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Siete tipos de
bendiciones
En Deuteronomio 32:9-14 leemos: Porque la
porción de Jehová es su pueblo; Jacob la heredad
que le tocó. Le halló en tierra de desierto, y
en yermo de horrible soledad; lo trajo
alrededor, lo instruyó, lo guardó como a la niña
de su ojo. Como el águila que excita su nidada,
revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas,
los toma, los lleva sobre sus plumas, Jehová
solo le guió, y con él no hubo dios extraño. Lo
hizo subir sobre las alturas de la tierra, y
comió los frutos del campo, e hizo que chupase
miel de la peña, y aceite del duro pedernal;
mantequilla de vacas y leche de ovejas, con
grosura de corderos, y carneros de Basán;
también machos cabríos, con lo mejor del trigo;
y de la sangre de la uva bebiste vino.
Este pasaje es tan rico que sólo con leerlo
sería suficiente, pero lo importante es que lo
comprendas para que dé frutos de bendición en tu
vida. Dale gracias al Padre por este glorioso
tiempo de bendición. Regocíjate en el nombre de
Jesús que te redimió para que pudieras alcanzar
su favor.
En Efesios 1:3 dice: Bendito sea el Dios y
Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos
bendijo con toda bendición espiritual en los
lugares celestiales en Cristo.
Si hubiera un solo tipo de bendición La
Palabra lo diría, pero dice “toda” bendición, lo
que significa que hay diferentes tipos y métodos
para obtenerlas. Todos queremos bendiciones,
persíguelas hasta que las alcances. En este
pasaje de Deuteronomio se describen siete
diferentes.
Primera: bendiciones por
gracia
Las primeras son bendiciones del campo que
crecen solas, frutos de la gracia de Dios, que
las planta y prepara para ti. Solamente debes
tomarlas.
Dice la Biblia en Deuteronomio 6:10: cuando
Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra
que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que
te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no
edificaste.
Esto significa que el Señor nos dará viñas y
olivares que nosotros no hemos plantado. Cuando
llegas al Reino de los cielos y aceptas a Jesús
como tu único y suficiente salvador, cuando
cruzas la línea de la sangre y pasas de las
tinieblas a la luz, llegas al otro lado y
encuentras viñas y olivares que el Señor te da.
Todo lo que Él ofrece por gracia demanda fe.
Encuentra y toma lo que tu Padre te da
gratuitamente, porque no tendrás que hacer nada
más que creer y agradecer. Hay bendiciones que
no mereces pero que Dios ha preparado para ti,
es importante que lo entiendas. En la parábola
de la gran cena, el Señor envía al siervo a
decir que todo está preparado, la comida, la
mesa, los sirvientes están listos para recibir a
los invitados. El Señor ha preparado un banquete
para ti, créelo y aprovéchalo.
Segunda: bendiciones por
lucha
Debes pelear esas bendiciones que son dulces
como miel. Las abejas escondían sus panales en
las hendiduras de las peñas, era necesario
apartarlas, buscar el panal y extraer la miel.
Lo mismo sucede ahora, para obtener estas
bendiciones debes batallar. Ve al encuentro del
diablo y arrebatarle lo que es tuyo. La Palabra
dice que el Reino de los cielos sufre violencia
y sólo los violentos lo arrebatan. El libro de
Jueces 14:8 dice que Sansón mató a un león. El
demonio es un león rugiente que busca devorarte
y debes vencerlo. Quien no quiere batallar no
obtendrá este tipo de bendiciones reservadas
para los valientes y decididos. Si eres tibio
ante los retos del mundo y evitas el conflicto
al que debes enfrentarte por la santidad, no
obtendrás estas bendiciones para tu casa.
Recuerda que el apellido de tu Padre es “de los
ejércitos”, Él es un Varón de guerra y tú eres
digno heredero de la gloria de Dios, demuéstralo
y no huyas ante la batalla. Eres parte del
pueblo escogido que debe levantarse a poseer
naciones para Su gloria. Encuentra al enemigo,
ve contra él y desafíalo.
Tercera: bendiciones por
crecimiento
El pedernal es una montaña rocosa donde crece
el olivo. Para obtener el fruto y extraer el
aceite, había que escalar y llegar hasta la
cima. Este tipo de bendición se alcanza cuando
creces espiritualmente, te levantas y te acercas
al Señor. Busca ser transformado por La Palabra
y El Espíritu.
Hebreos 5:14 nos comparte: Pero el alimento
sólido es para los que han alcanzado madurez,
para los que por el uso tienen los sentidos
ejercitados en el discernimiento del bien y del
mal.
