"hoxe espertei na miña cama..." Hoy después de dos semanas por fin logré dormir reparadoramente, no desperté de madrugada, no soñé con nadie ni nada, hoy por fin me despertó el chirriante sonido del despertador...
Esta mañana ha hecho que ayer sea pasado, y ayer fue un día extraordinario, recuerdo cosas...el silencio antes de la función y el bullicio del público al otro lado de la puerta, recuerdo mi corazón bombeando taquicardias, las manos dormidas y las piernas hormigueando, echando de menos el fluir de la sangre, el estómago cerrado y los intestinos cortados en dos. Recuerdo el silencio en mi cabeza y el murmullo del público buscando las voces en las esquinas, recuerdo las pausas, la oscuridad, me recuerdo a mí actuando/viviendo. Recuerdo las caras de público marchando, algunas miradas buscando la complicidad del agradecimiento, otras desconcertadas, otras disgustadas, otras emocionadas, desencontradas, empatizadas pero nadie indiferente...esto también está bien saberlo! En cada descanso las prisas para que todo lo que acabó vuelva al principio... me despinto la tinta, enrollo la venda, pongo la camiseta del revés y vuelvo a mis ejercicios de calentamiento, oigo al fondo a Belén hablando sin parar, son los nervios, Bea a veces ríe, otras llora, Sonia siempre prudente se adapta a la ocasión, Fernando limpia imparablemente el polvo del suelo, retoca luces, últimas instrucciones y volvemos a empezar... Nada se hace largo ni corto, todo vuelve a su sitio.
En este tiempo he aprendido muchas cosas, no ha sido fácil y pensaba que sí...todo empezó como una propuesta al grupo, como un trabajo cooperativo, y eso era lo que estaba en mi cabeza, y de pronto vi que todo el mundo me hacía preguntas ¿llevo el pantalón de lino? ¿no es mejor que diga esto sentada? ¿no crees que es mejor que pierda el equilibrio siempre? ¿mejor las luces más arriba? ¿lo hacemos sin mesa?, preguntas que no me esperaba y para las que no siempre tenía respuesta, a veces había cosas tan intranscendentes que me sorprendían el solo cuestionamiento, también las quejas tenían su destino en mi, las opiniones, las eternas opiniones-proyecciones, las peticiones, las lágrimas... las lágrimas, quién iba a pensar que de alguna manera todas íbamos a terminar llorando con este texto... nunca termina de ser rutina.
Y todo este correo es para daros las gracias a todos, al público, al iluminador, a las actrices, a los compañeros de al lado, a los acomodadores,... esta es mi experiencia, mi punto de vista...Gracias a todos por un gran fin de semana de teatro, hoy para volver a ser humanos bajaremos al fútbol, ya basta de ser dios!!!
Patricia Meira