Los anaceos fueron mencionados en varios de estos pasajes. Eran quizás los más conocidos de los gigantes que habitaban en la tierra de Canaán en el tiempo del Éxodo. Como se indicó en el versículo anterior, estos eran parte de los nefilim. Si nefilim se refiere simplemente a los gigantes en general, entonces en Números 13:33 se dice que los anaceos son gigantes, lo cual es consistente con su descripción en este pasaje. Por lo tanto, los amorreos y otros pueblos gigantes también serían nefilim. Si nefilim se refiere a una tribu gigante en particular, entonces los anaceos fueron parte de esta línea.
Los sabios de esta tribu le enseñaron que la tierra estaba originalmente poblada por gigantes, que eran tres veces más grandes que los hombres modernos. Eran tan rápidos y poderosos que podían correr junto a un búfalo, tomar al animal debajo de un brazo, arrancarle una pierna y comerlo mientras corrían. Eran tan vanagloriosos debido a su propio tamaño y fuerza que negaban la existencia de un Creador. Cuando relampagueaba, proclamaban su superioridad al rayo; cuando tronaba, se reían.
Esto disgustó al Gran Espíritu, y para reprender su arrogancia envió una gran lluvia sobre la tierra. Los valles se llenaron de agua y los gigantes se retiraron a los montes. El agua subió por los montes, y los gigantes buscaron seguridad en las montañas más altas. Aún así, la lluvia continuó, las aguas subieron y los gigantes, que no tenían otro refugio, se ahogaron.27
Ahora entiendes por qué Israel no podían enfrentar a sus enemigos sin la dirección y la asistencia de Dios en el campo de batalla? Era imposible conquistar la tierra prometida sin fe y obediencia a la palabra de Dios. Si los líderes y el pueblo de Dios perdían la fe, automáticamente perdían la batalla ante los gigantes.
Entonces dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; pero vivirá ciento veinte años. Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres y les engendraron hijos. Éstos fueron los hombres valientes que desde la antigüedad alcanzaron renombre.
La vasta historia de los gigantes que habitaron la tierra y los detalles acerca de su influencia sobre la raza humana, han sido sistemáticamente ocultadas del conocimiento público hasta hace pocos años.
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