Pablo le dio este principio al pueblo. Dios
no puede darle comida sólida al bebé que sólo
tolera la leche. Debes crecer, aprender La
Palabra, buscar a tu Padre y madurar para
alcanzar estas bendiciones. Hay gente que se
queda en la periferia de la iglesia, son como
Pedro que en la orilla lavaba las redes vacías,
pero cuando bogó mar a dentro obtuvo pesca; hay
bendiciones que no encontrarás en la orilla del
cristianismo, tendrás que bogar mar adentro para
encontrarlas; mientras más profundo vayas en
Dios, mayor será tu bendición. El Señor da
talentos de acuerdo a la capacidad del
individuo, si quiere más talentos, agranda y
ensancha tu capacidad. Mientras más capacidad y
madurez demuestres, mayor será la bendición que
recibirás.
Cuarta: bendiciones por
trabajo
La mantequilla y leche son productos
deliciosos que requieren trabajo y esfuerzo.
Para conseguirlos debes alimentar, bañar,
pastorear, engordar, quitar las pulgas y
proteger a la ovejita que te proveerá. Estas
bendiciones de mantequilla y leche se obtienen
invirtiendo en otros. Sé un líder que siembras y
cosecha en sus semejantes. Cuida y guarda a tus
hermanos, no seas oveja que pide, busca ser
pastor que ofrece. Recuerda que La Palabra dice
“dad y se os dará”. Los cielos están abiertos
para los líderes. Aquel que sacia será saciado y
el que siembra, cosechará.
Quinta: bendiciones por la
recompensa
A Dios le gustaba la grosura. Para poder
comer a un carnero primero hay que matarlo. Las
bendiciones de grosura se obtienen cuando
sacrificas algo.El pueblo de Israel entró a la
tierra prometida sin una sola vaca, porque en el
desierto las sacrificaron todas en holocausto al
Señor. Aquél que diezma, ofrenda e invierte
obtiene recompensa. Es tiempo de pactar y
sembrar en la casa de Dios. Para que haya
grosura y abundancia, primero debe haber
sacrificio. Los sacerdotes comían de lo que
sobraba del holocausto, así tiene quien suceder
con nosotros. Si sacrificas tendrás bendición,
aprende a sembrar e invertir en el Reino.
Sexta: bendiciones por
sabiduría
El trigo es una planta que necesita
conocimiento para obtener algo de ella. Las
bendiciones del trigo son las que se obtienen
cuando planificas, trabajas de forma ordenada y
sistemática. No las obtendrás a menos que te
prepares, aprendas y seas experto en algo. El
trigo no se puede sembrar sin inteligencia,
tiene ciclos que hay que conocer y aprovechar,
no puedes cosechar sin saber sembrar, recoger y
separar de la paja. Estas bendiciones demandan
sabiduría que sólo Dios puede darte. Pídesela,
Él la brinda sin reproche. David fue buen
guerrero porque Dios lo adiestró para la batalla
y puede adiestrarte a ti también para que
alcances conocimiento y seas el mejor en lo que
haces. No importa si eres ingeniero, madre de
familia, editor, webmaster, pastor o médico,
Dios te quiere bendecir con sabiduría.
Séptima: bendiciones por
cercanía
La Palabra habla de los frutos de la vid.
Jesús es la viña y nosotros las ramas, en Él
están escondidas todas las bendiciones, y se
obtienen por vivir en comunión con Él. Recuerda
que cuando Dios quiere bendecir, busca a quienes
están más cerca, no va de atrás para adelante,
empieza por aquellos que tiene a su lado. Tú no
piensas primero en tus amigos y luego en tus
hijos. Mientras más cerca estés del Señor, mayor
será la bendición. Ahora es tiempo de oración,
una y otra vez busca la presencia de Dios, deja
que te vea, llama su atención, exprime la uva
para tu vino. Bebe del Espíritu Santo, bebe todo
lo que puedas, porque si lograste estar junto a
Él, mereces embriagarte.
En los versículos del 10 al 13 de este pasaje
de Deuteronomio, dice que El Señor lo halló,
instruyó, guardó, guió e hizo subir. Bendito sea
tu Dios que te halla, instruye, guarda, guía y
empuja hacia la cima. Si recibes toda su ayuda,
es impensable que no quieras llegar hasta
arriba. Él puede empujarte, pero tú eres quien
debe subir. Es como si llevaras a un caballo a
tomar agua, puedes acercarlo a la fuente, pero
no puedes hacerlo beber. Dios te motiva para que
seas valiente y tengas deseo de obtener
bendición, pero no puede obtenerla por ti.
Reprende todo espíritu de pereza, temor y
tibieza, hazte merecedor de todo lo que quiere
darte y lucha por tomar posesión de tus
bendiciones. |