de pensar políticamente. No puedo escapar a la apreciación de los alumnos. Necesitamos aprender a comprender el significado de un silencio, o de una sonrisa, o de una retirada del salón de clases. Al fin y al cabo el espacio pedagógico es un texto para ser constantemente leído, interpretado, escrito y reescrito.
3.3.3 Enseñar exige comprender que la educación es una forma de intervención en el mundo. Como experiencia específicamente humana, la educación es una forma de intervención en el mundo. Intervención que más allá del conocimiento de los contenidos bien o mal enseñados y/o aprendidos implica tanto el esfuerzo de reproducción de la ideología como su desenmascaramiento. No hay nada más político que la educación. “Para mí es una inmoralidad que a los intereses radicalmente humanos se sobrepongan, como se viene haciendo, los intereses del mercado”. Es importante que los alumnos perciban el esfuerzo que hacen los alumnos al buscar su coherencia. Es preciso también que este esfuerzo sea de vez en cuando discutido.
3.3.4 Enseñar exige libertad y autoridad. El gran problema al que se encuentra el educador y la educadora de opción democrática es cómo trabajar para hacer posible que la necesidad del límite sea asumida éticamente por la libertad. El educador y la educadora deben primero dignificar su posición, reconociendo que la fundamentación de toda actividad humana incluyendo la enseñanza, está comprometida con las posibilidades de la vida humana y la libertad.
3.3.5 Enseñar exige una toma consciente de decisiones. El maestro y la maestra democrática, coherente, competente, que manifiesta su gusto por la vida, su esperanza en un mundo mejor, que demuestra su capacidad de lucha, su respeto a las diferencias, sabe cada vez mas el valor que tiene para la transformación de la realidad, la manera congruente en que vive su presencia en el mundo, de la cual su experiencia en el colegio es apenas un momento, pero un momento importante que requiere ser vivido auténticamente.
3.3.6 Enseñar exige saber escuchar. Solo quien escucha paciente y críticamente al otro, habla con él, aún cuando, en ciertas ocasiones, necesite halarle a él. El educador escucha aprende la difícil lección de transformar su discurso al alumno, a veces necesario, en un aula con el. Una de las tareas esenciales de la escuela, como centro de producción sistemática de conocimiento, de trabajar críticamente la inteligibilidad de las cosas y de los hechos y su comunicabilidad. Por eso es imprescindible que la escuela incite constantemente la curiosidad del educando en vez de ablandarla o domesticarla.
3.3.7 Enseñar exige reconocer que la educación es ideológica. La capacidad que tiene la ideología de ocultar la realidad, de hacernos miopes, de ensordecernos, hace, por ejemplo que muchos aceptemos con docilidad el discurso cínicamente fatalista neoliberal que el desempleo en el mundo es una fatalidad del fin de siglo. O que los sueños murieron y que lo válido hoy es el pragmatismo pedagógico, el adiestramiento técnico científico del educando y no su formación. No podemos escuchar, sin un mínimo de reacción crítica, discursos como estos “Esa gente e siempre así: les das la mano y se toman el codo”. “ Tu sabes con quien estas hablando?”
3.3.8 Enseñar exige disponibilidad en el diálogo. Como profesor no debo escatimar ninguna oportunidad para manifestar a los alumnos la seguridad con que me comporto al discutir un tema., al analizar un hecho, al exponer mi posición frente a una decisión gubernamental. Mi seguridad no reposa en la falsa suposición de que lo se todo, de que soy lo máximo, si no que se hunda en la convicción de que algo se y de que ignoro algo, a lo que se junta la certeza de que puedo saber mejor lo que ya se y conocer lo que aún ignoro. No hay razón para avergonzarme por desconocer algo
3.3.9 Enseñar exige querer bien a los educandos. La actividad docente de la que el discente no se separa es una experiencia alegre por naturaleza. No es cierto, sobre todo desde el punto de vista democrático, que se es mejor maestro o maestra cuanto más severo, más frío, más distante e incoloro me ponga en mis relaciones con los alumnos, en el trato de los objetos cognoscibles que debo enseñar. La afectividad no está excluida de la cognoscibilidad. No puedo condicionar la evaluación del trabajo escolar de un alumno al mayor o menor cariño que sienta por el o ella.
Enero de 2007
La sesión de enero gravitó alrededor de la presentación del vídeo: Conjuros y Amuletos en el Fogoncito de Horizonte.
1. CONTENIDOS
El vídeo se ocupa de la sistematización de cuatro experiencias pedagógicas de los 25 docentes, participantes en el proyecto de investigación del IDEP. Esas experiencias centraron su atención en Innovación, Currículo, Conflicto y Participación. Los contenidos son un resumen del consolidado de la investigación publicado en el libro: Innovación, Currículo, Conflicto y Partición, en el año 2006.
2. METODOLOGÍA
La metodología se ajustó a las técnicas del vídeoforo, es decir, una vez presentado el documento audiovisual, los asistentes tomaron la palabra para preguntar, generar reflexiones, hacer reparos y valoraciones.
3. RECOMENDACIOES
En cada una de las sesiones hubo reflexiones documentadas y sugerencias puntuales de los maestros. En lo atinente las segundas se destacan:
José Israel González Blanco. Trabajador Social. Sede A
Adalgiza Luna Mosquera. Docente. Sede C
Nancy Cecilia Ordóñez. Sede A
Bogotá DC, mayo 07 de 2007