AVIVAMIENTO EN LA INDIA

295 views
Skip to first unread message

Wiarly

unread,
May 29, 2013, 12:52:07 PM5/29/13
to avivamien...@googlegroups.com

  Por Wesley L. Duewel

 

    Pandita Ramabai, quien falleció en 1922, nació en un hogar hindú extremadamente religioso. A los doce años de edad ya podía recitar de memoria dieciocho mil versos de las escrituras hindúes. Se convirtió al Señor Jesucristo en forma maravillosa, y abrió un internado en 1899. Más tarde la escuela se amplió para incluir un hogar para mujeres. Su instalación, ubicada en Kedgaon, cerca de Pune, India, creció hasta convertirse en una comunidad de más de 1.300 personas. En 1901 Dios envió numerosas bendiciones, pues se convirtieron y se bautizaron 1.200 personas. En 1904, cuando Dios envió un formidable avivamiento a Wales, un misionero en Welsh en la India, escribió a su tierra, implorándole a su gente que le pidiera a Dios que enviara un avivamiento a la India. Un numeroso grupo de mineros de carbón comenzaron a reunirse a la entrada de la mina por espacio de media hora, antes de la puesta del sol, y se ponían de acuerdo en la oración, pidiendo que se produjera un avivamiento en la India. Al cabo de varias semanas de oración recibieron la siguiente noticia: "El avivamiento ha llegado a la India".

    Mientras tanto, las noticias del avivamiento en Wales llegaron a Ramabai, y ella comenzó a orar diariamente para que hubiera un avivamiento en la India. Para junio de 1905 había 550 personas que se reunían dos veces al día para ponerse de acuerdo en oración. Un día, una de las muchachas estaba llena del Espíritu Santo, y estaba tan cambiada que pronto otras jóvenes en todo el plantel estaban de rodillas, llorando y confesando sus pecados.

    La noche siguiente, durante la oración nocturna, el Espíritu Santo vino con poder sobre las muchachas con espíritu de arrepentimiento y de intercesión. Niños pequeños, muchachas adolescentes y mujeres lloraban y hacían confesión. Dos niñitas oraron durante largas horas para que hubiera un avivamiento. Un día varias de las niñas le preguntaron a un miembro del cuerpo docente lo que significaba Lucas 12:49, donde Jesús dice: "Fuego vine a echar en la tierra". Se hicieron el propósito de orar por este fuego. Mientras se ponían de acuerdo en oración, el avivamiento se intensificaba: "la obra continuó y el espíritu de oración y de súplica en favor de un avivamiento en la India, se derramó como un diluvio…Olas de oración bañaron las reuniones, como estruendosos truenos; cientos de personas oraban simultáneamente de forma audible". Setecientas jovencitas y mujeres se entregaron a la oración.

    Cada día un grupo de sesenta se turnaba para colaborar en el evangelismo. Uno de estos grupos de muchachas llegó a un pueblo en el que había un misionero, a quien le pidieron que les permitiera quedarse y orar por su obra. Le pidieron también que les condujera a cualquier lugar donde pudieran orar. Y él les concedió el permiso.

    Esa noche un pastor hindú llegó hasta su puerta, irrumpió en llanto y le dijo que Dios le había convencido de pecado que él debía venir y confesar sus faltas. Después de haber recibido la seguridad del perdón de Dios, otro cristiano llegó con honda convicción de pecado. No se había anunciado ninguna reunión, sino que se trataba del Espíritu Santo obrando en respuesta a la oración del acuerdo de esos niños y jovencitas. "Hubo un tiempo maravilloso de bendición. Los que se habían deslizado fueron restaurados, los creyentes fueron santificados, y los paganos fueron traídos al rebaño".

    Un grupo de niñas de Ramabai fueron al noroeste de la India, a Rawalpindi, que forma parte en la actualidad de Pakistan. De inmediato comenzaron a tener reuniones unidas de oración. Una de las reuniones de oración duró seis horas. Una misionera miró hacia afuera como a eso de la medianoche, y se sorprendió de que hubiera una luz encendida en una de las tiendas de las jovencitas. Esto era una violación de los reglamentos. Se dirigió con el fin de corregir a las mismas, pero se encontró a una de ellas, de quince años, de rodillas en la esquina más alejada, con una vela encendida en una mano y en la otra una lista de quinientas chicas. Estaba intercediendo por ellas, una por una, ante el Señor. Y nuevamente Dios derramó sus bendiciones.

    El Espíritu Santo, mediante el acuerdo en la oración de un grupo de mineros en Wales, en coordinación con la oración unida de las jovencitas de Ramabai, envió avivamientos de un lugar a otro, y condujo a muchos a Cristo. Mientras tanto, se encendieron los fuegos del avivamiento en otras partes de la India, en las montañas de Khasi, en el nordeste de la India, donde laboraban y oraban misioneros de Welsh.

Reply all
Reply to author
Forward
0 new messages